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Con
la estatua cayó el símbolo del poder
Con
la ayuda de marines estadounidenses, un grupo de iraquíes
derrumbó ayer una estatua de Sadam Hussein en el centro
de Bagdad, la primera que es destruida en la capital de Iraq,
un hecho que se convirtió en símbolo de la derrota,
prácticamente de hecho, del régimen iraquí.
WASHINGTON, EE.UU.
REUTERS.-
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| La
estatua fue colocada para festejar los 65 años
de Hussein. Un camión blindado de los Estados Unidos
ayudó a derrumbarla, ante los vítores de
al menos 200 personas. Foto AP |
Con la ayuda de marines estadounidenses, un grupo de iraquíes
derrumbó ayer una estatua de Sadam Hussein en el centro
de Bagdad, la primera que es destruida en la capital de Iraq,
un hecho que se convirtió en símbolo de la derrota,
prácticamente de hecho, del régimen iraquí.
Tras un cuarto de siglo de poder omnímodo, el régimen
se desploma, encarnado en el monumento a Sadam que estaba
ubicado frente al hotel Palestine, en la plaza Firdaus.
La estatua de hierro fundido fue arrancada del pedestal con
ayuda de un blindado.
Previamente, el rostro de Sadam había sido cubierto
primero con una bandera estadounidense y luego con una iraquí.
La multitud de unas 200 personas le lanzó piedras y
luego saltó sobre el monumento para celebrar su derrumbe.
La caída de la estatua se convirtió ayer en
una de las escenas más repetidas por las televisoras
del mundo.
Una y otra vez, televidentes de todo el mundo miraron la forma
cómo caída la estatua de bronce de Sadam Hussein.
A pesar de eso, el vicepresidente de Estados Unidos, Dick
Cheney, advirtió hoy en Nueva Orleans sobre un exceso
de confianza, en vista de los avances de las tropas
estadounidenses sobre Bagdad y señaló que no
se puede subestimar la desesperación de
los seguidores fieles de Hussein y su predisposición
a continuar luchando.
En ese sentido, portavoces militares aliados también
advirtieron hoy que la batalla por Bagdad no ha concluido,
y que las imágenes de júbilo popular transmitidas
por la televisión no deben alentar la idea de que la
victoria ya ha sido asegurada.
Las acciones militares continuaban ayer desarrollándose.
Los iraquíes
reaccionaron con júbilo ante la caída del régimen
del dictador Hussein. Eso ha sido una sorpresa para muchos
que estaban en contra de la guerra llevada a cabo por los
aliados y que tanta crítica generó para el gobierno
del presidente Bush.
Particularmente sorprendidos deben estar los países
árabes, que no esperaban una reacción popular
de tal naturaleza ni tampoco que los iraquíes saludarían
como se ve en la televisión al paso de las tropas estadounidenses.
El simbólico derrocamiento al caer por tierra la estatua
del dictador dio lugar a desbordantes muestras de alegría
y al mismo tiempo de repudio de parte de los iraquíes,
que arrastraron la cabeza por las calles de Bagdad y bailaron
y escupieron sobre ella.
Si Sadam está vivo aún, se ha convertido en
un criminal de guerra. Si está muerto, creo que la
humanidad se ha librado de otra amenaza mortal.
Lori Morrison, representa al Partido Republicano en el país.
Lori Morrison
Es realmente
un poco indignante pensar ahora que el debate sobre Irak,
y así como lo dice Francisco Flores Pérez, se
centre en la preocupación de quién participa
o no participa en la reconstrucción.
El problema central está marcado, por un lado, por
el debilitamiento de las Naciones Unidas, que es un esfuerzo
de los diferentes pueblos del mundo para tratar de evitar
la unipolaridad del poder de un solo país. Estados
Unidos es la gran dictadura mundial. Se ha trasgredido el
orden jurídico, la legalidad internacional.
Esa invasión provocó una masacre y nadie habla
de eso. Ha existido saña militar y un bombardeo indiscriminado.
A tal grado que han muerto muchos periodistas.
Se ha violentado el marco jurídico de Ginebra respecto
al marco de una guerra. Y todo eso es muy grave.
Nunca antes en la historia un imperio había tenido
la capacidad de destruir a la humanidad. El imperio americano
ahora tiene capacidad de hacerlo por la fuerza atómica
que tiene. Además, por la conducta de un imperio que
impone lo que quiere.
Salvador Arias
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Estoy del
lado de la vida
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Me paro
del lado de la vida. No me gusta la muerte. Cada muerte es
una tragedia. Cada guerra es una derrota. Tampoco me gustan
los dictadores que se proclaman detentadores de la verdad
e interpretadores exclusivos de la historia.
La muerte es digna cuando te llega el momento de encararla.
Cuando te empujan hacia ella, es insensata e inútil.
La muerte sólo es natural cuando cumplimos los deberes
naturales.
Esta guerra produce una saliva extraña, como si se
tuviese arena en los labios: duelen los muertos, duelen los
niños mutilados o cubiertos de sangre. Duelen los periodistas
caídos porque sé lo que se pasa en una guerra,
aunque ya crucé la edad en que vivía de impresionar
al público sin poder explicarle nada.
¿Vale la libertad una gota de sangre?
No lo sé. Lo único que sé es que amo
la vida y la libertad.En esta guerra perdí. Me dejaron
sin opción: si Husseim queda intacto fracasa la libertad.
Si se le arrojaba del poder jineteando la muerte, pierde la
vida. No hay victoria.
Lafitte Fernández
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