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Encuentran un centro de torturas en Nassiriya

Soldados estadounidenses dijeron ayer que encontraron fotografías de cuerpos quemados y un dispositivo para aplicar descargas eléctricas en un edificio que sospechan fue un centro de tortura de los servicios de seguridad de Sadam Hussein.

NASSIRIYA, IRAQ
REUTERS.-

Bajo fuego enemigo de los focos de resistencia iraquí, en las afueras de Bagdad, un soldado da instrucciones de avanzada a los miembros de su unidad de combate. Foto AP

Archivos, documentos y cientos de cédulas de identidad estaban tirados en el piso del inmueble, ubicado en una zona poco habitada de la sureña ciudad iraquí de Nassiriya.

Las tropas que ocuparon la ciudad creen que eran oficinas del Partido Baaz de Hussein, o de los servicios de inteligencia.

La parte más siniestra es una habitación oscura y sin ventanas, en un rincón del edificio. El único rayo de luz que se percibe en la penumbra entra a través de un agujero, junto a un ventilador de cuatro aspas de madera que está adosado al techo.

Silla eléctrica

Cinco celdas pequeñas están comunicadas a la habitación. En una de ellas, los soldados encontraron un acumulador conectado a una barra de hierro. El capitán Pete McAleer dijo que parecía un anticuado dispositivo de torturas.

“Con eso se pueden aplicar fuertes descargas eléctricas. Sólo Dios sabe lo que harían con ese dispositivo”, dijo McAleer a periodistas.

Cerca de ahí había una silla forjada en hierro, lo que hizo pensar a McAleer en una “silla eléctrica”, según dijo a los corresponsales.

“El cuarto oscuro es obvio que no se utilizaba para cosas buenas”, dijo el militar. Agregó que se podía “asumir” que el edificio era un centro de tortura.

Los militares encontraron un poste largo de madera desde el que salían cuerdas, que parecían diseñadas para detener a una persona por el cuello y los brazos.

El cuarto oscuro de la esquina está ennegrecido por el fuego.

Antes de que soldados de Estados Unidos entraran al edificio, los habitantes del barrio habían entrado al inmueble y le habían prendido fuego, de acuerdo a McAleer.

“Creo que lo que están tratando de hacer es borrar todo vestigio de lo que aquí sucedía”, dijo el militar.

James Jeffreys, uno de los primeros infantes de Marina que entró al inmueble, dijo que al principio pensó que se trataba de una subestación de policía.

Sin embargo, cuando llegó a la habitación oscura y sin ventanas dijo: “Es obvio que la forma en que trataban aquí a los prisioneros no es la manera en que serían tratados en la mayoría de las estaciones policiales del mundo”.

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