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Jaime estuvo tranquilo

Cuéllar no tenía nada que perder y hasta durmió una hora más antes de enfrentar al chileno.

Marcelo Betancourt
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
Jaime entró a la cancha y ahí se dio cuenta que usaba el mismo estilo y marca de camiseta que su contendiente. Foto Álvaro López

Jaime Cuéllar vivió con tranquilidad sus horas previas al encuentro con el chileno Marcelo Ríos.

Su entrenador Tito Pineda le sugirió dormir ocho horas para reponer las energías, pero Jaime decidió dormir nueve sin interrupción. No hay duda que la ansiedad no era una protagonista en sus sueños.

Desayunó un tazón de cereal con leche como acostumbra cada día. Los minutos avanzaban y su rutina no era entorpecida por nada y el compromiso se acercaba.

Más adelante, tomó su raqueta y se fue a pelotear con su compañero Rafael Arévalo como calistenia para el juego.

Después se dirigió al camerino y se enfundó una playera Nike blanca con dos franjas negras en el costado derecho.

En ese momento, se encontró, por primera vez en el día, con su oponente. El chileno lo miró de reojo y luego se volvió bruscamente con sorpresa hacia Jaime. Lo miró detenidamente un par de segundos y luego siguió su camino.

Jaime no entendió la reacción de Ríos hasta que salió a la cancha y notó que Marcelo, quien había entrado al lugar unos minutos antes, usaba el mismo estilo y la misma marca de camisa por coincidencia. Jaime sonrió. Nunca le había pasado. Ubicó sus maletas en su zona de descanso y se ajustó la gorra. La hora cero había llegado.

Quiere la revancha

“Estuve un poco nervioso al principio pero después me relaje más. Si lo tengo que enfrentar en un par de años voy a hacerle un mejor partido. Voy a esperar la revancha. Hubiera podido dar más si en el principio hubiera encontrado cómo jugarle.

Tenía que jugar más consistente, sin tratar de pegarle con todo en el primer golpe. Los ángulos que manejó y su saque me afectaron mucho. Además, yo sabía que si no le hacía un buen saque era punto de él y eso me hizo fallar más”.quiere la revancha

“Estuve un poco nervioso al principio pero después me relaje más. Si lo tengo que enfrentar en un par de años voy a hacerle un mejor partido. Voy a esperar la revancha. Hubiera podido dar más si en el principio hubiera encontrado cómo jugarle.

Tenía que jugar más consistente, sin tratar de pegarle con todo en el primer golpe. Los ángulos que manejó y su saque me afectaron mucho. Además, yo sabía que si no le hacía un buen saque era punto de él y eso me hizo fallar más”.

Empezó bien. El salvadoreño no tenía la misma presión que Marcelo Ríos y comenzó ganando. Además, tenía el favoritismo del público. Pero se impuso la experiencia del chileno. ¡Dios, gané! El chileno discutió varias veces con los jueces. Pero al final, su saque lo llevó a la victoria. ¡Ni modo, otra vez será! Jaime Cuéllar gesticula durante el partido. Enfrentarse con la primera raqueta de estos Panamericanos es una lección de gran valor en su carrera.