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La
paz peligrará
El
Departamento de Estado está molesto por la forma en
que los medios de comunicación árabes han presentado
la invasión de Iraq por Estados Unidos.
Thomas L. Friedman
The New York Times
En
lo personal, no veo cuál sea el problema. Hasta donde
puedo discernir después de observar las trasmisiones
de las redes satelitales árabes, sólo hay una
palabra -de hecho, en inglés, sólo una letra-
de diferencia en la forma en que ellos trasmiten la guerra
y cómo la presentan las redes televisivas de Estados
Unidos.
La CNN la llama la guerra de Estados Unidos en Iraq,
y la televisión árabe la llama la guerra
de Estados Unidos contra Iraq.
Qué diferencia hace una palabra. Mientras he estado
viajando a lo largo del mundo árabe observando esta
guerra, he estado pensando mucho en esa diferencia. Contiene
un mensaje importante para el presidente Bush: cuídese
de los secuestradores.
El régimen de Sadam Hussein pronto estará terminado,
y el momento de construir la paz pronto estará ante
nosotros.
En cuanto llegue, habrá gente que tratará de
secuestrar esta paz y en aprovecharla para sus propios fines.
Bush debe estar listo para enfrentar a estos secuestradores
de la paz, los cuales llegarán en dos tipos.
Un grupo emergerá de los estados árabes vecinos:
todos los intelectuales de la vieja guardia y los seguidores
de la herencia de Nasser, quienes dominan los medios de comunicación
árabes, junto con muchos de los regímenes e
instituciones añejas como la Liga Arabe, quienes se
sienten amenazados por cualquier olor a democracia que provenga
de Iraq.
Estos grupos se mostrarán implacables en cuanto a deslegitimar
y condenar a cualquier iraquí que llegue al poder después
de la guerra... si parece que fue instalados por EE.UU.
Esto significa que Estados Unidos debe actuar rápidamente
para crear un proceso en el que los nacionalistas iraquíes
moderados, pero legítimos, puedan emerger para empezar
a gobernar a su país, mientras las fuerzas de Estados
Unidos puedan ocupar un sitio en el trasfondo.
Washington sólo tendrá una oportunidad para
hacer una primera impresión acerca de cómo tiene
la impresión de reformar a Iraq, y debe ser una impresión
buena.
Estados Unidos subestimó hasta cierto grado la resistencia
armada que enfrentaría al invadir a Iraq; ahora no
debe sobrestimar cuánto tiempo puede gobernar a Iraq,
con generales estadounidenses, antes de enfrentar una resistencia
política.
El dramaturgo egipcio Alí Salem, un valeroso liberal
árabe, me dijo en El Cairo, Egipto, el otro día:
Para mis compañeros escritores árabes,
yo tengo unas palabras: No se apresuren a condenarlos,
refiriéndose a los iraquíes que trabajen con
Estados Unidos en la tarea de reconstruir su país.
No recurran a estas acusaciones manidas de que tales
iraquíes son "agentes" de los estadounidenses
porque eso no nos llevará exactamente a ninguna parte.
Sólo cegará nuestros ojos a nuestros problemas
y males reales, que son la necesidad de desarrollo. No metan
sus plumas entre las ruedas de Iraq.
Pero, a los estadounidenses, Salem les dice: Por favor
defiendan la idea de Estados Unidos, defiéndanla -porque
estamos trabajando para encarnar esa idea- para hacerla extenderse
por todo el planeta. No ocupen nuestra tierra bajo el amparo
de cualquier eslogan.
Es duro. Yo sé que será duro. Pero si hay un
general estadounidense que presida sobre Iraq (durante un
largo tiempo), será malo para nosotros y para ustedes.
Los otros secuestradores de la paz son los ideólogos
dentro del equipo de Bush que han estado tratando con los
líderes del exilio iraquí y tratarán
de instalar a uno de ellos, como Ahmad Chalabi, para gobernar
al país.
Yo no conozco a ninguno de esos exiliados, y nada tengo en
contra de ellos. Pero cualquiera que crea que pueden ser simplemente
instalados por Estados Unidos en el poder y echar raíces
en la tierra iraquí está totalmente demente.
El iraquí ideal para gobernar después de la
guerra deberá ser alguien que dirá no a Sadam
Hussein, no al nasserismo, no a la tiranía y no a cualquier
permanencia prolongada de Estados Unidos en Iraq.
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