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Publicado 11 de abril 2004
Pueblo entero se une para despedir
a militar
Los habitantes de los alrededores
de Guaymango llegaron al sepulcro.
Alexandra Bonilla
El Diario de Hoy
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| Desconsolada.
La madre no pudo contener las lagrimas al despedirse
de su hijo. Foto AP |
Guaymango se despidió
del soldado que puso el nombre de este pueblo en alto:
Natividad Méndez Ramos.
Las calles, la Iglesia y el cementerio fueron abarrotados
de personas que deseaban despedirse del militar que
perdió la vida en Iraq cumpliendo con su deber.
La tierra que vio nacer a Méndez Ramos se convirtió
ayer en el lugar donde sus restos descansarán
en paz.
Sus familiares, amigos, vecinos y el Presidente de la
República, Francisco Flores, se reunieron para
brindar un último homenaje a este soldado salvadoreño.
Flores y la Procuradora de los Derechos Humanos, Beatricce
de Carrillo, llegaron hasta la casa donde el militar
vivió su juventud para brindar palabras de aliento
a su madre, Erminia Méndez.
Los árboles llenos de mangos y jocotes, el calor
de la Semana Santa y el canto de las últimas
chicharras fueron el escenario en el cual Méndez
Ramos pasó sus últimas horas antes de
ser sepultado.
Más de un millar de personas acompañaron
a la familia de Méndez Ramos en este momento
de prueba.
Doña Erminia había llorado en silencio
hasta el momento del entierro y durante la misa.
La resignación se había apoderado de su
rostro, pero al estar frente a la tumba de su hijo no
pudo contener más su dolor, y se echó
a llorar sobre el ataúd.
No todos los que llegaron al entierro de Méndez
conocían al soldado, pero la oportunidad de conocer
a quien mencionaban como héroe nacional antes
de que parta de este mundo era más fuerte.
Al salir del cementerio una señora le dijo a
su hija se llamaba Natividad Méndez, fue
soldado en Iraq.
Mientras buscaban la salida de entre la multitud, la
señora continuó explicando a la pequeña
el por qué este Sábado de Gloria habían
visitado el cementerio de Guaymango en lugar de irse
de paseo.
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