Triunfador Tony Saca

Elías Antonio Saca sabe que, si bien corrió una rápida carrera de 100 metros durante la campaña electoral, pronto comenzará a recorrer una maratónica de muchos kilómetros para cumplir una deuda con el pueblo salvadoreño.


Lafitte fernández
El Diario de Hoy

Saca se convirtió en la esperanza de millones de salvadoreños de conseguir soluciones a algunos de sus principales problemas.

A sus 39 años, Saca comenzará una vida llena de nuevos y más angustiantes retos.

Crear empleo, eliminar un ejército de pobres, otorgar mucha mayor seguridad a los pobladores, mejorar la educación y la salud, son apenas algunos de los desafíos que tendrá, frente a sus ojos, desde junio próximo.

La corta vida de Saca se la desearía cualquiera: comenzó en el periodismo deportivo, fundó sus propias empresas, se convirtió en líder empresarial y, de ahí, brincó a la Presidencia de la República.

Eso lo convierte en un triunfador nato, con un ángel, encima suyo, que puede ser la envidia de la mayoría.
Saca ganó ayer algo más que la Presidencia de la República: el enorme porcentaje de votos que recibió lo llevó a colocarse en una posición de alta gobernabilidad.

Desde ella podría pedirle algo más que simples cuentas a sus opositores.
El presidente electo ha dicho, reiteradamente, que buscará a todos los sectores de la posición para negociar con ellos.

Propone que se fijen cinco puntos en la agenda sobre los cuáles no existirían desacuerdos para comenzar a hablar sobre las soluciones que necesita el futuro del país.

A pesar de ello, por la víspera puede sacarse el día. Schafik Handal pronunció anoche un discurso de poca amistad con el partido oficial.

Aunque aceptó la derrota, el líder opositor anunció que le hará la guerra a temas que para Saca serán vitales como el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Handal también insistió en otros temas que, en el futuro, representarán un paso hacia el futuro, en el gobierno de Tony Saca.

Esos anuncios de guerra hechos ayer por el FMLN llevarán a Saca a depender de otras agrupaciones políticas como el Partido de Conciliación Nacional (PCN), y los institutos que forman la coalición del centro.
Declarada la guerra por el FMLN, Saca está obligado a hacer, posiblemente, algunas concesiones a las restantes agrupaciones políticas.

Ese tipo de situaciones también pondrá a prueba las capacidades política del hombre que los salvadoreños escogieron ayer como su futuro presidente y que logró una holgada victoria sobre su contrincante Schafik Handal.

Pero, a pesar de los duros anuncios hechos ayer por el líder efemelenista, Saca está dispuesto a convocar a ese partido a un diálogo nacional.

Saca se ha mostrado siempre como un hombre conciliador, aunque con el carácter necesario, como lo ha dicho, para denunciar al país cuáles fuerzas políticas no están dispuestas a negociar soluciones conjuntas a los graves problemas nacionales.

Es probable también que los salvadoreños encuentran en Saca un estilo de gobierno muy diferente al que, históricamente, encontraron en Alfredo Cristiani, Armando Calderón Sol y Francisco Flores.
Cada uno de estos últimos ajustó su estilo a los tiempos, a las condiciones partidarias que encontró en el camino.

Saca quiere ser el gobernante del diálogo que pondrá hincapié en encontrar un rostro social a su administración, como nunca antes lo ha conseguido el partido ARENA.

Las intenciones de diálogo podrían estar aseguradas desde el mismo momento en que se siente en la silla presidencial, o aún antes.

Saca también aseguraría relaciones muchos más armoniosas con los periodistas salvadoreños, aún con aquellos que, tradicionalmente, han sostenido posturas de izquierda.

No pretende ir al choque con ningún periodista. Por el contrario, está dispuesto a escuchar de ellos las críticas que sean necesarias. El único requisito que plantea es que esas críticas sean razonables y bien intencionadas.

Y el mismo nivel de diálogo que Saca quiere encontrar con los periodistas y los partidos de oposición, pretende extenderlo a cualquier sector social o empresarial que quiera echarle una mano a su gobierno.
Pero, el mayor de sus retos será encontrar esa dosis de rostro social que quiere huntarle a su gobierno.
Para eso, necesitará más recursos financieros, aunque asegura que no está dispuesto a elevar los impuestos, sino que mejorará el sistema de cobros de los tributos.

Con eso pretende acumularle el dinero que necesita para emprender, entre otras cosas, un plan de nutrición de los niños más desposeídos, un mejoramiento del sistema de salud y un resorteo de la calidad de la educación que se presta en El Salvador.

Saca llegó a la candidatura presidencial como un hombre que llevaba, en sus piernas, el músculo suficiente para recorrer una carrera rápida de cien metros.

Ahora debe prepararse para la gran maratón que significarán los próximos cinco años de su gobierno.
Eso sí: Saca comenzará este día con una ganancia. Esto es así porque, desde este día, el país camina hacia la confianza y la recuperación.



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