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Nunca es tarde para votar
La tercera edad estuvo presente.
Centenares de ancianos concurrieron a las urnas w Las deficiencias
físicas e invalideces no fueron impedimento. Votaron
con entusiasmo
Heydi Vargas
El Diario de Hoy
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Votó contra viento y marea G Elena Morán
Calderón de Rubio, de 93 años.Foto EDH
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Un brillo de picardía se refleja
en el rostro de doña Elena Morán Calderón
de Rubio, cuándo le preguntamos por su edad. ¡Tengo
90 años, pero ya me quité tres!, afirma
entre sonrisas esta nonagenaria oriunda de Ahuachapán.
En silla de ruedas y con dificultades para oír, dice
sentirse satisfecha de emitir su sufragio.
Doña Elena afirma que en el pasado el voto era exclusivo
de los hombres, y que el tiempo ha cambiado eso. Ahora,
nosotras podemos también elegir a nuestros líderes.
Agregó que vota por la gente honrada y trabajadora.
Los demás, naranjas, concluyó.
Es madre de cinco hijos, tres de ellos viven en el país
y otros fuera de éste. Dice haber vivido una vida plena
y con muchos cambios de domicilio, ya que su esposo desempeñó
el cargo de cónsul en varios países.
Comenta que la mayoría de los miembros de su familia
tiene una vida longeva. Dice que su hermano, el Dr. Salvador
Morán Calderón, un prestigioso médico
cirujano, tiene 96 años y su hermana, 92, quien vive
actualmente en Santa Ana.
Todos hemos acudido a votar este día, afirma
con satisfacción.
No importa que sea la última
vez
Para la capitalina doña Lucía
Melara de Palacios, sus 95 años, sus múltiples
padecimientos propios de la edad, no fueron impedimento para
que emitiera el sufragio en la urna 368, del Inframen.
Desde su silla de ruedas, dijo: Quiero votar, porque
es cosa de mis últimos días y quiero aprovechar
mi lucidez para ejercer mi derecho de ciudadana.
Aunque sea mi última vez, voy a votar,
reitera mientras sus labios dibujan una amplia sonrisa. Agrega
que nunca tuvo problemas para emitir su sufragio y que vota
por amor a la patria.
Con entusiasmo cuenta que es madre de dos hijos y que tiene
tres nietos.
Asimismo, dice sentirse orgullosa de ellos, ya que el primero
de sus hijos es siquiatra, vive en Guadalajara, México
y su otra hija quien le acompañaba, es quien se encarga
de cuidarle.
Largo camino
Don Ángel Mejía, un hombre de figura esbelta
que no revela los 80 años que lleva encima, afirma
que es la primera vez que ha visto tantas personas en los
centros de votación desde que alcanzó la edad
de votar.
Dice que pese a tener problemas para caminar, por sufrir de
dolores en una pierna, no encontró que esto fuera impedimento
para concurrir a las urnas.
En Mejicanos
Ha llevado una vida de duro trabajo, pero también se
ha divertido lo suyo. Doña Francisca Ortiz López
de Valdez , a sus 87 años, irá hacia atrás
y no se arrepiente de nada. Sólo tuve un hijo,
ya entrada en edad, porque de joven me gustaba mucho ir a
fiestas y no quería compromisos con marido,
dice sonriente.
Es segunda generación de vendedoras del mercado. Pese
al duro trabajo, siempre he encontrado tiempo para votar,
finaliza.
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