DISCURSO DEL SR. MINISTRO DE LA DEFENSA NACIONAL, GENERAL DE AVIACIÓN JUAN ANTONIO MARTÍNEZ VARELA, CON MOTIVO DE LA CEREMONIA DE ENTREGA DEL PABELLÓN NACIONAL, AL BATALLÓN CUSCATLÁN

El Diario de Hoy/Efe
Nayaf, Iraq

Al finalizar el conflicto armado, la FFAA dio parte a la nación que la campaña militar 80 92 había concluido; entre algunas cosas su contenido rezaba:

“La Fuerza Armada como institución permanente del Estado al servicio de la Nación, queda en condiciones de dar cumplimiento al nuevo mandato establecido en la reforma constitucional, el cual juramos cumplir con honor y lealtad aún a costa de nuestras vidas”.

Ahora y a más de diez años de tan trascendental acontecimiento, como institución armada nos sentimos satisfechos de la labor realizada, condición que no solamente es producto de una evaluación interna, sino de las muestras de reconocimiento del pueblo al cual nos debemos y de la comunidad internacional, que ha seguido de cerca la evolución salvadoreña.

En ese contexto, la participación de El Salvador como parte de una fuerza multinacional, para desarrollar actividades especiales de paz de ayuda humanitaria y reconstrucción en suelo iraquí, es otra manifestación de la seriedad y responsabilidad con la que asumimos ese nuevo mandato. A la vez nuestras autoridades constitucionalmente establecidas, cumplen con un compromiso adquirido para con la paz, la justicia y la libertad mundial.

Por lo anterior, representa un gran honor el asistir a esta especial ceremonia, en la que enaltecemos las virtudes cívicas y militares, de un grupo de buenos salvadoreños, que conscientes del compromiso de pertenecer a una institución con un largo historial de heroísmo y servicio, parten este día hacia la República de Iraq, a sumarse así a los esfuerzos de reconstrucción en ese lejano país.

Soldados del Batallón Cuscatlán, con la entrega de nuestro sagrado Pabellón Nacional, el pueblo y el supremo gobierno de la República les recuerda, que son depositarios de toda nuestra confianza, y la que estamos seguros, gracias a su reconocida y comprobada capacidad profesional, la sabrán respaldar como siempre lo han hecho, con honor, sacrificio y lealtad.

A ustedes y a su distinguida familia les decimos, que la tarea no es fácil, pero también les decimos que los esfuerzos contra el terrorismo son importantes para garantizar un futuro más seguro a los países, entre muchos, como El Salvador, que hemos escogido la democracia como sistema de vida. Por esa razón la misión tan noble y solidaria como la que ustedes cumplirán, no puede estar guiada más que por la mano de Dios, lo cual aunado a su excelente preparación, les permitirá solventar cuanto obstáculo encuentren a su paso, garantizando el éxito de la tarea encomendada.

Tengan la plena seguridad, que todos los salvadoreños estaremos pendientes de ustedes, rogando para que el Todopoderoso los acompañe y les guíe en el desempeño de su labor, y que dentro de seis meses podamos recibirles, y puedan encontrarse con su familia y su institución, con la satisfacción del deber cumplido.

Aprovecho la oportunidad, para agradecer de una manera muy especial a la comunidad internacional y particularmente al pueblo y Gobierno de los Estados Unidos de América y al Reino de España, por permitirnos poder retribuir con humildad, pero con toda nuestra voluntad, la ayuda recibida en tantas oportunidades por nuestro pueblo, porque como salvadoreños conocemos perfectamente el valor de una mano amiga en momentos difíciles.

Soldados de la Brigada Plus Ultra, vaya entonces para todos ustedes, nuestros mejores deseos de una segura estadía en tierras iraquíes, y recuerden que la misión que hoy inician es por Dios, por El Salvador, y por la paz mundial.
Que Dios les bendiga y los guarde en su camino.
Muchas gracias.



 

 
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