Tenía $750 mil - No pagarán
recompensa
Atrapado en un túnel
El más despiadado de los iraquíes,
que invadió Kuwait y desafió en guerras a Irán
y a Estados Unidos, no estaba oculto en un búnker,
sino en un precario hueco de una hacienda en Tikrit. Tenía
un rifle, pero no disparó.
Agencias Internacionales
EL DIARIO DE HOY
La rendición de Sadam Hussein ante
tropas de Estados Unidos es un humillante final para una carrera
de brutalidad y violencia que le llevó a elevarse de
rufián callejero y asesino hasta convertirse en el
dictador de Iraq y el archienemigo de EE.UU. en dos guerras.
Sadam y sus secuaces mataron o desaparecieron
a unos 225,000 iraquíes, según el grupo de investigación
Human Rights Watch.
Si el ex gobernante iraquí llega a juicio, sin duda
pasará muchos días escuchando a los procuradores
detallar la carnicería que causó en su tierra
nativa.
Soñó con convertirse en un líder de proporciones
históricas, el hombre que uniría a todos los
árabes bajo un solo estandarte común.
En lugar de eso, dicen los expertos, ha dejado tras de su
sórdido régimen un país más fracturado
que lo ha estado desde su creación en los principios
del siglo XX.
Los 25 millones de dólares que EE.UU. ofrecía
por su cabeza no los cobrará nadie, ya que uno de sus
colaboradores fue atrapado y confesó dónde se
ocultaba el otrora hombre fuerte de Iraq.
Se rindió el ex dictador
14 de diciembre del año pasado, en su ciudad natal
Tikrit.
Mataron a los amos de la ley y el
terror
La caza de los dos hijos mayores de Sadam Hussein concluyó
el 22 de julio de la manera más lógica: cruentamente,
con sus protagonistas acribillados a balazos tras una vida
dominada por la violencia y la sangre. 200 soldados les acorralaron.
Uday y Qusay estaban atrincherados en una villa de la ciudad
de Mosul. Fueron 6 horas de combate.
15 millones de dólares.
Estados Unidos pagará la millonaria recompensa al iraquí
que vivía cerca del lugar donde se ocultaban.
1) Las fotos de los rostros y cuerpos destrozados de los vástagos
del ex dictador dieron la vuelta al mundo.
2) Uday, el más salvaje, trató en vano de cambiar
su imagen. Cientos de iraquíes celebraron su muerte.
3) Imagen de archivo muestra a Uday (Der.), junto a Qusay,
cuando aún disfrutaban del poder en Bagdad.

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