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El último merengue

La ceremonia de clausura fue un fiel reflejo de los aciertos y errores de los Panamericanos 2003.

Marcelo Betancourt EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
LOS RITMOS brasileños se apoderaron de la fiesta sobre el final. es que los próximos juegos se realizarán en río de janeiro en el año 2007. anoche hubo una muestra de lo que serán. Foto AP
Los 17 días que duró el fuego panamericano llegaron ayer a su fin en medio de merengue, corazón criollo y belleza. Aunque no fue una clausura total, pues también dejó abierta la ventana y el pasillo rumbo a Rio de Janeiro 2007, la próxima sede de la competencia continental.

La ceremonia, que produjo una agridulce combinación entre el exótico aroma brasileño y el contagioso ritmo dominicano, reunió en pocas palabras lo que fue Santo Domingo 2003: impresionantes dimensiones pero muy mal coordinadas.

Para no variar, los organizadores volvieron a cambiar las rutas de acceso al Centro Olímpico para voluntaruios, periodistas y público en general, sin aviso previo, y arrrancaron el acto 45 minutos después de lo pactado.

Amalia Vega, Miss UNIVERSO, cautivó con su belleza.
Sin embargo, la presencia de Miss Universo 2003, la dominicana Amelia Vega; el carisma y talento del cantante Juan Luis Guerra y la gigante lona que mostraba una postal de Río de Janeiro le devolvieron un toque de elegancia y brillantez al evento.

La clausura no solo puso fin a las competencias sino también a las quejas por el transporte y los impunes hurtos que afectaron a los atletas en la Villa Panamericana por parte del personal de limpieza.

Un símbolo
Ante las 30.000 personas presentes en ceremonia, el cantante dominicano Juan Luis Guerra entonó ocho de sus canciones. La más aceptada fue "Ojalá que llueva café", que fue interpretada a dúo con Miss Universo.
Además terminó el dolor de cabeza de los periodistas que corrían por un laberinto interminable en busca de horarios y resultados que terminaban siendo cambiados a última hora. Y, por último, apaciguó el malestar del público que en varias ocasiones, con boleto en mano, se quedó afuera de los escenarios por problemas de sobre venta.

Pero en el otro extremo, la clausura dejó atrás impresionantes y relucientes instalaciones deportivas con todas las comodidades. Así como un saldo de más de 50 récords panamericanos. Además, terminó con el volcado apoyo del público hacia sus adorados atletas dominicanos.

Esas dos versiones de los Panamericanos fueron contemplados en los discursos de despedida. José Joaquín Puello, presidente del Comité Organizador, mencionó la frase: “a pesar de los problemas”, antes de enfatizar: “misión cumplida”.

Músicos Y BAILARINAS BRASILEÑoS invitaron para Río 2007.
Por su parte, el mexicano Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), resaltó que: “Estos maravillosos Juegos han demostrado lo que se puede hacer y lo que no se debe hacer”. Sin embargo, le regaló un cumplido a la isla caribeña en su cierre: “No hay países pequeños cuando se tiene orgullo y voluintad”.

Después fue fiesta. Esa que los dominicanos disfrutan tanto y realizan tan bien. El cantante: Juan Luis Guerra, pero el protagonista fue el orgullo dominicano.

La despedida de los salvadoreños

Carlos Vides/EDH
Desde Santo Domingo


Eva maría Dimas fue la abanderada salvadoreña en la despedida de los juegos, de los que trae una medalla de plata. Foto Álvaro López

Aún no se ha hecho las trenzas, así que se decidió por el pelo liso. Eva María Dimas, la pesista que le regaló una plata a nuestro país, portó la bandera salvadoreña en la ceremonia de clausura de Santo Domingo 2003.

Su sonrisa de siempre acompañaba el estandarte nacional. Detrás de ella, entre el resto de los atletas de los 42 países que participaron en esta justa continental, iban los deportistas, entrenadores y representantes de la jefatura de misión salvadoreña que aún se encuentran en la isla, unos cuarenta en total.

Sólo una atleta no iba con el grupo, sino con unas amigas de Guatemala: la otra ganadora de plata en estos Juegos, la arquera Claudia Landaverde. Y, sorpresa, ella sí logró hacerse las trenzas.

“Me costaron 12.50 dólares”, nos comentó, mientras agitaba su nuevo peinado.

Los atletas se veían de buen ánimo, pues, como explicó Juan Carlos Vargas, del cuerpo médico nacional, “todos han andado vagando por la mañana, y otros se han levantado tarde, como hacía tiempo no podían”.

Vargas también mencionó que varios atletas decidieron visitar el Mercado Modelo, un equivalente a nuestro Mercado ex Cuartel, donde compraron desde llaveros y recuerdos típicos del país criollo hasta... Mama Juana.

¿Qué es la Mama Juana? “En un bote de vidrio meten raíces, semillas y especies, y a eso hay que echarle ron. A eso le atribuyen distintas propiedades, y algunos dicen que es viagra natural”, explicó, aunque no específico si él compró o había visto comprar...

Otros atletas, quienes ya están sintiendo el peso del aburrimiento y la nostalgia por nuestro terruño, decidieron visitar la playa de Boca Chica, aunque algunos, como el nadador Francisco Suriano, ya pensaron en otros destinos.

“Quiero visitar la playa de Puerto Plata y Cabarete, ahí dicen que pegan vientos fuertes y que incluso podés practicar wind-surfing”, dijo, muy animado con la idea. Todos están buscando qué hacer, pues todo este contingente saldrá rumbo a El Salvador hasta el próximo 21 de agosto.

En el estadio

Ya sentados en los graderíos del Estadio Olímpico, la mayoría seguía de buen ánimo, pero el hambre comenzó a apretar. Eran las seis y media de la tarde y habían almorzado bien, pero aún así, el pesista Francisco Cáceres se dio a la tarea de conseguir comida hasta que regresó con dos hamburguesas, mientras que el mismo Suriano se apertrechó con algunas porciones de pizza y palomitas de maíz junto a Sergio y Carlos Meléndez.

El sueño también venció a algunos, como al arquero Miguel Ángel Veliz, quien se quedó dormido en su banca durante los extensos actos protocolarios. Eso sí, el ánimo de todos subió al tope cuando Brasil desplegó el enorme Cristo del Corcovado en el centro de la cancha, y más cuando las bellas bailarinas canarinhas se apoderaron de la pista.

Luego fue la locura. Los organizadores permitieron que los atletas bajaran a la cancha, y los salvadoreños fueron de los primeros en hacerlo. Así, disfrutaron de cerca la belleza de la Miss Universo, la dominicana Amelia Vega, y el cantautor mimado de la isla, Juan Luis Guerra. Cuando nos retiramos del estadio, los cuscatlecos aún movían el esqueleto como debe ser. Y Eva nos insistió en que no se irá sin trenzas de la isla.