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Tribilín y camello se metieron en octavos

El Salvador derrotó a antillas holandesas. hoy va contra brasil.

Manuel Cañadas
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
Geovanni Medrano festeja en grande el triunfo de ayer ante Antillas Holandesas. Foto Rutilio Enamorado Monge

Cuando el salvadoreño Geovanni “Tribilín” Medrano remató la pelota y esta picó en terrenos de Antillas Holandesas, se abrieron de par en par las puertas de la victoria y de la historia.

Fue en esos momentos que en la cancha de voleibol de playa de la Feria Ganadera , los rostros de los salvadoreños ahí presentes cambiaron súbitamente, convirtiéndose en expresiones de euforia y de alegría.

Fue allí mismo donde dos héroes deportivos, Geovanni Medrano y Rafael Vargas, pasaban a codearse con los mejores de América.

La dupla cuscatleca derrotó dos sets a uno a la conformada por Michel Clarissa y Renato Boerleider, triunfo que le valió al “Tribilín” y al “Camello” avanzar a octavos de final, donde hoy enfrentarán a Brasil a las 3:00 p.m (hora salvadoreña).

El primer set lo había ganado El Salvador 21 a 18 y aquello hizo presagiar que el triunfo era posible, pero en el segundo, llegó la desconcentración e incluso se perdieron puntos de una manera ingenua, a tal punto que fallaron en dos saques y se terminó perdiendo 18-21.

Entonces se llegó al set decisivo donde El Salvador comenzó a evidenciar su mejor estado físico y ese resto anímico que le estaba haciendo falta.

Antillas Holandesas inició ganando por margen de cuatro puntos y eso en un set decisivo del voleibol de playa es demasiado.

Pero de repente, pareció como si Maira Ferrer (la entrenadora que las autoridades deportivas dejaron en El Salvador) se hiciera presente y les diera un jalón de orejas para conminarlos al esfuerzo extra. Los puntos entonces comenzaron a llegar y supimos que la victoria sería a nuestro favor.

Ahí se produjo el triunfo, los muchachos comenzaron a cambiar y la pareja Clarissa-Boerleider se sintió herida de muerte. Fue cuando los salvadoreños aprovecharon para salir con su gusto y vencerlos 15-11.

Ahí se desató la emoción, toda la angustia contenida y toda la liberación de un mediodía vivido con los ojos en la cancha. Era el momento de festejar... al margen de lo que pueda suceder hoy contra el difícil Brasil.