Comicios no alteran sus vidas

Un día sin variantes. Algunas personas no pudieron acercarse a los centros de votación. Circunstancias ajenas a su voluntad se los impidieron.

Claudia Núñez
El Diario de Hoy

A descansar y amamantar G Más de 42 mujeres fueron dadas de alta ayer en Maternidad, el voto era lo que menos les importaba.Foto EDH

Ayer, desde tempranas horas de la mañana, miles de salvadoreños colmaron las calles para elegir al nuevo gobernante del país. Algunas minorías no corrieron la misma suerte porque sus circunstancias no se los permitían.

En pleno ajetreo, un hombre descansaba en una acera capitalina sin darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Mientras, un indigente de aproximadamente 27 años caminaba cerca de él buscando algún desperdicio que saciara su hambre.

Afuera de Catedral, un anciano vivía su realidad reuniendo limosnas de los transeúntes. Sabía que era día de elecciones, pero no tenía documentos para ejercer su derecho.

Cuando el sol calentó con mayor intensidad, Soyapango lucía “a reventar” y a unos pasos de la Plaza España -centro de votación cercano a Unicentro- unos 350 pacientes del Hospital Psiquiátrico estaban recluidos en sus pabellones sin dilucidar la trascendencia de la fiesta cívica.

Ocho mujeres se olvidaron por completo de las votaciones y dieron a luz a nueve nuevos ciudadanos, hubo un parto gemelar a eso de las 10:10 de la mañana en el Hospital de Maternidad


Turnos Laborales
- Varios médicos de diferentes centros hospitalarios se turnaron para salir a votar.
- Otros, prefirieron no descuidar las emergencias y “sacrificar” su voto.
- Los padres de muchos recién nacidos votaron a primera hora del día y recogieron a sus hijos con el dedo entintado. Muchos votaron simbólicamente por sus cónyuges.
- Agentes de seguridad privada tampoco pudieron acudir a las urnas.



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