Héctor Silva, en declive

Análisis de El Diario de Hoy

Héctor Silva es el candidato a la Presidencia que más retroceso muestra en las últimas encuestas que se han publicado en el país. En promedio pierde seis puntos porcentuales, en muy poco tiempo.
Lo peor para él es que parece estar condenado a vivir un hecho electoral: pareciera que su figura y los dos partidos que soportan su candidatura, únicamente podrían robarle votos al FMLN.

Quienes están, al menos en los estudios de percepción, al lado de Tony Saca, no estarían expuestos a los robos de votantes que podría causa la no muy fuerte maquinaria electoral del ex alcalde de San Salvador.
La candidatura presidencial de Silva causó muchísimas expectativas entre los salvadoreños.

Desde el principio, las cosas no caminaron bien para el médico: se lanzó a la piscina electoral tardíamente. Cuando eso ocurrió, ya Tony Saca y Schafik Handal habían colocado sus marcas entre los votantes salvadoreños.

Silva ha estado empeñado, desde hace algún tiempo, en la construcción de un centro de la izquierda en El Salvador.
Para hacerlo, se rodeó de los amigos necesarios como el abogado Rodolfo Parker, el veterano político Rubén Zamora y el jefe de los renovadores que desplazó el FMLN, Facundo Guardado.

Pero, algunos analistas estiman que parte del problema para Silva es que, a pesar de que su figura e imagen es fuerte, los partidos políticos que utilizó como carruaje no son los idóneos para meterse en la aventura del centro.

de los procesos políticos centroamericanos, define a Silva, con su propio lenguaje, como un hombre con un fuerte horizonte electoral pero sin “piso”.
Esto último significa que los choques e instrumentos que la sociedad utiliza para hacer la política (los partidos), le han ayudado poco a Silva para colocarse sobre un papel mucho más preponderante en el mapa político salvadoreño.

Tanto el Partido Demócrata Cristiano como el CDU tienen características que poco le han ayudado a Silva. El primero está bajo un severo juicio de la historia y el segundo está liderado por un grupo de intelectuales y hombres con fuerte formación política, aunque sin estructura organizativa que se pueda repartir en el territorio nacional.

Peor aún para Silva: los partidos del centro que lo soportan muestran diferencias y hasta celos mutuos sobre la forma cómo se conducen los asuntos políticos. Eso entorpece tareas y desconcentra a algunos de los principales dirigentes.
A Silva se le ha tenido, por algunos momentos, como uno de los candidatos ideales para cualquier partido político salvadoreño.

En esa medida, se intentó con él que se convirtiera en la principal cabeza sobre la que descansaría la construcción de un verdadero centro político en el país.
El problema más grave que encara ese proyecto es que, posiblemente, los seis puntos que pierden en las encuestas configuran un posible crecimiento de las tiendas que comanda Schafik Handal.

Al fin y al cabo, ambos partidos tienen, frente a sí, el mismo botín electoral: clases medias descontentas con su situación y la mayoría de aquellos que poseen estudios universitarios.
A los líos de Silva se suman otros: poseen pocos recursos económicos y deberán, a un plazo muy corto, rediseñar la estrategia electoral.

Esto significará, posiblemente, concentrar a Silva en las poblaciones urbanas del área metropolitana donde destaca su fuerza y donde los partidos aliados poseen una mayor dosis de organización partidaria.
Además de eso, es probable que a Silva le provoquen sus asesores un desfile por los principales medios de comunicación para sacar ventaja a su fortaleza de imagen.

El ex alcalde se encuentra en problemas • No sólo baja en las encuestas .tampoco tiene a su lado una organización adecuada



 
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