Publicado 6 de abril 2004

Dura espera para la madre de Natividad

Desde que le avisaron, la madre está en vigilia, sin comer ni beber. Todo está preparado para cuando repatríen el cuerpo.


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

Solidaridad - Desde el domingo, a la casa donde vivía el soldado muerto en Iraq, no ha dejado de llegar gente a consolar a la madre de la víctima. Foto AP

La casa donde vivió Natividad Méndez Ramos está en vigilia desde el domingo, cuando llegaron con la noticia de su muerte.

De día y de noche, parientes y vecinos no han abandonado la vivienda de adobe, piso de tierra y de escasos muebles, carestía que han suplido, prestando sillas, la alcaldía de Guaymango y el centro escolar local.

Ayer en la casa era un ir y venir de gentes, mayormente mujeres, que preparaban comida y refrescos para quienes los acompañaban y para los hombres que trabajaban en el cementerio construyendo el nicho donde sepultarán a su paisano. A media mañana, la vivienda también fue invadida por periodistas locales e internacionales.

Sólo han pasado 24 horas desde que Erminia Ramos Méndez, la madre del militar, recibió el aviso, pero luce muy desmejorada. La angustia le impide comer o beber. Con el álbum fotográfico en el regazo, mira una y otra vez las fotos de su hijo.

Amigos preparan el sepulcro. Foto AP

Varios soldados, compañeros de su hijo, la acompañan. Están prestos a atenderla y ayudar en cuanto pueden a la familia doliente.

El jefe del Comando de Fuerzas Especiales, coronel Eduardo Mendoza, llegó ayer muy temprano, 7:30 de la mañana, a externar su pésame a los familiares.

De paso, dio los materiales con que ayer mismo construirían el nicho en el cementerio de Guaymango. Natividad será sepultado junto a su padre, fallecido hace once años.

Una treintena de amigos del fallecido trabajaban arduamente ayer al mediodía. La intención era dejarlo terminado en la misma tarde.

Todos los que llegan preguntan cuándo traerán el cadáver. Hasta ayer no había respuesta a esa interrogante. Esa espera, parece dañar más a Erminia, la mujer que ha perdido a su hijo.

En la iglesia católica de Guaymango, ya se han hecho arreglos para el oficio que se le hará.
Todo parece estar preparado para cuando el cadáver arribe, pero quien sabe cómo reaccionará la desafortunada doña Erminia.


“Uno no quisiera dar un aviso así”

El mayor del ejército Fidel Armando Ramos tiene 23 años de servicio. Vivió de cabo a rabo la guerra interna que sufrió El Salvador, donde a diario morían o herían soldados.

No obstante tantos años como militar, no fue hasta el domingo anterior que lo comisionaron para dar la noticia de la muerte de un compañero de armas, que vivió ese momento.

“Uno no quisiera que reaccionaran así (llantos y desmayos), pero es lógico ante una situación así. También uno se pone mal. Los hermanitos del soldado también lloraban al ver a su mamá llorando”, sostuvo ayer el oficial.

Aseguró que durante el trayecto fue pensando en cómo le daría la mala noticia. Primero se identificó, le preguntó a la mamá (del fallecido) cómo estaba. “Luego le dije que había habido un intercambio de disparos en Iraq y que su hijo había fallecido”, sostuvo Ramos.

“Ella se sorprendió al vernos, pero creo que ya presentía. Así me lo dijo”, expresó el mayor Ramos mientras esperaba que Erminia se repusiera en el hospital donde fue trasladada.
La orden para el oficial y los cuatro soldados que le acompañaban era apoyar en todo lo necesario a la familia doliente.



 

 
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