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De bebé
Elegí
estas fotos de chiquita porque significan
mucho para mí y me gustan.
¿Cambié mucho? Yo a
veces me veo muy parecida y en otra,
muy diferente.
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Esos ojos
Soy la hija mayor
de mis padres y los adoro. Esta foto
me gusta mucho. Creo que ya a esta
edad comenzaron a gustarme los concursos
y los desfiles.
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Aquel recuerdo
Acá ya
estoy más gordita. Lo que pasa
es que mi mamá me daba muchas
vitaminas y me cambió el metabolismo.
Pero pude superar mis problemas de
peso con mucha constancia.
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Nombre:
Ana Vilma Marchelli Quintanilla Edad:
20 años Ocupación:
Estudiante Carrera: Licenciatura
en Comunicación Social Universidad:
Doctor José Matías Delgado
Ana Vilma se considera una persona dulce,
alegre, apasionada en todo lo que hace y
le gusta mostrar lo mejor de su persona
en todo aspecto cultivando las buenas costumbres
enseñadas por sus padres.
Apasionada por el teatro y el canto, los
desarrolla en el grupo
de teatro de su universidad. Entre sus pasatiempos
está el baile, la lectura y la música.
Ana Vilma se esfuerza cada día por
ser una mujer integral y sabe que todo lo
conseguirá con mucho esfuerzo y constancia.
Entrevista
Entrevista
Ana
Marchelli (San Salvador)
Esto es algo que jamás podré
volver a vivir
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Ficha Personal
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Ana Vilma Marchelli
Quintanilla
Tiene 20 años y es la representante
de San Salvador.
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Señas particulares
Mide 1,69, el color de su cabello
es rubio, sus ojos son pardos y su
signo es leo.
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Preferencias
Su color favorito es el negro, practica
vóleibol y adora escuchar música,
leer, cantar, bailar y hacer teatro.
Su cantante preferido es Ricardo Arjona.
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Estudios
En la actualidad, Ana Vilma estudia
la Licenciatura en Comunicaciones
en la Universidad Dr. José
Matías Delgado.
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Una anécdota
Un sábado fuimos a la
televisión y la regué
increíblemente. No fue grave,
pero yo no podía controlar
mis nervios. Y dije cualquier cosa.
¡Creo que no alcancé
siquiera a decir bien mi propio nombre!.
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En la ficha oficial del concurso
Miss El Salvador 2003, Ana Vilma Marchelli
Quintanilla, la representante de San Salvador,
asegura que puede lograr todo con constancia
y disciplina. La frase puede parecer un
lugar, pero su historia demuestra que es
cierto: A los 13 años pesaba
cerca de 200 libras.
Los niños son crueles a esa edad
y me hacían sufrir mucho con sus
bromas. Yo me sentía super mal. Hasta
en los estudios no funcionaba bien. Estaba
bloqueda por el trauma. Pero en un momento
me dije a mí misma: Basta de
esto. Y comencé a cambiar.
Al principio me costó mucho, pero
en cuanto comenzás a ver los progresos,
te das cuenta que hay que creer, que se
puede.
Recuerdo que me fascinaba ver cómo
impresionaba a los demás con mis
cambios. Era una de las cosas que más
me movilizaba a serguir esforzándome.
En el final del recorrido de una tremenda
lucha personal, Ana se siente orgullosa.
Y con razón. Tanto, que se pudo permitir
ingresar a un mundo que le encantaba, el
de los concursos de belleza: Tengo
grabados todos los concursos de Miss El
Salvador desde que comenzaron a darse por
telvisión. Y los analizo: Ella
no camina bien, Aquella no sonríe,
la otra es muy buena. Todavía
los veo. Yo había sido Señorita
Simpatía en mi colegio, pero por
mi peso me daba pena participar, aún
incluso cuando fui adelgazando. Por eso,
todo esto para mí es como un sueño.
Ana fue elegida Reina de la Escuela Militar,
una curiosidad que bien vale una historia:
Mi mami trataba mucho con los cadetes
del Ejécito en la tarea confesional.
Así fue cómo se vinculó
con la fuerza. Y ellos le dijeron si le
podían prestar a su niña para
que fuera reina de la escuela. Yo acepté
pensando que era un concurso, pero me equivoqué.
Me llamaron a una entrevista y yo jamás
pensé que iba a quedar. Pero son
ellos los que eligen a la ganadora sólo
en función de ésa entrevista.
Y gané yo.
Ana, que también se dedica al teatro,
se confiesa muy enamorada: Amo muchísimo
a mi novio. Se llama Orlando y lo conocí
cuando juntos montamos Hamlet. Ahora no
puedo dedicarme al teatro porque estoy muy
ocupada, pero es una pasión para
mí. Y me encanta. Orlando no estaba
muy de acuerdo con que yo me inscribiera
en el concurso.
El me decía que sentía que
yo era la más linda del mundo, pero
que no necesitaba participar en un concurso
para demostrarlo. Pero ahora me apoya muchísimo.
Porque sabe que esto es muy importante para
mí. Yo lo tomo como un reto. Pero
es más que eso. Esto es algo que
jamás voy a poder volver a vivir.
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