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Con el yugo en el cuello
Los resultados de las encuestas
realizadas y publicadas en los últimos cuatro meses,
así como el declive de la imagen de Schafick Handal,
han elevado los errores y desavenencias entre los jefes y
asesores de la campaña del FMLN.
El Diario de Hoy
El FMLN sabe desde hace tiempo que,
a menos que ocurra algo excepcional que revierta las tendencias,
la elección presidencial de marzo próximo se
le está yendo de las manos.
Los resultados logrados en marzo pasado eran halagadores para
sus dirigentes, y punteaba en las encuestas frente a un ARENA
que parecía quebrarse en mil pedazos.
Otros hechos levantaban un espíritu triunfalista entre
los efemelenistas: la huelga del Seguro Social les dio mucho
rédito político y permitió el renacimiento,
después de mucho tiempo, de un movimiento social
ajustado al concepto que históricamente manejaron.
A la luz de esos hechos, el FMLN estimó que eso colocaría
al partido a la vanguardia y que cualquier desafecto o miedo
que provocara Schafick Handal podría ser neutralizado
por la fuerza del partido.
El mayor de todos los yerros lo cometió cuando se olvidó
de que, para gran parte de los salvadoreños, el candidato
vale más que la pertenencia partidaria. A los efemelenistas
les traicionó su propia dialéctica.
La prueba de eso es que todas las encuestas que se realizan
en el país son unánimes: el candidato está
primero que el partido.
El inicio del declive
Al aplicarse esto último, el FMLN comenzó a
caer en las encuestas, al igual que Schafick Handal, a quien
se le tiene como un candidato radical, de temple
chispeante, con altibajos y violentador
de periodistas.
Handal planteó un susto formal (por el perfil) y de
fondo (por sus ideas pregonadas durante mucho tiempo) desde
el principio.
Las cosas empeoraron para el FMLN al desactivarse la huelga
del Seguro Social. Como consecuencia de eso, el renacimiento
del movimiento social quedó, nada más,
en viejas conductas desarticuladas, porque no les pegó
la dinámica de una verdadera fe política en
el cambio que representaría la agrupación de
izquierda.
Pero el peor golpe se lo lleva el FMLN cuando, frente a los
desajustes de imagen de su candidato, se contrapone la figura
de Antonio Saca, a quien, según las encuestas, los
salvadoreños comienzan a percibir como un hombre que
no crea ansiedades, dialoga y ofrece
una reorientación de su partido hacia lo
social.
Los resultados de las encuestas conocidas en los últimos
cuatro meses han creado pánico en el FMLN.
El propósito de vender la idea de un Schafick light
no dio resultados.
El problema es que Handal tiene muchas décadas encima
de mostrarse como un personaje lejos de ese perfil. Como si
estuviese preñada por las propias interpretaciones
marxistas, la historia se convierte, esta vez, en partera
de un candidato sin afectos emocionales positivos.
Sabedores de esto, es que quienes dirigen la campaña
del FMLN se metieron en una segunda trampa: si la enderezan
hacia el candidato, no cosechan nada. Por eso no tienen más
remedio que seguir con el viejo camino: orientar los anuncios
hacia el partido porque el candidato entró en un rápido
declive público.
El mensaje disperso
Otro de los problemas que muestra la campaña del FMLN
es la dispersión del mensaje: hasta ahora han lanzado
siete anuncios (sobre tarifas del agua, electricidad, teléfono,
etc.).
A ese número sumarán otras tres para llegar
a 10 anuncios diferentes de televisión. Y esto ocurre
apenas en la precampaña.
En el período similar de las elecciones de alcalde,
al FMLN le bastó con construir dos anuncios. Así
evitó la dispersión de mensajes.
En los esfuerzos desesperados por agregarle credibilidad y
confianza al candidato fuera del voto duro de
su partido, le elaboraron a Handal un mensaje de 30 minutos
que transmitió en tres canales locales. En esa presentación,
Handal promete un paraíso con el que trata
de alcanzar un valor agregado.
Pero el problema es que lo que hacen para mejorar la imagen
del candidato no surte efectos, a juicio de publicistas familiarizados
con la propaganda política.
A eso se suma el hecho de que el FMLN tiene problemas de identidad
en su campaña. Recientemente aprobaron cambiar el lema
por un futuro mejor y transformarlo en Sí,
por el cambio. Eso ha creado distanciamientos entre
algunos de los estrategas. Unos opinan que no deben aplicar
el cambio.
Otros creen que esa expresión es utilizada por la coalición
CDU-PDC en su campaña, en un juego de palabras en que
atan el sí a Silva. Incluso, hay quienes
critican a los miembros del comando de campaña del
FMLN por el hecho de ser ex comandantes acostumbrados
a dar órdenes y no a ejecutarlas.
A ellos se les acusa, además, de tomar lentamente las
decisiones: gastan semanas, y hasta meses, para discutir
un punto sin ponerlo en práctica, confiesa un
dirigente del FMLN que prefirió el anonimato.
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