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El paso militar
Ingresé
a la Escuela Militar porque soñaba
con llegar a ser piloto militar en
la Fuerza Aérea, pero debí
abandonar por una hernia de disco.
Fue una pena para mí.
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Aquella niña
Yo he cambiado
mucho con el paso de los años.
Fui muy delgada, luego más
gordita y de pronto mi físico
cambió. Y creo que sorprendí
a muchos con el cambio.
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Siempre Reina
Fui Reina de
mi colegio y de las Fiestas Patronales
de San Salvador en 2000. En ése
año, fui a Roma por el Jubileo
y fue una experiencia inolvidable,
que me queda para toda la vida.
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Nombre:
Sally Denisse Ruiz Romero Edad:
18 años Ocupación:
Estudiante Carrera: Licenciatura
en Comunicación Social Universidad:
Centroamericana José Simeón
Cañas
Como comunicadora, Sally quiere destacarse
en este campo y de alguna manera influír
en el país con ideas positivas y
de beneficio. Piensa que la pobreza es uno
de los problemas que más afecta a
la población salvadoreña,
en especial, a la niñez.
Con una gran fe en Dios, Sally demuestra
los valores inculcados
por sus padres y su determinación
por lo que se propone.
Le gusta cantar, leer a Paulo Coelho, nadar
y jugar volleyball.
Entrevista
Sally
Denisse Ruiz (Cabañas)
Me gusta todo lo que genera adrenalina
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Ficha Personal
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Sally
Denisse Ruiz Romero
Tiene 18 años y es la representante
del departamento de Cabañas.
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Señas
particulares
Mide 1.67, tiene cabello rojizo, ojos
color café, es del signo de
Géminis y su color es el azul.
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Una
inquietud
Me duele mucho la pobreza. La
verdad es que no puedo aceptar que
hay niños pidiendo por las
calles, descalzos. Es algo que me
lastima de mi país.
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Estudios
Sally estudia, actualmente, Comunicación
Social en la Universidad Centroamericana
Dr. José Simeón Cañas
y quiere ser reportera.
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Un
regalo de navidad
Tengo novio, se llama Carlos,
y lo conocí en una noche en
la que salí con una amiga.
Yo hacía poco que había
roto otro noviazgo. Comenzamos a salir
en la Navidad del 2001, hace poco
más de un año.
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Soy tímida y
reservada, dice Sally Denisse Ruiz
Romero a modo de presentación. Su
voz bajita parece confirmar esta definición.
Sin embargo, de pronto el relato de su vida
y de sus sueños desmiente esta afirmación.
A los 18 años, ya acredita haber
sido Reina de las Fiestas Patronales de
San Salvador en el 2000 y tiene una buena
experiencia como modelo. Pero Sally guarda
una sorpresa: Estudio Comunicación
porque quiero ser reportera de televisión.
Pero no presentadora. Lo que me gusta es
estar donde ocurren las cosas, porque me
gusta la acción, lo que genera adrenalina.
De hecho, yo quería ser aviadora
militar. Ese era mi sueño.
En el 2000 pude conocer la
cabina de un avión y me dije: Quiero
eso para mí. Pero no en aviones
comerciales, donde está todo bajo
control, me gustan loa aviones de combate.
Sally no se quedó solamente con la
idea. Siguió adelante con su objetivo:
Yo estuve de alta en la Fuerza Aérea.
Lo que ocurre es que tenía que hacer
los dos primeros años en la Escuela
Militar y comencé allí, pero
no pude seguir por una hernia de disco.
Me operaron y estoy bien, pero no pude seguir
avanzando en la aviación. Me da mucha
pena.
Sally se va soltando y aquella definición
de tímida parece no comparecerse
con la realidad. Incluso, tiene mucho humor,
una gran capacidad para divertirse con las
cosas de su vida: Yo an tes usaba
lentes, brackets. Era un deastre total.
Lo que pasa es que siempre me gustó
la vida informal, pasar los días
en el campo, divertirme, estar en movimiento.
Porque todavía hoy si me quedo un
día antero en mi casa, me vuelvo
loca, no sé qué hacer.
Pero aquella niña de lentes y brackets
comenzó a cambiar. Y los que la rodeaban
lo advirtieron de inmediato: Yo era
super delgadita y de pronto mi cuerpo cambió.
Fue en las vacaciones de octavo grado. Cuando
volví a clase, en noveno, me decían
Sally, qué cambiada estás.
Y yo me daba cuenta de que me miraban distinto
y me reía por dentro.
Su trayectoria en el modelaje la ayuda a
convivir mejor con el impacto que supone
ser aspirante a Miss El Salvador. Al
principio, cuando me veía en fotos
en los diarios, me impresionaba. Pero me
fui acostumbrando. Y también se me
hizo más común aceptar que
me digan cosas por la calle. Muchos me dicen
cosas por mi busto. Hace algunos días,
me gritaron Yo no sabía que
los ángeles habían bajado
del cielo. Pero la primera vez que
me dijeron algo, me sorprendió tanto,
que me quedé parada muerta de risa
delante del chico que me habló. No
lo podía creer.
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