El
país es como un furgón, un giro brusco le haría
volcar
Quien
crea que el candidato de la coalición CDU-PDC está
desanimado por los resultados de las encuestas tiene poca
idea de la absorción emocional que posee el ex edil
capitalino.
Ciro Granados
El Diario de Hoy
|
|
| Tras pensarlo durante
largo tiempo, el ex alcalde decidió lanzarse a
la conquista de la presidencia. Es su primera vez. Foto
EDH |
El candidato por la novel coalición
presenta un planteamiento claro de lo que haría en
caso de llegar a la presidencia de la República. Héctor
Silva tiene bien definido lo que, en su opinión, necesita
El Salvador.
Como médico, gusta de hacer diagnósticos...
y recetar soluciones. El ex alcalde capitalino basa su seguridad
de llegar a la primera magistratura del país en la
experiencia que tiene para gobernar.
También le apuesta a llegar a una segunda ronda electoral.
Esta es, de una forma muy resumida, su plan de gobierno.
Doctor, ¿cuál es el diagnóstico de país
que usted tiene en este momento?
De un país complicado que necesita cambios pero que
tiene posibilidades y potencialidades.
Lo complicado surge del mal manejo de la política económica.
El Salvador, desde 1996, ha dejado de crecer económicamente
y estamos en un nivel peligroso.
Estoy convencido de que la política del gobierno fue
equivocada. Segundo, El Salvador ya no produce. Si no hemos
entrado en una crisis más profunda es simplemente por
el fenómeno de las remesas.
Otro diagnóstico es que tenemos una situación
fiscal complicada. Además, las posibilidades de crédito
del gobierno están ya en su límite rojo. Y,
por otro lado, las posibilidades de ventas de activos del
gobierno son muy reducidas. Y finalmente, hay una situación
social también complicada.
O sea que es un paciente bien enfermo.
Sí, pero eso no quita que reconozcamos que tenemos
potencialidades; incluso, yo diría avances importantes.
¿Qué necesita El Salvador para cambiar este
diagnóstico, para mejorar?
Cambio y estabilidad. Si no cambiamos, no tendremos gobernabilidad.
Necesitamos cambiar cosas como el rumbo, la velocidad; pero
también garantizar que ese cambio tenga la dinámica
suficiente para hacernos avanzar sin que sobrepase la velocidad
y podamos volcar.
Veo al país como un furgón que va avanzando
por una calle que lleva a un precipicio y marcha a una velocidad
importante.
Si no cambia el rumbo se irá al precipicio; pero, por
otra parte, si da un timonazo brusco puede volcar. Lo que
tenemos que hacer es cambiar el rumbo con la suficiente fuerza
en el timón, con la velocidad adecuada para que no
nos vayamos al precipicio y que el furgón tampoco vuelque.
¿Qué tipo de gobierno tendría usted?
Un gobierno concertador. Cualquier partido que gane tiene
que desarrollar mucha capacidad de concertación, de
otra forma no habrá gobernabilidad.
Pero la concertación va más allá. Hay
cambios que sólo se pueden hacer a través de
la concertación. En esa área puedo mencionar
la desconcentración del funcionamiento del gobierno,
que implica trasladar competencias y recursos a las municipalidades.
Otra cosa: todo indica que se necesita un nuevo pacto fiscal
en el país; esto sólo se puede hacer si se logra
concertar.
|
|
| Para Silva, lo primero
que debe hacer el próximo gobernante es lograr
que El Salvador vuelva a generar producción. Foto
EDH |
¿Cómo van a lograr
esa concertación?
Cualquier presidente tendrá que trabajar en esa dirección.
Héctor Silva está mejor posicionado que cualquiera
de los otros candidatos porque tenemos más capacidad
de diálogo. Concibo la concertación como la
posibilidad de tener todas las piezas de un rompecabezas,
cada una preñada de sus particulares intereses, miedos
y potencialidades, y hacerlas que caminen en la misma dirección.
¿Cuáles son los ejes de su plan?
En primer lugar, hacer que El Salvador tenga actividad económica
otra vez, sobre todo fuera del área metropolitana de
San Salvador. Los rubros donde se debe reactivar la producción
son el agro, la agroindustria y turismo, entre otros. También
puede sumar actividad económica el desarrollo de vivienda.
Y uno de los instrumentos para generar esta dinámica
es la asistencia crediticia. No creo que deba ser dada a través
del gobierno, aunque es una banca de desarrollo. Y nos referimos
a una que se preocupa de facilitar créditos de riesgo
para empresas que pueden ofrecer poca garantía, a costa
de mantener tasas de interés mucho más altas
que el mercado.
Aparte, se tiene que invertir más en Salud y Educación.
En el caso de la salud se necesita una reforma integral.
En el caso de educación tenemos la ventaja de que hemos
aumentado la cobertura pero se necesita darle un giro en ciencia
y tecnología.
Otro tema importante es la superintendencia para mantener
equilibrios sociales. Una buena superintendencia, además,
aumenta el valor adquisitivo de las personas porque evita
abusos.
Otros ejes importantes son preocuparnos de la migración
creando una dependencia presidencial especial para dar protección
migratoria, defender los derechos políticos aquí
y en los Estados Unidos y, con mucha creatividad, mejorar
el aprovechamiento de lo que envían no sólo
de las remesas sino también de su capacidad de ahorro.
En el caso de la seguridad pública, se necesita una
policía eficiente, firmeza en la aplicación
de medidas al criminal, reforma judicial necesaria pero también
oportunidades.
Finalmente, el que puede ser más controversial: un
pacto fiscal que, entre otras características, debe
tener mucha creatividad, no hay que encajonarse en las fórmulas
tradicionales. Tiene que ser consensuado: ninguna medida sin
respaldo funciona.
Tiene que ser progresivo. Pero eso no es suficiente, si llegas
hasta allí no has hecho nada. Para que sea funcional,
al final del quinquenio tenemos que pasar del 3.2, que tenemos
ahora, al 5 por ciento del PIB, como mínimo. Eso significa
un incremento sólido de 300 millones de dólares.
¿Cuáles son los detalles de su propuesta
de reforma de salud?
Tenemos que reformar el sistema de seguridad social y el servicio
público o de caridad. Una cosa debe tener coherencia
con la otra. Debe ser una reforma en la que el Estado siga
siendo el principal proveedor de servicios.
No es una reforma que se basa en la privatización,
sino en incrementar la inversión del gobierno y que
toma en cuenta la descentralización de algunos servicios,
básicamente los de atención primaria.
¿Cómo serían las relaciones exteriores
en un gobierno de Héctor Silva?
Pesará lo que sea más conveniente para la mayoría
de salvadoreños sobre cualquier criterio ideológico.
Obviamente, una de las prioridades es Estados Unidos porque
es la nación más poderosa del mundo y que, por
su cercanía, tiene mucha influencia sobre nosotros.
Con ese país necesitamos tener una relación
buena, efectiva y productiva. Y debemos hacerlo desde un punto
de respeto.
En las relaciones internacionales hay intereses en juego y
tenemos que desarrollar más nuestra capacidad de hacer
prevalecer nuestros intereses. No se trata de que el más
fuerte le impone al más chico.
La segunda prioridad son los países de América
Central. Si no nos integramos no tiene sentido nuestra inclusión
en el mundo.
Hay que encontrar un horizonte común hacia el cual
caminar sabiendo que cada país va preñado de
sus propios intereses, debilidades y fortalezas.
¿Tendría relaciones con países como
Cuba, Vietnam, Laos, Corea del Norte...?
Laos, Vietnam y Corea del Norte no tienen importancia. En
el caso de Cuba hay intereses salvadoreños importantes:
nuestra línea aérea TACA vuela dos veces al
día y administra vuelos internos en Cuba, hay mil salvadoreños
becados en Cuba, hay turismo, la industria farmacéutica
tiene importantes relaciones.
Tenemos que dar los pasos y medidas de asistencia comercial
y consular para tratar de proteger esos intereses.
|
En pocas
líneas
|
| Aparte
de mencionar que mantendrá la dolarización,
Héctor Silva mencionó que la cultura tendrá
un valor como elemento de comunicación y cohesión
social. |
| Vivienda.
Hay
que descentralizar la oferta de vivienda. No podemos permitir
que se siga concentrando sólo urbanamente. Pero
esto tiene que ir asociado con las reformas de la seguridad
social. |
Con
Cuba. Decimos
sí a las relaciones comerciales y consulares con
ese país. Pero las relaciones diplomáticas
no están concebidas desde el inicio. Eso tendremos
que verlo más adelante. |
Transporte.
Sería
un error eliminar el sistema de muchos propietarios. Para
mejor eficiencia se necesitan fórmulas más
colectivas. No es bueno un sistema de muchas unidades
individuales. |
Uno debe asumir algunos riesgos
No quiso ser candidato
del FMLN, un partido que se ha ubicado como la primera fuerza
política del país. En cambio, le apostó
a una coalición que está en pañales.
Sin duda alguna, Héctor
Silva es un tipo optimista. A pesar de que las encuestas no
le favorecen, dice estar seguro de ganar las presidenciales
de 2004.
Cuando se refiere a su triunfo, lo dice de una manera que
no permite réplica.
Es posible que su vehemencia se deba a la tradicional estrategia
de los políticos de nunca asumir la posibilidad de
una derrota antes de entrar al combate.
Es también comprensible que base su certeza en el hecho
de jamás haber perdido una elección.
Aunque admite que tiene pocos recursos económicos para
financiar su campaña, le apuesta a la saciedad que
muchos votantes podrían tener de los gobiernos areneros.
También al temor que despierta la llegada a la presidencia
de un partido de izquierda radical.
Pero, sobre cualquier otro grupo, la mira de Silva está
apuntada hacia los indecisos. Y es lógico: él
conoce esta conducta con la autoridad que sólo brinda
la experiencia.
¿Realmente cree que va a ganar?
Sí, sí, lo creo. Para eso tenemos designada
una estrategia. Yo entiendo que la coalición es de
reciente formación y que, a diferencia del partido
en el gobierno, nos toca hacer camino.
Hemos trabajado duro en estos meses en que se ha formado la
coalición y creo que hemos dado saltos gigantescos,
no sólo en consolidar lo que ya teníamos sino
también en sumarle a esto otros grupos, formas sociales,
que nos están potenciando mucho.
Creo que tenemos una buena posibilidad de convocatoria y que
esta elección no se va a definir en primera vuelta.
Nuestra estrategia es posicionarnos en esa segunda ronda electoral
y ganar la elección.
¿Por qué le apostó a una naciente
coalición cuando pudo haber participado por una marca
más reconocida como el FMLN?
Por el convencimiento de que tenía diferencias irreconciliables,
no sólo políticas sino también ideológicas
con esa marca reconocida. Llegamos a diferenciarnos en la
forma de ver el mundo, de hacer política, de concebir
las soluciones para nuestro país y en las formas de
implementarlas.
¿Y se sentía cómodo cuando cantaba
eso de el pueblo unido jamás será
vencido?
La frase tiene sentido. Entre más unidad se logre de
los sectores populares más posibilidades existen de
lograr conquistas políticas. Pero creo que no te refieres
a eso, sino al conjunto del acto cívico-político
que expresa la radicalidad del pensamiento del Frente, y puedo
confesarte con honestidad que muchas veces me sentí
incómodo.
¿Está consciente de que ésta podría
ser su primera derrota electoral?
Mirá, he concursado en cuatro elecciones y he ganado
las cuatro. Creo en lo que estoy haciendo y que tenemos una
buena posibilidad de ganar esta elección. Cuando uno
tiene esas convicciones tiene que asumir riesgos. Cuando en
1996 competí por la alcaldía de San Salvador
todo el mundo creía que teníamos pocas posibilidades
de ganar. No es la primera vez que enfrento un proceso electoral
con riesgos; ningún político tiene asegurado
todo para el futuro.
¿No le parece que está arriesgando
mucho su futuro político?
Yo no estoy en política por cosas personales sino porque
quiero hacer cosas por mi país, por mi gente. Y creeme
que lo hago poniendo mi mayor esfuerzo.
¿A qué votante le apuesta?
Estamos teniendo capacidad importante de convocatoria para
la derecha y la izquierda. Nuestras propuestas de cambio son
atractivas para ambos sectores. Tenemos más recepción
con la gente de mayor edad. El reto es entusiasmar a los jóvenes
de que hay un cambio para el país que tiene sentido,
que se puede hacer y que vale la pena.
¿Por qué el salvadoreño debe confiar
en usted?
He gobernado, soy el único de los candidatos que tiene
esa experiencia. Creo que tengo el mejor récord académico
y, finalmente, porque creo que nuestro programa es el mejor.
 |
 |
|