“El Quijote” de Silva

Su madre, Gloria Argüello de Silva, le dijo un día: “Hijo, vos sos un Quijote, siempre vas a ser un Quijote”. Resumía de esta forma el compromiso de trabajo de su vástago.

Sandra Moreno
El Diario de Hoy

A sus 56 años, Héctor Silva quiere ser el Presidente de El Salvador. Foto Omar Carbonero

Corría 1976, cuando la mamá de Héctor Silva le decía esa frase y le regalaba un cuadro del famoso personaje de la literatura española. Hoy en día, en la oficina de su hijo, candidato a la presidencia de la República por la coalición PDC-CDU, todavía está colgada la pintura.

Silva acababa de aterrizar de Estados Unidos, donde había estudiado durante tres años su especialización en obstetra, parte de la medicina que estudia los partos.

El consejo materno era quedarse en la capital ejerciendo, aprovechando que su esposo, el doctor Héctor Edgardo Silva, estaba instalado con su clínica.

Sin embargo, el joven médico tenía otras ideas en la cabeza. “Yo había hecho un compromiso conmigo mismo y con un grupo de médicos: de que nos regresábamos a San Miguel, porque queríamos servir”, recuerda Silva.

El año social

Las inquietudes de servir en oriente se gestaron al hacer el año social durante 1972, en el Hospital de San Miguel. En aquel entonces era una casa de paredes de adobe, balcones grandes, pero muy desabastecido.

Era el único punto de referencia del más alto nivel en la región, entonces ahí llegaban niños, mujeres e incluso gente de Honduras.

“Es duro sentir que se me muere una mujer en mis manos, porque no hubo sangre. Ella tenía 24 años y no tuvo que morir, había llegado a parir”, rememora disgustado el ahora político Silva.

Y fueron precisamente esas experiencias las que le llevaron a introducirse de lleno en el mundo de los hombres públicos. Pero antes fue consciente que necesitaba una mejor preparación técnica, al final de su servicio social.

La respuesta la encontró en tierra estadounidense. “Aprendí a ser un buen ginecólogo obstetra”, afirma. Y también a ser un “Quijote”, de acuerdo a su progenitora.

“Sentíamos que teníamos las herramientas en las manos, pensábamos que podíamos cambiar la calidad de la medicina en la zona oriental”, cuenta Silva.

Comenzó a practicar los conocimientos aprendidos en Estados Unidos con alta tecnología, pero en El Salvador con los más rudimentarios. Aquí vino otro movimiento del doctor Silva, hacia la parte administrativa de la medicina.

Se involucró en programas de atención elemental, en capacitar a las enfermeras para que pudieran atender partos y en programas de salud rural, “viví las experiencias más bonitas de mi vida, me sentía útil, tan humanamente cerca de la gente, como tal vez no me he vuelto a sentir desde entonces... sentía los resultados tan inmediatos”, comenta Silva.

La nueva faceta del médico implicó ver números, presupuestos y alejarse cada vez más de la parte clínica, y de ahí el salto a lo político. En 1979, es el director de la región oriental de Salud.

Era una posición delicada en aquella época, el país vivía un conflicto socioeconómico que desencadenaría la guerra. Y Silva se metió a denunciar actos de corrupción y cobros indebidos en los hospitales y unidades de salud.

Además de haber aceptado el llamado del responsable del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en San Miguel, David Trejo, de involucrarse en el partido. “Para entonces yo tenía una creciente conciencia de que había cosas que no se cambiaban con sólo mejorar la administración, se necesitaba decisiones políticas”, reflexiona el candidato.

El exilio obligado a México fue su recompensa. Su vida corría peligro, ya habían acribillado a un compañero de trabajo. “Ha sido la experiencia más dolorosa”, acepta.

Por cuatro años estaría de consultor en el Programa Mundial de las Migraciones, trabajando con salvadoreños que iban a vivir a Canadá, Australia y Suecia.

De nuevo en el país, la vida de Silva era la política. Apoya el regreso del Dr. Guillermo Ungo, en 1987; en 1991, llega a ser diputado por Convergencia Democrática; luego gana dos veces la Alcaldía de San Salvador, en 1997 y 2000, con el FMLN; vuelve a ser diputado en 2003, con el CDU, y finalmente acepta la candidatura para ser gobernante.

Él sabe que a la fecha ha tenido mucha suerte como candidato, “hasta ahora en cuatro ocasiones he corrido para cargos de elección popular y todos los he ganado,... la última decisión me llevó mucha reflexión, porque es el más alto cargo al que estoy corriendo... y sabe qué, no vamos a perder”.

Héctor Silva y sus ideas
En gran medida la medicina tiene causa de mi involucramiento en la política, no le niego que antes de ser médico ya tenía motivaciones por mis padres”
Decidí dejar San Miguel y el país cuando acribillaron a mi compañero Calixto Benítez. Él trabajaba con nosotros en la Juventud Médica de Oriente”
El político siempre sabe que serlo es exponerse al juicio del público, y parte de esto significa convencerlo de sus ideas, que aprecien sus capacidades”
Médico que opera en la política
El Dr. Héctor Silva eligió la carrera de medicina, pero poco a poco se alejó de los pacientes para ayudarles desde la palestra política
1972 Para hacer su año social, Héctor Silva llegó a El Divisadero, en Morazán. Él pediría el cambio al Hospital de San Miguel, donde supo de la falta de recursos en la red hospitalaria.
1979 Asume el cargo de director de la región oriental de Salud, y desde la parte administrativa intenta resolver los problemas del sistema. Denuncia actos de corrupción.
1984 Luego de estar cuatro años exiliado en México, regresa al país por la muerte de su padre, el Dr. Héctor Edgardo Silva. Deseaba también buscar una solución política a la guerra.
1987 En medio del conflicto armado, decide trabajar en política para apoyar el regreso del Dr. Guillermo Ungo. Éste sería candidato a la presidencia de la República.
2003 Silva acepta el reto de ser candidato a la presidencia por la coalición PDC-CDU. Si pierde, seguirá como diputado en la Asamblea Legislativa por el CDU.


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