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Desfile
del Comercio
Alegría por fiestas agostinas
Centenares de personas abarrotaron las calles ayer para disfrutar
del tradicional Desfile del Comercio. Inició en la
plaza Las Américas y culminó en la plaza Barrios.
Karina García
El Diario de Hoy
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| El evento estuvo a cargo
del Comité de Festejos de la alcaldía. Foto:
EDH/Jorge Villalta |
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Sonrisas, aplausos y gritos de júbilo. Esas fueron
las reacciones de las personas que se reunieron para presenciar
el tan esperado Desfile del Comercio. Algunos salieron de
sus hogares desde muy temprano para lograr un puesto estratégico.
Desde las ocho de la mañana, los salvadoreños
empezaron a ubicarse a lo largo de la alameda Roosevelt y
la calle Rubén Darío. Los balcones del parque
Cuscatlán estaban atestados. Muchos eligieron las pasarelas
para poder observar con más comodidad. El tiempo parecía
poco favorable, las nubes cubrían el cielo; sin embargo,
el ánimo de la gente no se opacó en ningún
momento. Tanto niños como adultos mostraban su entusiasmo.
El espectáculo empezó cerca de las 9:30 de la
mañana, en la plaza Las Américas, mejor conocida
como El Salvador del Mundo. Los que se habían sentado
esperando a que iniciara, se levantaron de inmediato al escuchar
el sonido de las sirenas de las patrullas que encabezaban
el desfile.
Detrás de ellos, dos alegres chichimecos
bailaban al compás de un ritmo contagioso, invitando
a la gente a unirse a ellos. Las personas que estaban en las
aceras, poco a poco se fueron acercando, hasta situarse a
media calle. Los genios de la sonrisa se hicieron presentes
con sus coloridas pelucas y caras pintadas.
Como todo desfile agostino, no faltaron los clásicos
viejos. El tradicional diablito, el Cipitío
y otros personajes aparecieron bailando al son de La Cripta.
Los niños los miraban con recelo. Incluso hubo un grupo
de chiquillos que se cayeron en el afán de escapar
de sus garras.
Las bandas de paz pusieron ritmo al desfile, mientras que
las carrozas lograron la admiración de la población.
Varias de ellas fueron hechas con mucha creatividad.
Pick ups y camiones fueron transformados en ingeniosos escenarios
móviles. Cada una llevaba impreso su sello original.
Algunas estaban construidas con flores naturales, otras invitaban
al cuidado de la naturaleza y la niñez y lo simbolizaban
con bosques elaborados con durapax y papel lustre. Una hasta
tenía una cascada.
El desfile contó con la participación de los
seis distritos, así como de varias empresas como Pepsi,
La Constancia y Radio Cool FM, entre otras. Las princesitas
y los personajes animados no faltaron. Chiquitines vestidos
de doctores, árboles y animales conquistaron a los
más grandes. Los pequeños se entretuvieron recogiendo
los dulces que los diferentes personajes les tiraban.
A medida que el desfile avanzaba, las nubes se iban dispersando.
El cielo decidió unirse a la celebración y dejó
salir al más alegre de sus inquilinos. El sol acompañó
el recorrido hasta el final.
Todo culminó frente al Palacio Nacional.
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