La otra guerra contra Sadam y sus secuaces

Noventa minutos después de expirar el ultimátum de EE.UU. a Iraq, el presidente Bush lanzó su poderoso ejército contra el régimen iraquí.

Agencias Internacionales
El Diario de Hoy
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La “madre de todas las batallas”. Con este lema, el dictador Sadam Hussein fue a la guerra contra EE.UU. en 1991, un año después de haber invadido Kuwait . Foto EDH / AP

Bagdad, 20 de marzo de 2003. Las tropas aliadas lanzan los primeros ataques sobre Iraq: unos 40 misiles Tomahawk destrozan objetivos selectivos de la capital iraquí. Se desata la Segunda Guerra del Golfo.

Una hora después de iniciados los ataques, el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, comparecía ante las cámaras de televisión: “No esperamos otro resultado que la victoria”.

Los bombardeos comenzaron apenas 90 minutos después de cumplirse el ultimátum lanzado por EE.UU. para que Sadam y sus hijos abandonaran el país.

Bombardeo. Una lluvia de misiles Tomahawk cayó en Iraq.
Foto EDH / AP

El Presidente Bush daba la orden de ataque tras una reunión de cuatro horas con oficiales del

Pentágono y con el director de la CIA, George Tenet, que le informó sobre el lugar y la hora en que Sadam Hussein tenía previsto reunirse con sus principales lugartenientes. Tras evaluar las posibilidades de éxito se procedió con bombardeos selectivos sobre el sur de Bagdad con el objetivo de “decapitar a las autoridades iraquíes”.

42 El fin de los combates
Días duró la guerra desde el 20 de marzo hasta el 1 de mayo.
167 El costo de la guerra
Mil millones de dólares aprobó
el Congreso de los Estados Unidos en dos paquetes.

Pero tres horas después del primer ataque, el dictador de Iraq se dirigía a su pueblo en un discurso televisado: “El pequeño Bush criminal ha cometido un crimen contra la humanidad”, dijo Hussein, en lo que algunos observadores señalaban que podría ser un discurso grabado antes de que comenzara la ofensiva.

Apenas 20 días después, el 9 de abril, iraquíes y estadounidenses derribaban la estatua de Hussein erigida en la plaza Al-Ferdaous, en pleno centro de Bagdad. Tras la caída de la capital, los aliados capturaron Basora, Kirkuk y Mosul.

Finalmente, el 14 de abril, las tropas estadounidenses tomaron la ciudad de Tikrit, último bastión del régimen. Bush declaró el fin de la guerra, pero con el sinsabor de no haber tenido vivo o muerto a Sadam.

Objetivo. Los palacios de Sadam.
Tropas. Llamadas “Ratas del desierto”.
Hora cero. Bush ordena los ataques.

 

 

 

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