Publicado 7 de abril 2004

Madre ora por el batallón en Iraq

Censura. La progenitora del sargento Marroquín cree que él se reserva mucho para no preocuparla


Alberto López
El Diario de Hoy

Publicación. Carlos Marroquín durante el combate del domingo. Foto: EDH/Reuters

A Teresa Merino Martínez no le queda más que orar por todos los miembros del Batallón Cuscatlán destacados en Nayaf, Iraq, tras los acontecimientos del domingo anterior.

La sencilla señora, que vive a un lado de la vía férrea, al oriente de la capital, se puso mal el lunes al ver la imagen de su hijo, el sargento Carlos Alberto Marroquín Merino, publicada en los periódicos nacionales tras los incidentes en el campamento Baker, en Nayaf, y asociarla con el titular de que había muerto un soldado salvadoreño.

Marroquín Merino apareció en la edición del lunes, apoyado sobre un muro con su M-16, a la expectativa de los ataques que milicianos chiitas realizaban en los alrededores de su base en la ciudad santa (para los musulmanes) de Nayaf.

Tras los incidentes en las cercanías de la base salvadoreña el Domingo de Ramos (para el cristianismo), que aún continúan con protestas de los chiitas en todo el país, murió el soldado Natividad Méndez Ramos y 12 más resultaron heridos. Natividad se convirtió en el primer militar salvadoreño caído en misión internacional.

La mujer, de 64 años, padece de tensión alta y se puso mejor, después de que su hijo le dijo el lunes pasado que Carlos Alberto estaba bien y que había hablado con él el domingo por la noche, pero que no la había despertado pues ya era tarde.

El militar, casado y con tres niños y uno más en camino, le llama periódicamente a su familia, confirmó su madre. Sin embargo, con 14 años en el Ejército y ahora allá es imposible que no haya pasado por situaciones de peligro, asegura doña Teresa, aunque nunca ha estado herido ni aún durante el período de la guerra, recuerda.

“Todavía agarró una parte de la guerra, pero aquí siempre vino bien, nunca me lo hirieron. Muchos de sus compañeritos murieron. Me imagino que tampoco me lo cuenta todo (sobre el peligro) para no afligirme por mi enfermedad de la presión alta”, dijo.

Un año

- Los países que forman parte de la coalición en Iraq en apoyo a Estados Unidos tendrán sus ejércitos por un año en dicho país.
- El segundo contingente del Batallón Cuscatlán ya lleva más de un mes y medio allá.
- Junto a El Salvador están Honduras y República Dominicana.

A la espera. Teresa Merino (izquierda) y su hija Blanca Evelyn Hernández están a la expectativa de la situación en Nayaf. Foto: EDH/Lissette Moreno

Prefieren el retorno a país

La familia del sargento Marroquín preferiría el retorno de su ser querido y del resto de miembros del Batallón Cuscatlán, aunque reiteró que no dejan de encomendarlos a la máxima autoridad en cielo y tierra.
Su madre recuerda el entusiasmo de su hijo y del resto de militares cuando salieron hacia Iraq, hace casi dos meses.

“Se fueron alegres y optimistas de la misión que llevaban”, dijo Teresa Merino.
El militar que apareció en la edición del lunes en este periódico, en las primeras páginas, es el sexto de ocho hermanos.

Su progenitora relata que después de cinco partos de niñas, apareció el primer hombre de sus ocho hijos. Le siguen otra mujer y el menor es otro varón.
Marroquín pertenece, desde hace más de una década, al Comando de Fuerzas Especiales, con sede en Ilopago al oriente de San Salvador.

La mayoría del Batallón Cuscatlán está integrado por miembros de esta fuerza militar, considerada élite dentro de todo Ejército.

Jazmine Marroquín, nieta de doña Teresa, asegura que hacen esfuerzos porque su abuela no se preocupe demasiado por la situación en Iraq y lo que pueda afrontar su tío.
Es el único de la familia en las Fuerzas Armadas, las que han sido su vida pues desde que entró siempre se ha entregado en cuerpo y alma a las misiones, aseguró su madre.




 

 
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