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Enfermedad cambia la vida cotidiana
Desvelos y lágrimas a causa de la neumonía

Como a tantas familias, a los Preza García, la epidemia de gripe y neumonía les llegó por partida triple. La peor parte la llevó la hija de dos meses, quien está en el hospital.

Ivette Amaya
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Isabel García aplica la terapia respiratoria a su hija. El resto de la familia observa atento el tratamiento. Foto Giovanni Lemus

La gripe es algo habitual en el hogar de la familia Preza García desde hace un mes, cuando comenzaron los síntomas de la primera de las tres hijas pequeñas del matrimonio.

Desde entontes, las noches de desvelos y las visitas a la farmacia es tan frecuente como la compra en el supermercado.

Todo comenzó cuando Lisbeth Alexandra, de cinco años, regresó del colegio una tarde de junio con malestar y fiebre que le dejó en cama algunos días.

Antonio Preza, padre de la menor, negoció entonces con sus compañeros de trabajo el cambio de turno para poder llevar a su hija al médico y no exponer a su esposa, quien se encuentra con licencia por maternidad.

Al hospital

Mientras la niña pasaba la etapa crítica de la enfermedad, su hermana mayor, Griselda Verónica, de nueve años, comenzó a presentar altas temperaturas y malestar general.

De nuevo las consultas con el médico, el acetaminofén y los remedios caseros fueron las armas utilizadas para aliviar el mal respiratorio de las niñas.

Pero la presencia del virus dentro de la casa llegó hasta el organismo del nuevo miembro de la familia, Nelly Stefani, de apenas dos meses de nacida.

Una tos seca y dificultad para respirar fueron las señales percibidas el viernes anterior por María Isabel García, madre de la menor, por lo que decidió actuar antes de que su estado de salud empeorara.

“Puse a cocer unas ramitas de manzanilla y eso le dí de tomar, pero no le pasaba la tos”, recuerda García, quien a pesar del cansancio no se separa de la niña.

En unas pocas horas, la dificultad para respirar aumentó y fue acompañado del hundimiento de la piel en los costados del pecho.

A esto se le sumó el vómito y los ataques constantes de tos, por lo que los esposos Preza decidieron consultar en el Seguro Social el lunes por la mañana.

El especialista, al ver la situación de la bebé, recomendó a los padres que la llevaran al Hospital Bloom, donde comenzaría el tratamiento.

Luego de dejar a su esposa en el anexo del centro hospitalario, Antonio decidió ir a recoger al colegio a sus otras hijas y regresar al nosocomio, ya que el viaje hasta Colón, La Libertad, donde residen, tardaría demasiado.

Con las mochilas al hombro, y una tos persistente, las niñas permanecían al lado de su hermana, mientras le aplicaban la terapia respiratoria para despejar sus pulmones.

La sesión con el inhalador no provocó el resultado esperado. Luego de una nueva terapia, la decisión del galeno ya estaba tomada: la niña debía ser ingresada.

“Su niña va a ser trasladada al hospital Zacamil”, fue el detonante para que las lágrimas de los Preza inundaran sus rostros.

La impotencia, la tristeza e incredulidad se mezclaron en un abrir y cerrar de ojos. Nelly, sin comprender qué sucedía, continuaba tosiendo y quejándose.

A pesar de que Antonio deseaba acompañar a su esposa regresó al hogar para cuidar de sus dos pequeñas. Mientras, María Isabel esperaba una ambulancia que nunca llegaba.

Ahora, los ojos de Nelly no acaban de acostumbrarse a las idas y venidas de los médicos y las enfermeras del hospital Zacamil.

Tampoco al llanto de sus compañeros de cuarto y, menos aún a permanecer con una sonda en su brazo. Ahora sólo resta esperar la reacción a los medicamentos.

Por los hijos

La gripe ha cambiado la vida de la familia Preza García. En un mes, y una después de otra, las tres hijas se han enfermado.

Gastos
A llegar a los cien. Antonio Preza contabiliza que, hasta la fecha, ha gastado cerca de 75 dólares en medicamentos y tratamientos.

Desvelos
Casi sin dormir. El estar pendiente de las reacciones de sus hijas les ha mantenido en vela varias durante varias semanas a los dos padres.


Camino al hospital

La esperanza de regresar con la pequeña Nelly a su casa desapareció de la mente de los Preza García al saber que la niña requería ser ingresada por la neumonía.

Espera la consulta
Luego de la terapia respiratoria, la niña debía ser evaluada de nuevo por un médico para corroborar la efectividad de la sesión y decidir el rumbo del tratamiento. La demanda de consultas en el anexo del hospital Bloom era tan elevada que María Isabel tuvo que esperar más de media hora para pasar con el doctor.

Diagnóstico: neumonía
Luego de una segunda sesión de terapia respiratoria, Nelly pasó consulta con el médico de turno. El hundimiento de la piel fue un signo que le llevó a sospechar de neumonía. Tras escuchar la noticia, Griselda Verónica, la hermana mayor, comenzó a llorar. Ahí le anunciaron el traslado al hospital Zacamil para su ingreso.

En una cuna del zacamil
Después de esperar dos horas por la ambulancia, Nelly permaneció unos minutos en la sala de emergencia del hospital Zacamil, mientras le realizaban varios exámenes clínicos. Ahora permanece en una pequeña cuna de plástico donde transportan a los recién nacidos, rodeada de varios pacientes como ella, enfermos de neumonía.

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