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Análisis
El provecho de una derrota
Después de 40 años
de vida, le llegó el final. El Partido de Conciliación
Nacional podría estar sentenciado a muerte, aunque
a eso de las 11 de la p.m. se mantenía en la cuerda
floja.
Ana Giralt Quesada
El Diario de Hoy
Si
al final del recuento no logran conseguir los tres puntos
porcentuales de la votación, como lo exige la ley,
el PCN estaría llamado a sentarse sobre una sepultura.
El deceso no será inmediato. Los pecenistas agonizarán
hasta el 30 de abril de 2006, el último día
en que la actual Asamblea Legislativa estará trabajando.
¿Qué hará mientras tanto? Negociar. Hacer
hasta lo imposible por sacar provecho de lo que significa
ser el que marca la diferencia entre una oposición
obstaculizadora y una capaz de reaccionar de manera positiva
ante las solicitudes del Ejecutivo.
Eso significa que sin importar que no exista una tercera fuerza
política en el país, Antonio Saca tendrá
que ceder ante algunas solicitudes de los pecenistas, si quiere
un gobierno productivo en los próximos dos años.
Con los 15 diputados del PCN, ARENA puede desentrampar el
Presupuesto General de la Nación de 2004 o bien, el
FMLN puede continuar festejando el que éste siga como
un punto pendiente de la Comisión de Hacienda.
Así, los pecenistas no descartan ofrecerle a Saca la
suscripción de un pacto público a cambio de
un respaldo político.
Los manudos, a pesar de estar cerca de la desaparición,
quieren cuatro puestos dentro del gabinete arenero: el Ministerio
de Agricultura, el Viceministerio de Transportes, el Banco
de Fomento Agropecuario (BFA) y el Fondo de Inversión
Social para el Desarrollo Local (Fisdl).
Así se garantizan tener control sobre las instituciones
vinculadas con las decisiones que afectan o favorecen según
la óptica desde donde se mire a tres sectores
que se aliaron a ellos: los transportistas del sector público,
en especial los de Genaro Ramírez, los agricultores
y los alcaldes.
Mucho que pensar
El PCN no tiene nada que perder. Si Saca les dice que no,
pasarán dos años haciéndole la vida imposible
junto a un FMLN derrotado y una coalición política
inexistente, pero con 10 diputados en la Asamblea.
Si Antonio Saca los rechaza, él es quien sufrirá
las consecuencias cuando la oposición le impida culminar
uno de los principales logros del presidente Francisco Flores,
el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y
Estados Unidos, de acuerdo con sus cálculos.
Al aceptar parte o quizá todo el paquete, el Presidente
de la República electo tendría la tranquilidad,
no sólo de que el Convenio sea aprobado, sino que la
Ley Antimaras se convierta en algo permanente.
Así, una cartera de Agricultura significaría
la ejecución del plan mano súper dura
contra la delincuencia, ya que ni el Frente ni los ex
coaligados están a favor de la iniciativa.
Un Viceministerio de Transportes haría que los pecenistas,
con los ojos cerrados y las manos en alto, aprueben una reforma
fiscal (propuesta por el nuevo Ejecutivo) que según
fuentes del PCN iría en la vía de elevar
el 12 al 15 por ciento al IVA e imponer el impuesto Predial
para incrementar los recursos de las alcaldías.
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