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La democracia debilitó
al fantasma del ausentismo
Sin precedentes. La Organización
de Estados Americanos maneja que un 70 por ciento de electores
activos votó. 1,031,069 se abstuvieron de votar
Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
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Alfredo cristiani
1989-1994
43%
- De un promedio de 2,200,000 ciudadanos activos electoralmente,
sólo 939, 078 acudió a emitir el sufragio.
Este fue el proceso electoral con menos asistencia de
votantes.
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Armando Calderón
1994-1999
54%
- De un total de 2,737,745 electores, sólo 1,200,711
votó en la segunda vuelta de 1994. Casi el millón
y medió no asistió y 99,316 anularon su
sufragio.
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Francisco Flores
1999-2003
61%
- El padrón registró a 3,171,224 personas
aptas para votar. Casi los dos millones se ausentaron.
De 1,185,327 que sí respondió, 37,888
anularon el voto.
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El Salvador cambió el rumbo de
su historia política. La población electoralmente
activa sobrepasó los índices de asistencia de
elecciones anteriores en los comicios de ayer 21 de marzo,
y superó la sombra de ausentismo que caracterizó
a las dos últimas.
Desde el proceso electoral de 1984 que dio el triunfo al pedecista
José Napoleón Duarte, las cifras de votos válidos
habían rozado el 50 por ciento. Ayer, el Tribunal Supremo
Electoral marcó más de un 65 por ciento y la
OEA estima un 5 por ciento más.
Desde tempranas horas, los votantes abarrotaron los centros
de votación a nivel nacional. Para el ex magistrado
del TSE Félix Ulloa los ciudadanos hicieron de las
elecciones presidenciales toda una fiesta cívica.
La respuesta fue positiva y de altura. La población
superó los temores y sobrepasó las expectativas
electorales.
La sombra del desencanto, que envolvió los comicios
presidenciales de 1999 que dieron el triunfo al arenero Francisco
Flores, se disolvió.
Tanto Ulloa como el actual presidente del TSE, Sergio Mena
Méndez, coinciden al mencionar que las presidenciales
de 2004 heredaron grandes beneficios al sistema electoral
del país. El Salvador se lució...,
expresó Mena, durante su discurso de apertura al escrutinio
de votos, en el Hotel Radisson.
En el pasado, el ausentismo estuvo ligado a la falta de confiabilidad
de los padrones. Los listados incluían a personas fallecidas
y ciudadanos emigrantes, situaciones que permitían
una diversidad de irregularidades en las elecciones. El nuevo
sistema creado con base en el Documento Único de Identidad
(DUI) heredó un registro más fiel de los electores.
En su oportunidad durante una visita a El Salvador, el politólogo
y académico nicaragüense, Arturo Cruz, afirmó
que el fenómeno calificado como abstencionismo estaba
ligado a las decepciones, resentimientos y frustraciones de
una gran cantidad de salvadoreños, ante políticas
de estado poco acertadas. El experto afirmó: A
una democracia joven como la salvadoreña, donde el
índice de abstención es desencanto, hay que
revitalizar la esperanza en el voto.
Félix Ulloa atribuye los resultados 2004 a la preocupación
de los partidos políticos por despertar los motores
electorales de la población.
Las corrientes extremas desarrollaron proselitismo agresivo
que considera lograron el efecto deseado.
Si bien reconoció que la polarización de fuerzas
predominó en la contienda, también aplaudió
las actitudes de mesura que mostraron los grandes rivales
durante la jornada electoral.
Parece que los salvadoreños retomaron la confianza
en el voto. Sin embargo, el analista hizo énfasis en
las emociones tras los procesos electorales como miedo a un
cambio radical, frustraciones y resentimientos.
Al margen de las inquietudes que motivaron ayer la masiva
asistencia de votantes, la gran triunfadora fue la democracia
Ausentes
- Las abstenciones registradas ayer domingo fueron motivadas
por diversas situaciones.
- Hubo personas que no se encontraron en los listados de los
centros de votación donde pidieron votar.
- El trabajo impidió a cierto porcentaje acudir a emitir
su voto.
- Los enfermos y los presos son otros grupos que se suman
a la lista de abstenciones provocadas por motivos de fuerza
mayor.
- También hubo indiferentes.
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