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Bajo
la dictadura de Hussein
La
guerra y la opresión no son cosa nueva para los iraquíes
que por décadas han sufrido la férrea dictadura
de Sadam Hussein. Una profesora francesa, residente en El
Salvador, narra sus vivencias en el Iraq de los 80's
Marvin Galeas/El Diario de
Hoy
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| Dorette Lehmann, es profesora
de francés, vivió parte de la guerra emprendida
por Iraq contra Irán. Foto:
EDH/Omar Carbonero |
La guerra que los aliados libran en territorio iraquí,
mantiene al mundo tenso y a la expectativa. Mientras las tropas
de la coalición combaten fieramente por la toma de
Bagdad, millares de personas en todo el mundo, se movilizan
para protestar contra la guerra. Sin embargo, muy pocos han
condenado al brutal régimen de Sadam Hussein que desde
hace más de dos décadas gobierna a sangre y
fuego en esa estratégica región del mundo.
Por cuestiones de trabajo, Dorette Lehmann, una ciudadana
francesa residente en El Salvador, vivió con su esposo
en Iraq, en los primeros años de la Década de
los 80, justamente cuando se desarrollaba la guerra entre
Iraq e Irán.
Dorette Lehman, actualmente profesora de francés, narra
sus vivencias y su visión de Iraq, de la crueldad de
su gobierno, de sus guerras, de su sistema político
y de la impresionante belleza de ese país, cuna de
la civilización occidental.
El Diario de Hoy: ¿Hace cuánto estuvo usted
en Iraq?
Dorette Lehmann: Llegué en 1983. Hace casi 20 años.
Estaba en guerra contra Irán.
Sí. Fue horrible para el pueblo de Iraq. Mucha gente
murió por esos años.
¿Cómo es Bagdad?
Bagdad era una ciudad genial; muy bella, a lado del río
Tigris.
Dice la Biblia que entre el Tigris y el Éufrates estaba
el Jardín del Edén.
Era la antigua Mesopotamia. Allí donde el Tigris hace
una curva vivíamos los extranjeros y teníamos
casas muy bonitas, con jardines preciosos. Había muchas
rosas.
También la antigua Babilonia estaba en Iraq.
Sí. Sadam ha construido instalaciones militares al
lado de estos sitios de gran valor histórico, pensando
quizá que con ello podría evitar un ataque.
¿Tenían ustedes televisión, lavadora,
cosas así?
En en 1985, los extranjeros teníamos esto porque lo
importábamos. Pero la gente del pueblo no podía
hacerlo. Tenían muchos problemas para sobrevivir. Hacían
largas colas para comprar leche, pollos, huevos. Iraq tiene
mucho petróleo, un recurso muy importante; pero con
la guerra contra Irán, Hussein tuvo que orientar los
ingresos para pagar la factura de las armas. Sin embargo,
había una élite de la fuerza armada que siempre
tenía comida y los bienes necesarios.
¿Cómo funcionaba el sistema político?
Había un control estatal de todo. Hussein había
eliminado a la oposición política. Oficialmente
Iraq es país socialista.
¿Existían noticieros independientes de televisión?
No. Sadam hablaba como lo hacen Chávez y Castro. Sus
discursos en esa época duraban de tres a cinco horas
seguidas en la televisión.
Somos los mejores, vamos a ganar la guerra, los demás
son los malos, repetía una y otra vez. Luego
él instaló televisores en lugares públicos
hasta en los pueblos más remotos, pero sólo
transmitía un canal, el del gobierno. No había
cines y se publicaban uno o dos diarios, pero no se puede
decir que fueran independientes.
¿Tiendas y almacenes?
Tiendas sí, pero nada en sus anaqueles. Por ejemplo,
en las tiendas de alimentos no encontrábamos oferta
alguna. Aunque llevaba dinero suficiente, nunca sabía
si podría comprar algo. Un día vi en la calle
un gran camión descargando harina. Paré el carro
y compré 100 kilos de harina, lo puse en el baúl
y llamé a todas mis amigas y les informé alegremente.
¡Encontré harina esta mañana, puedo
darte 5 o 10 kilos!. Al otro día hacía
lo mismo. Cuando se podían encontrar papas comprábamos
hasta 25 kilos de una sola vez y le avisábamos a todos.
¿Existían grupos críticos?
No, mataban a todo el que hablaba en contra del régimen.
El miedo dominaba a la gente.
¿Alguna vez vio personalmente a Sadam?
Sí, en una oportunidad llegó a la embajada de
Francia para una celebración del 14 de julio, con Tareq
Aziz, el canciller. Cuando entré a la embajada, ellos
estaban allí con el embajador francés y un traductor.
Pasamos a saludarlo. Cuando estás cerca de él
sientes como que irradia energía.
¿Hubo bombardeos sobre Bagdad?
Si, bombardeaban la ciudad con misiles soviéticos,
porque los iraníes no tenían aviones.
¿Desde dónde disparaban?
Desde la frontera misma. Bagdad está a cien kilómetros
de la frontera con Irán, que es el alcance justo de
los misiles. Y los iraníes anunciaban por la radio:
Mañana mandaremos un misil; pero, sólo
podían mandar uno a la vez y tenían que hacerlo
de noche. Para lanzar el misil, según lo que nos contaban,
se necesita de un camión para colocarlo en posición
de fuego; no podían hacerlo de día porque la
aviación iraquí los rastreaba.
¿Cómo gobernaba Sadam?
Como un loco. Hablaba todos los días por la televisión,
y mandaba a hacer marchas, manifestaciones, supuestamente
en su apoyo. Pero atrás de las manifestaciones venía
el ejército con armas. Eso lo vi yo.
Cuentan que Sadam mató a sus yernos, ¿supo de
eso?
Mató a dos, uno cuando yo vivía allá
y a otro después. Ellos no estaban de acuerdo con él.
Se fueron con la familia a vivir a Jordania, y él en
un momento les dijo: Ustedes pueden volver y todo.
Cuando llegaron, los mató.
¿Cuál, en su opinión, era el propósito
de Sadam con la guerra contra Irán? ¿Expansionismo?
Sí, como Napoleón. Creo, también que
Estados Unidos le metió en la cabeza que él
podía ganar esa guerra en seis meses. Estados
Unidos quería proteger a Arabia Saudita y temía
la entrada de los chiítas iraníes a este
país.
¿Hay organizaciones clandestinas de lucha contra Sadam?
Si las hay. Creo que son secretas o están fuera del
país.
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