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*Sólo los votos realizados en este medio serán tomados en cuenta para el certamen Miss El Salvador 2003.


Miss Chalatenango
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Aquella niña
“¿Me parezco? A mí siempre me interesan los niños porque creo que es educándolos bien como vamos a poder hacer que nuestro país evolucione y se desarrolle”.


Rostro Oriflame
“Aquí es cuando gané el concurso Oriflame de El Salvador. Y no era mi primer concurso. Ya había tenido antes otras buenas experiencias. He tenido mucha suerte”.
En el modelaje
“¿Parezco más grande que ahora? Puede ser. A mí me gusta el modelaje, pero sé que es algo efímero. Hoy estás y te valoran, pero muy pronto va a aparecer alguien que te reemplace”.


Nombre:
Aída Maritza Palacios López
Edad: 22 años
Ocupación: Estudiante de tercer año
Carrera :Licenciatura en Relaciones Internacionales
Universidad: de El Salvador

Aída se considera entusiasta, muy segura de sí misma y está dispuesta a mantenerse de pie con valentía en cualquier situación que tenga que sobrellevar.

Piensa que la amistad es muy importante y se entrega con sinceridad a sus verdaderos amigos. En su tiempo libre, le encanta leer poesía, pero mucho más recitarla, ya que es un don natural en esta joven.

Con un carácter fuerte, imponente y con sus metas muy firmes, Aída se propone a realizar un buen papel en el evento.

Entrevista

Aída Palacios (Chalatenango)
“Es bastante difícil ser mujer en El Salvador”

Ficha Personal

Aída Maritza Palacios López
Tiene 22 años y es la representante del departamento de Chalatenango.
Señas particulares
Mide 1.72, tiene el pelo negro, sus ojos son color café y su color favorito es el celeste.
Estudios
Estudia Realaciones Internacionales en la Universidad de El Salvador.
Una definición
“Yo no entré al concurso pensando en ganar. Lo hice porque evalué que me servía como persona”.

La experiencia de entrevistar a Aída Maritza Palacios López, la representante de Chalatenango, se hace sencilla, placentera. Es que su personalidad y su capacidad para reflexionar sobre cada respuesta le permiten ordenar las ideas. Y con ella, todo se hace fluído. Dice lo que piensa. Y piensa mucho.

A los 22 años, esta estudiante de Relaciones Internacionales no deja dudas: sabe lo que quiere. Pero no pierde la calma por cumplir sus objetivos: “Yo fui al casting para Miss El Salvador super tranquila. Y es bueno hacerlo así, porque es complicado ir a un evento de belleza porque es obvio que tenés los ojos de todos encima tuyo. Y además, te dicen las cosas directamente: que estás gordita, que tenés que arreglarte el pelo... Y tenés que aceptarlo, porque quieren obtener lo mejor de tí.

Y yo soy de buen comer, sobre todo para los mariscos. De modo que tuve que hacer un esfuerzo. Pero yo pensé que estar aquí me me servía, que era diferente, bonito. Entonces, ¿por qué no hacer el esfuerzo?”.

Aída demuestra que no esconde nunca nada: “Yo, como todas, en algunos momentos me ilusiono con ganar. Y por supuesto que ser llegar a ser Miss El Salvador es un objetivo a alcanzar. Pero es un objetivo relativo, que si no se cumple no me frustraría”.

Preocupada por el futuro de su país, Aída sostiene que, desde el lugar de cada uno, se puede hacer mucho por el futuro de El Salvador: “No es una frase de ocasión, porque a mí me interesa mucho lo que pasa con mi país. Y creo que no hay que esperar un milagro, sino hacer cada uno su aporte. No nos comparemos con Estados Unidos, que es una potencia. Pensemos en un país de la región como es Guatemala. Ellos están mucho más adelantados que nosotros. Tienen una forma de pensar distinta. Es decir, el desarollo no es sólo material, sino también intelectual”.

En este sentido, Aída, que después del concurso prefiere orientar su futuro hacia la vida profesional, describe las dificultades con las que debe lidiar una mujer: “Es difícil ser mujer en El Salvador. Porque hay discriminación. Todavía nos creen más incapaces que los hombres.

El género femenino está demasiado ligado al sexo. Y eso me preocupa mucho. Creo que es algo que a todas las estudiantes mujeres nos inquieta. Y los niños crecen aprendiendo eso, a subestimar a la mujer. Y así seguimos, sin poder desarrollar un país, sin poder pensar con visión de futuro”.

 

 
 
 
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