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Iraquíes se adaptan al campo de batalla

Tres días bajo una “lluvia de misiles” ha tenido que vivir la población, antes de ver el fin del régimen de Sadam Hussein y el amanecer de la libertad que les han ofrecido los países Aliados

BAGDAD, IRAQ
SERVICIOS CABLEGRAFICOS.--

Dos iraquíes elevan sus manos para indicar que hay un herido. Para muchos iraquíes la escena de los bombardeos no es nueva. Foto: AP

Los iraquíes deberían haber estado celebrando, ayer, su festival anual de la primavera, Nauroz, pero la mayoría prefirió pasar el día en oscuros búnkers antes que hacer picnics en las floridas orillas del Tigris y el Eufrates.

El festival de Nauroz, que se celebra el 21 de marzo, llegó en un momento en que la guerra liderada por Estados Unidos para derrocar al régimen de Sadam Hussein entró en su tercer día.

“No estamos de humor para alegrías y celebraciones cuando vemos la muerte con nuestros propios ojos cada minuto”, explica Um Ahmad, un ama de casa de 45 años. “Nos quedaremos en los búnkers junto a las pilas de comida en conserva y los bidones con combustible”.
En mejores tiempos, los iraquíes celebraban el equinoccio con picnics, mientras recibían la primavera (boreal) con festivos rituales.

Ahora, Mazen Hmud cuenta que ha enviado a su familia fuera de Bagdad por miedo a los bombardeos. "Hemos olvidado hasta cómo se sonríe", afirma.
Otros tratan de continuar con sus vidas sin pensar en las consecuencias.
Sin embargo, unos 3,000 iraquíes huyeron ayer a Irán a causa de las crecientes acciones bélicas en su país.

En Iraq, la habilidad de adaptarse a las condiciones de la guerra pasa de una generación a otra. Guerra, una mujer de 22 años cuyos padres le pusieron ese nombre porque nació a comienzos de la guerra Irán-Iraq (1980-88), dio a luz a un niño hace poco, y también le puso el nombre Guerra.
De nombre, Guerra

Empezó a tener contracciones durante el bombardeo norteamericano y no logró llegar a tiempo al hospital, por lo que dio a luz en el coche que la llevaba al centro médico, relata un vecino de Guerra.
Unos 395 iraquíes que fueron hechos prisioneros por los iraníes durante la década de los ochenta fueron liberados hace poco, casi dos décadas después de la guerra que enfrentó a los países vecinos.
"Estos pobres hombres han pasado de la Primera Guerra del Golfo a la Tercera Guerra del Golfo", señala un observador.

La "segunda" Guerra del Golfo, que en Iraq fue llamada "la madre de todas las batallas", estalló en febrero de 1991, cuando las fuerzas aliadas y lideradas por Estados Unidos expulsaron a las tropas iraquíes de Kuwait, seis meses después de la invasión de este pequeño país.

Sangre y cámaras

El charco de sangre en el servicio de urgencias del hospital infantil El Kindhi, en Iraq, no se había secado aún cuando irrumpieron unos cien periodistas en el pequeño edificio, en el que hay apenas diez literas y camastros.

Normalmente, esta sala sirve para la atención primaria de víctimas de accidentes, aunque a partir ahora está dispuesta para los heridos de la guerra. A los fotógrafos y camarógrafos, la fea mancha púrpura sobre el suelo de piedra les vino de perlas como imagen, en el tour que el Ministerio de Información iraquí les había preparado para la mañana del viernes.

La tarde anterior, el centro de Bagdad fue bombardeado. Misiles crucero norteamericanos impactaron en los edificios gubernamentales en la orilla occidental del río Tigris.
Según informaciones oficiales, esta ola de ataques dejó 37 heridos. Sin embargo, el médico de urgencias Mohammed Saleh asegura haber visto sólo “seis o siete heridos”. “Pero yo no he estado todo el tiempo aquí, podrían haber sido más”, agrega. Además, las víctimas podrían haber sido llevadas a otros hospitales.

El doctor Saleh trató en las últimas horas las heridas típicas de estas situaciones: desgarros musculares, fuertes sangrados, rotura de huesos. La mancha de sangre, algo no precisamente demasiado higiénico y que probablemente no fue limpiada para que la vieran los esperados periodistas, la había dejado un soldado herido. “Fue traído hace una hora y media”, explica Saleh. “Está siendo operado”.

A ritmo de los bombardeos

- “Hola Hamburgo, ¿me oyen?”, grita por el teléfono Stephan Kloss, periodista de la cadena de televisión alemana ARD.
- El periodista sólo aguarda la señal para informar en directo a Alemania de lo que ve: detonaciones y llamas.
- Unos 250 periodistas trabajan a un ritmo desenfrenado, ya que quieren enviar sus informes al mismo ritmo que se suceden los bombardeos.


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