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Símbolos de poder en ruinas

Un furioso asalto aéreo estadounidense anoche sobre la rivera occidental del Rio Tigris, transformó muchos de los grandiosos símbolos de poder del regimen iraquí en ruinas humeantes.

The New York Times
Bagdad, Iraq --


Abriendo lo que el Pentágono había prometido que sería una muestra de "Conmoción y Espanto", misiles crucero Tomahawk y bombas guíadas de precisión desde aviones de guerra impactaron en el distrito gubernamental del centro de Bagdad donde había estructuras gigantes de piedra y cemento con muros y puertas adornadas. Pero anoche la destrucción llegó a tanto en el corazón de esta capital, que era como que le quitaran el Kremlin a Moscú o el National Mall en Washington.

La lista incluye el principal palacio presidencial de Saddam Hussein, la cancillería y el centro de Inteligencia. Eran edificios imponentes construidos por Saddam para atraer la atención, envueltos en un velo de miedo y secreto, que los iraquíes hasta evitaban ver cuando pasaban.
Una noche clara y fria, en la ribera del Tigris, fue interrumpida a las 9:00 de la noche (12 del día en San Salvador), cuando las sirenas sonaron, las baterías antiaéreas iluminaron el cielo y las explosiones comenzaron.

Con una cadena simultánea de ataques desde arriba, los edificios gubernamentales instantaneamente fueron resquebrajados en medio de claras explosiones y bolas de fuego que se elevaban a decenas de metros de altura.

Una enorme llamarada roja iluminó las elegantes oficinas ejecutivas utilizadas por los ministros del gobierno. Explotaron y las llamas abrasaron las ventanas de los edificios mientras el humo negro podía ser visto desde toda la ciudada.

Los funcionarios gubernamentales lucían notablemente nerviosos mientras los ataques nocturnos se escuchaban por toda la ciudad. En el Hotel Palestine, donde los periodistas extranjeros estaban mirando hacia el otro lado del río,las autoridades confiscaron algunas cámaras de televisión.
Las Fuerzas de Seguridad que habían tomado destrás de sacos de arena hace dos días, parecían estupefactas, sólo observando los ataques aéreso.

Por los próximos diez minutos, los edificios cercanos a la zona gubernamental fueron impactados. Los impactos eran aislados, las bombas golpeaban las azoteas y los hacían volar por dentro, dejando sólo un esqueleto que no paraba de quemarse.

Operación quirúrgica


La precisión de los ataques fue evidente. Los edificios cercanos a los objetivos en llamas, están intactos, como casi todo el resto de esta ciudad de cinco millones de habitantes. La electricidad se mantuvo, los telefónos y los semáforos aún funcionan. Algunos iraquíes hasta se aventuraron a salir en sus automóviles.

Muchos de los edificios impactados por el ataque de anoche estaban en un complejo de concreto en el Palacio de la República, una colección de residencias personales para Saddam y su familia, oficinas de seguridad y facilidades deportivas para la élite iraquí.
Bolas de fuego salían repetidamente en una área cercana a los Cuartes Centrales de la Inteligencia al norte de la ciudad.

Después del primer ataque intenso, otros ataques siguieron esporádicamente por una hora y luego de nuevo tras media hora de tranquilidad. De repente un ruido estremeció la ciudad: un misil, con su llama naranja parecía cortar el cielo, cruzó el horizonte y se estrelló en un edificio a la orilla del río.
El Pentágono promete que hay más para Bagdad y otros objetivos en otras ciudades iraquíes. El despliegue de fuerza de anoche es parte de una campaña de aviones de guerra británicos y norteamericanos que esperan realizar unas mil 500 misiones de ataque durante las próximas 24 horas. El plan incluye el lanzamiento de unos mil misiles crucero Tomahaw desde buques anclados en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo.

En Bagdad, las sirenas sonaron de nuevo poco antes de las tres de la madrugada de hoy, pero no hubo ataques. En la madrugada, muchos edificios prominentes seguían intactos y con sus luces encendidas, incluyendo el edificio de 11 pisos que alberga al Ministerio de INformación, donde los periodistas trabajan y el Hotel Al Rasheed, el principal de la capital.

Los iraquíes, están muy claros que cualquier cosa del gobierno será objetivo estadounidense, han vaciado la mayoría de edificios. Pocas veces en la noche, se pueden escuchar sirenas de ambulancias que trasladan heridos.

Durante el día, los líderes iraquíes se han encogido de hombros al hablar de los ataques estadounidenses, diciendo que están confiados que Estados Unidos exagera sobre el estatus de las tropas en tierra en su avance hacia Bagdad.
El iraquí común también parecía aliviado tras las primeras dos rondas de ataques contra Bagdad, antes del masivo ataque del viernes. Les parecía que no eran tan malos como temían.
"Lo esperaba más pesado", dijo el vigilante de una tienda, Mohammed Ali. "Sabemos lo que es la guerra".


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