Publicado 4 de mayo 2004

Heroísmo

Los salvadoreños demostraron su valentía en dos incidentes. En uno de ellos salvaron al principal funcionario de EE.UU. en la ciudad santa de Nayaf. Estados Unidos quiere otorgarles la Estrella de Bronce.

El Diario de Hoy/AP

Valor - El cabo Samuel Toloza hace honores en un acto en memoria de su compañero, Natividad Méndez Ramos, muerto en el ataque de chiitas a las tropas salvadoreñas el pasado 4 de abril. Foto EDH

U no de sus amigos estaba muerto, otros 12 permanecían heridos y los cuatro soldados todavía seguían combatiendo, rodeados y casi sin municiones.

El cabo salvadoreño Samuel Toloza rezó una oración, abrió su navaja y atacó a combatientes iraquíes.

En uno de los escasos casos de combate cuerpo a cuerpo en el conflicto de Iraq, Toloza apuñaló a varios atacantes que se habían aglomerado en torno a uno de sus camaradas.

Los asombrados asaltantes se retiraron de manera momentánea, justo en el momento en que una columna llegó para rescatar a los salvadoreños.

En otro incidente, los soldados salvadoreños también salvaron la vida de Phil Kosnett, quien dirige la Autoridad Provisional de la Coalición en esta ciudad sagrada de los chiitas. Kosnett ha propuesto que seis miembros del Batallón Cuscatlán que le defendieron reciban la Estrella de Bronce, que otorga el Ejército de los Estados Unidos a los efectivos destacados por su valor en combate.

El combate

“Nunca pensamos en rendirnos. Yo fui entrenado para combatir hasta el final”, dijo Toloza, uno de 380 soldados salvadoreños cuyo heroísmo ha dado de qué hablar, en tanto las críticas abundan contra otros miembros de la fuerza multinacional en Iraq.

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Me salvaron la vida”
Phil Kosnett, quien dirige a la Autoridad Provisional de la Coalición en la ciudad sagrada de los chiitas de Nayaf, dice que debe su vida a los salvadoreños, que en marzo repelieron un ataque bien organizado de la resistencia contra los tres vehículos de su caravana.

El 4 de abril, seguidores del clérigo chiita Muqtada al-Sadr tomaron el control de la ciudad y atacaron las bases de Baker, salvadoreña, y Golf, española.

Cuando Toloza y 16 compañeros llegaron esa mañana a la sede de la Defensa Civil Iraquí, a unos dos kilómetros de su base, vieron que sus 350 ocupantes habían desaparecido y que la unidad salvadoreña estaba rodeada por milicianos de al-Mahdi.

El jefe de operaciones, teniente coronel Francisco Flores, dijo que sus hombres se abstuvieron de disparar durante media hora, por temor a herir a civiles, a pesar de que diez de sus hombres fueron alcanzados por el fuego enemigo, que incluyó granadas y ráfagas de ametralladora.

Después de varias horas de combate, los salvadoreños se quedaron sin municiones y el soldado Natividad Méndez, amigo de Toloza desde hacía tres años, yacía muerto en el piso, tras recibir dos balazos disparados probablemente por un francotirador. Otros dos salvadoreños estaban heridos y el fuego enemigo arreciaba.

“Pensé ‘se acabó todo’. Le pedí al Señor que nos protegiese y me salvase”, recordó Toloza.

Más problemas

Los heridos fueron colocados en un transporte y Toloza y otros tres soldados trataron de llegar a su base. Pronto se toparon con combatientes de al-Sadr. Una decena de ellos trató de capturar a uno de los salvadoreños.

“Mi reacción inmediata fue que tenía que defender a mi amigo, y lo único que tenía en mis manos era mi puñal”, expresó Toloza, quien se enfrentó a los atacantes.

Cuando llegaron los refuerzos, los salvadoreños y un pequeño contingente estadounidense resistían ataques en las dos bases y al mismo tiempo trataban de recuperar un hospital tomado por los milicianos.

Las tropas españolas no llegaron a combatir y sólo después de largas demoras accedieron a enviar vehículos y soldados para evacuar a los salvadoreños.

Flores aseguró que no cuestionaba la decisión de los españoles, pero agregó, en tono irónico, que les “podrían haber ayudado antes”.

El futuro Presidente salvadoreño, Tony Saca, quien debe asumir el cargo el 1 de junio, declaró que mantendrá a la unidad en Iraq hasta agosto, tal como había sido planificado, pese a la partida adelantada de tropas españolas, bajo las cuales servían.

Los otros tres contingentes de Centroamérica y el Caribe en Iraq —los de la República Dominicana, Nicaragua y Honduras—, ya han retornado a sus países o planean hacerlo pronto.

Las tropas estadounidenses llenaron el vacío dejado por las españolas y están negociando con al-Sadr para tratar de evitar más combates en Nayaf.

Presencia mayoritaria
El coronel Eduardo Mendoza dijo ayer que los departamentos que más soldados tienen en Iraq son Ahuachapán, San Salvador y La Libertad.
61
Ahuachapán
Es el lugar de donde procede la mayor cantidad de miembros del Cuscatlán.
60
Capitalinos
Los originarios de San Salvador ocupan el segundo lugar con presencia en Nayaf.
54
De la Libertad
El tercer sitio lo ocupan los jóvenes que provienen de esta zona.



 

 
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