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Una
guerra, tres historias
Algunos
han salido bien librados de este conflicto, aunque poco saben
de ellos. Otros han resultado heridos, pero están estables.
A miles de kilómetros, sus familiares sólo esperan
que todo termine pronto
La
guerra finalizará y mi hijo volverá
El
último día que Apsalón y Natividad Cruz
vieron a su hijo Ronald Cruz fue el 24 de febrero de 2003.
Lorena Baires
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com
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| Apsalón y Natividad
Cruz envían cartas a Ronald para que sepa que todos
los días rezan y piensan en él. |
Ese día, el joven paramédico, de 25 años,
partió hacia Kuwait. Fueron los últimos
en irse, los despedimos desde la base de Camp Pendelton en
la ciudad de Ocean Side, le dijimos adiós mientras
se alejaba en el avión, explica acongojada su
madre.
Desde ese día, sólo han recibido una carta,
dirigida a la esposa del militar: Olga Cruz. En la correspondencia,
Ronald dijo a sus padres que no temieran por él. Estoy
bien en Kuwait, estos son los últimos momentos que
me quedan para escribir, pronto iniciará la guerra,
escribió.
Día a día, las imágenes y noticias que
se difunden por la televisión y los periódicos
hacen brotar las lágrimas de los esposos Cruz. La esperanza
se mantiene viva, mientras el nombre de su hijo no figure
en la lista de los caídos en combate.
El dolor y la angustia podrían terminar pronto con
la entrada de los estadounidenses a Bagdad.
Estamos un poco felices, parece que la guerra está
terminando.
Sé que mi hijo está bien, librando al mundo
de catástrofes más grandes, de las que hoy nuestros
ojos pueden ver, finalizó la madre.
Apsalón junto a Ronald
La voz del alma
La esperanza no muere al interior de la familia.
-Hay madres que han visto a sus hijos vivos en la televisión,
esa suerte no me ha tocado todavía, dijo Natividad.
-Sabemos que los muchachos volverán.
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