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*Sólo los votos realizados en este medio serán tomados en cuenta para el certamen Miss El Salvador 2003.


Miss San Salvador
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De bebé
“Elegí estas fotos de chiquita porque significan mucho para mí y me gustan. ¿Cambié mucho? Yo a veces me veo muy parecida y en otra, muy diferente”.


Esos ojos

“Soy la hija mayor de mis padres y los adoro. Esta foto me gusta mucho. Creo que ya a esta edad comenzaron a gustarme los concursos y los desfiles”.
Aquel recuerdo
“Acá ya estoy más gordita. Lo que pasa es que mi mamá me daba muchas vitaminas y me cambió el metabolismo. Pero pude superar mis problemas de peso con mucha constancia”.


Nombre:
Ana Vilma Marchelli Quintanilla
Edad: 20 años
Ocupación: Estudiante
Carrera: Licenciatura en Comunicación Social
Universidad: Doctor José Matías Delgado

Ana Vilma se considera una persona dulce, alegre, apasionada en todo lo que hace y le gusta mostrar lo mejor de su persona en todo aspecto cultivando las buenas costumbres enseñadas por sus padres.

Apasionada por el teatro y el canto, los desarrolla en el grupo
de teatro de su universidad. Entre sus pasatiempos está el baile, la lectura y la música.

Ana Vilma se esfuerza cada día por ser una mujer integral y sabe que todo lo conseguirá con mucho esfuerzo y constancia.
Entrevista

Entrevista

Ana Marchelli (San Salvador)
“Esto es algo que jamás podré volver a vivir”

Ficha Personal

Ana Vilma Marchelli Quintanilla
Tiene 20 años y es la representante de San Salvador.
Señas particulares
Mide 1,69, el color de su cabello es rubio, sus ojos son pardos y su signo es leo.
Preferencias
Su color favorito es el negro, practica vóleibol y adora escuchar música, leer, cantar, bailar y hacer teatro. Su cantante preferido es Ricardo Arjona.
Estudios
En la actualidad, Ana Vilma estudia la Licenciatura en Comunicaciones en la Universidad Dr. José Matías Delgado.
Una anécdota
“Un sábado fuimos a la televisión y la regué increíblemente. No fue grave, pero yo no podía controlar mis nervios. Y dije cualquier cosa. ¡Creo que no alcancé siquiera a decir bien mi propio nombre!”.

En la ficha oficial del concurso Miss El Salvador 2003, Ana Vilma Marchelli Quintanilla, la representante de San Salvador, asegura que puede lograr todo con constancia y disciplina. La frase puede parecer un lugar, pero su historia demuestra que es cierto: “A los 13 años pesaba cerca de 200 libras.

Los niños son crueles a esa edad y me hacían sufrir mucho con sus bromas. Yo me sentía super mal. Hasta en los estudios no funcionaba bien. Estaba bloqueda por el trauma. Pero en un momento me dije a mí misma: ‘Basta de esto’. Y comencé a cambiar. Al principio me costó mucho, pero en cuanto comenzás a ver los progresos, te das cuenta que hay que creer, que se puede.

Recuerdo que me fascinaba ver cómo impresionaba a los demás con mis cambios. Era una de las cosas que más me movilizaba a serguir esforzándome”.
En el final del recorrido de una tremenda lucha personal, Ana se siente orgullosa. Y con razón. Tanto, que se pudo permitir ingresar a un mundo que le encantaba, el de los concursos de belleza: “Tengo grabados todos los concursos de Miss El Salvador desde que comenzaron a darse por telvisión. Y los analizo: ‘Ella no camina bien, Aquella no sonríe, la otra es muy buena’. Todavía los veo. Yo había sido Señorita Simpatía en mi colegio, pero por mi peso me daba pena participar, aún incluso cuando fui adelgazando. Por eso, todo esto para mí es como un sueño”.

Ana fue elegida Reina de la Escuela Militar, una curiosidad que bien vale una historia: “Mi mami trataba mucho con los cadetes del Ejécito en la tarea confesional. Así fue cómo se vinculó con la fuerza. Y ellos le dijeron si le podían prestar a su niña para que fuera reina de la escuela. Yo acepté pensando que era un concurso, pero me equivoqué. Me llamaron a una entrevista y yo jamás pensé que iba a quedar. Pero son ellos los que eligen a la ganadora sólo en función de ésa entrevista. Y gané yo”.

Ana, que también se dedica al teatro, se confiesa muy enamorada: “Amo muchísimo a mi novio. Se llama Orlando y lo conocí cuando juntos montamos Hamlet. Ahora no puedo dedicarme al teatro porque estoy muy ocupada, pero es una pasión para mí. Y me encanta. Orlando no estaba muy de acuerdo con que yo me inscribiera en el concurso.

El me decía que sentía que yo era la más linda del mundo, pero que no necesitaba participar en un concurso para demostrarlo. Pero ahora me apoya muchísimo. Porque sabe que esto es muy importante para mí. Yo lo tomo como un reto. Pero es más que eso. Esto es algo que jamás voy a poder volver a vivir”.

 

 

 

 
 
 
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