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Publicado 03 de septiembre 2004
Papi, bienvenido a casa
Desde Iraq. El grupo que faltaba
del segundo contingente arribó ayer en un Boeing
767. Les recibió el viceministro de Defensa.
Los familiares esperaron más de tres horas.
Katlen
Urquilla
El Diario de Hoy
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Espontaneidad. El pequeño
Jorge Solís, de cuatro años y medio,
corrió a abrazar a su padre, José
Solís, quien en plena formación
le dio un soldado de juguete.
Foto: EDH/Arturo Silva
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Álvaro
David Vásquez, de ocho años, vestía
un traje camuflado de la Fuerza Aérea Salvadoreña
en honor de su padre. Su impaciencia era evidente. Quería
darle la bienvenida.
El pequeño viajó ayer, junto a su madre
y demás familiares, desde Cojutepeque, en Cuscatlán,
para esperar a su padre, Álvaro Matías
Vásquez, en la sede del Comando de Fuerzas Especiales,
en Ilopango.
Él y otros 218 soldados llegaron al lugar a la
1:00 p.m. Con ellos se complementa el segundo contingente
del Batallón Cuscatlán. Arribaron a la
base aérea de Comalapa a las 7:20 de la mañana,
a bordo de un Boeing 767.
Desde las 9:00 de la mañana, unos mil familiares
aguardaban impacientes. No era para menos.
María Mendoza, de 23 años, despertó
a las tres de la mañana a sus cuatro pequeños.
Tenían que subir al primer bus que les trajera
desde Nahulingo, en Sonsonate, y estar a tiempo para
recibir a su esposo.
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En casa. Al rededor de las
7:00 de la mañana, los más de 200
efectivos, a bordo de un Boeing 767, tocaron suelo
salvadoreño. El deseo de ver a los parientes
estaba a pocos minutos.
Foto: EDH/Arturo Silva
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Lo extraño
mucho. Mis hijos también, expresó
con nostalgia.
Reveló que está emocionada, porque su
cónyuge cumple años en diez días
y lo podrán celebrar en familia.
Alegría
En cualquier rincón del Comando se percibía
la alegría, a través de los carteles y
camisetas, entre otras muestras de cariño.
Bienvenido, papi, decía en el centro
de las camisas de dos niños que llegaron a recibir
a su progenitor.
Después de las muestras de afecto y la algarabía,
los efectivos se formaron en la pista de la Fuerza Aérea.
El pequeño Jorge Alberto Solís, de unos
cuatro años, rompió el protocolo y sin
pensarlo se acercó su padre, el soldado José
Ricardo Solís, de 31 años.
Con una sonrisa, dio la vuelta, después de darle
un abrazo y recibir un soldado de juguete que le entregó
su padre.
Tendrán 30 días
de licencia, pero participarán en desfile
En fila, los 219 soldados
del segundo contingente esperaron las palabras del viceministro
de Defensa, general Ricardo Benjamín Ábrego,
mientras gritaban a viva voz: ¡Misión
cumplida!.
Estamos contentos de tenerlos en casa y que hayan
cumplido con la misión, manifestó.
Cumplimos con la misión al ciento por ciento,
resumió.
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La marcha. La algarabía
de los recién llegados, que ondeaban las
banderas de Iraq, El Salvador y Estados Unidos,
puso el color en las calles.
Foto: EDH/Arturo Silva
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El coronel Hugo Omar Calidonio,
comandante del Batallón Cuscatlán II,
agregó que a su regreso dejaron abierto el camino
para el tercer contingente.
Expresó que estaba contento de que todos hayan
vuelto, a excepción de Natividad Méndez,
quien murió en un combate con chiitas, aunque
le recordarán siempre.
Augura, al igual que el viceministro, que el tercer
contingente hará un buen trabajo, si es posible,
mejor.
El general Ábrego dijo que tendrán 30
días de licencia, antes de retornar a sus rutinas.
Sólo regresarán el 14 y 15 a desfilar
por las fiestas de Independencia.
Sostuvo que no les harán exámenes médicos
adicionales.
Respecto a los efectivos del grupo que ya está
en Nayaf, espera que se instale en la localidad de Hilla
la próxima semana.
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