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Tropas
de Hussein sufren deserciones
Los
intensos bombardeos de la aviación aliada causan un
goteo de deserciones en las filas iraquíes cuando no
empezado la verdadera batalla en el frente norte de Irak.
BAGDAD, IRAQ
EFE.-
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Los fieles seguidores
del dictador Sadam Hussein tienen la orden de utilizar
a los civiles como escudos humanos. Foto
EDH / AP
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Más de un centenar soldados y oficiales de las tropas
del dictador Sadam Hussein se han rendido a las fuerzas kurdas
desde el pasado jueves, según indicaron mandos del
brazo militar del Partido Demócrata de Kurdistán
(PDK).
Cinco de los desertores iraquíes, identificados como
oficiales de alta graduación por jefes de las fuerzas
kurdas, fueron mostrados hoy a la prensa en un ejercicio de
propaganda de la otra formación que controla la región
autónoma kurda, la Unión Patriótica de
Kurdistán (UPK).
Los cinco oficiales iraquíes, según milicianos
de la UPK, desertaron el pasado sábado después
de que sus unidades recibieran la orden de retirarse de las
posiciones en el frente la ciudad de Kirkuk.
Por vez primera vez en doce años, las fuerzas kurdas,
compuestas por 30.000 milicianos del PDK y otros tantos de
la UPK, han logrado situarse a unos 20 kilómetros al
este de Kirkuk, gracias a los bombardeos aliados que obligaron
a las tropas iraquíes a replegarse cerca de la ciudad
para defenderla mejor.
Bajo fuego
Los iraquíes que desertan del Ejército de Bagdad
son trasladados a un cuartel kurdo ubicado en las proximidades
de Arbil, la capital de la región autónoma,
en donde son interrogados.
La mayor parte de los desertores, según dijeron fuentes
oficiales kurdas, proceden de unidades militares posicionadas
en la zona de Kalak, a medio camino entre Arbil y la ciudad
de Mosul, bajo control del régimen de Bagdad.
"Los bombardeos sobre Kalak son los que han causado un
mayor número de deserciones", matizó un
oficial del PDK desde el cuartel general kurdo en Arbil.
La aviación aliada volvió a bombardear el domingo
las cimas de las colinas de Kalak en las que están
ubicados los "búnkers" de las tropas iraquíes,
armadas con lanzacohetes, bazocas, y metralletas antiaéreas.
En el seno de las fuerzas kurdas cunde la esperanza de que
los ataques aéreos desmoralicen a los soldados iraquíes
y causen una ola mayor de deserciones en sus filas.
Muchos comandantes kurdos defienden la versión de que
en las guarniciones iraquíes existen pelotones especiales
cuya primordial misión consiste en ejecutar a los soldados
que pretenden desertar.
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