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Centros de salud, saturados
Cientos de personas llegan temprano a centros de atención,
como el de barrio Concepción, para pasar consulta por
males respiratorios.
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| La unidad de salud de Concepción
trabaja 12 horas para hacer frente a la elevada demanda
de pacientes. Foto EDH |
Las unidades de salud de la periferia de San Salvador trabajan
doce horas diarias, incluidos los fines de semana, para hacer
frente a los numerosos casos de infecciones respiratorias
que se registran desde hace dos semana.
A las 7:00 de la mañana, en la unidad del barrio Concepción,
decenas de madres y niños esperaban con impaciencia
la llegada de los galenos.
La directora, Yolanda Piche de González, afirmó
que la semana pasada atendieron 534 pacientes lo que representa
un promedio de ochenta casos por día.
Dos de ellos fueron trasladados al Hospital Benjamín
Bloom por el delicado estado en que llegaron a la unidad de
salud.
De González señala que el centro cuenta con
suficiente medicamento y equipo nebulizador para las terapias
respiratorias.
En la unidad trabajan 23 personas entre médicos
generales, pedíatras, cirujanos vasculares y ginecólogos
de las siete de la mañana a siete de la noche, luego
de que el Ministerio de Salud decretara la alerta preventiva.
La unidad de salud de Concepción tiene bajo su responsabilidad
la vigilancia médica de sectores vulnerables, donde
el hacinamiento supone un evidente peligro de contagio por
el apilamiento de las viviendas. Además atiende a la
población de los mesónes, los mercados y las
zonas rojas.
Escuela quedó sin alumnos
Susana Joma
El Diario de Hoy
En lugar de lápices, colores y mesas, la pequeña
escuela que funciona en el área de Pediatría
del Hospital Zacamil está ahora ocupada por cunas y
camillas con niños que luchan por sobrevivir a la neumonía.
Ocurre a escasos dos meses de que fue abierta con el fin de
atender las necesidades educativas de todos los niños
que, en tiempo normal, están ingresados bajo tratamiento.
Este espacio, a veces, logra reunir grupos de entre seis y
ocho niños bajo la guía de una especialista.
Ahora, los ojos de los padres afligidos se cruzan con la pizarra
y los dibujos coloridos pegados sobre las paredes. Unos trabajos
hechos por niños en mejores circunstancias que los
suyos.
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