“Aquí no existe la rivalidad”
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Diana en la piscina
del hotel de Panamá.
Foto EDH / AP |
Diana Valdivieso Dubón, Miss El Salvador, nos cuenta
desde la ciudad de Panamá cómo han sido sus
primeros diez días entre las otras 71 aspirantes
a Miss Universo. La elección final será en
la noche del 3 de junio.
Florencia
Couto
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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Ubicado en una zona exclusiva de la ciudad de Panamá,
el Hotel El Panamá es, desde hace una diez días,
el lugar elegido para albergar a las mujeres más
bellas del mundo. Allí se encuentran las 72 delegadas
que participan en el concurso de belleza más importante
de todos: “Miss Universo”.
Además, por estos días ese hotel se ha convertido
en el lugar más seguro del planeta, casi tan impenetrable
como la Casa Blanca o cualquiera de las embajadas de Estados
Unidos.
Una docena de agentes del orden -algunos uniformados y
otros de incógnito– custodian el ingreso en
la planta baja. En cada piso hay otros diez efectivos de
seguridad.
Por ejemplo, cuando las chicas salen de las habitaciones,
el personal de vigilancia se comunica a través de
walkie-talkies para avisar sobre cada uno de los movimientos
de estas hermosuras, sin dejarlas ni a sol ni a sombra.
En la habitación 105 se encuentra una de esas “elegidas”,
Diana Valdivieso Dubón, “Miss El Salvador”,
que llegó a este lujoso hotel hace diez días
y ya tiene cientos de cosas para contar.
EDH: ¿A qué hora te levantas normalmente?
DVD: Nunca después de las 5 a.m. porque a las 6
tenemos que estar arregladas para bajar a desayunar.
¿Y a qué hora te acuestas?
Como a la noche tenemos eventos, siempre llegamos al hotel
entre las 10 y 10.30 p.m. Me termino acostando a las 11
p.m., después de quitarme el maquillaje.
¿Qué haces durante el tiempo libre?
Es que no tengo tiempo libre. Estamos todo el tiempo ocupadas,
ahora pasamos casi todo el día ensayando para la
noche final. Los únicos momentos libres son antes
del desayuno y después del ensayo. Pero nos sirve
de poco, ya que hay que maquillarse, peinarse, vestirse
y elegir los accesorios para algún evento. Acá
hay que estar impecable todo el día, siempre nos
están sacando fotos.
¿Quién es tu compañera de
habitación?
Miss Bolivia, Irene Aguilera. Nos llevamos bastante bien.
Como tenemos que compartir el baño lo que hacemos
es turnarnos. Pero nos ayudamos en todo lo que podemos.
¿Con qué otras concursantes tienes
más afinidad?
Con varias.Tengo la ventaja que entiendo el inglés,
aunque me cuesta un poco hablarlo. De hecho me llevo mejor
con las muchachas que hablan inglés que con las latinas.
Hablo mucho con las de Estonia, Finlandia, Estados Unidos
y la representante de Antigua y Barbuda.
¿Te enteraste del lío de Miss Venezuela?
¿La conociste?
Apenas la vi. Llegó el miércoles a la noche,
después que volvimos de la cena en la casa de la
Presidenta de Panamá. Sabíamos que iba a venir,
era cuestión de tiempo, todo era propaganda. Ahora
estamos todas, no falta nadie.
¿Quién te parece la más linda?
Uhhh, todas son lindas, aquí no hay niñas
feas. Es una competencia muy difícil.
¿No hay rivalidad entre tan mujeres juntas?
¿No se tiran de los pelos?
No, para nada. La verdad es que yo imaginaba que iba a
haber rivalidad. Pero aquí la mayoría viene
a disfrutar y a representar a su país. Es un grupo
muy bonito, son tranquilas, todas tratamos de ayudarnos.
Aquí no hay rivalidad...
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Las
aspirantes a Miss Universo tienen una agenda diaria
muy ocupada. Se levantan a las cinco de la mañana
y se acuestan a las once.
Foto: AP |
¿En algún momento sentiste nervios?
No, estoy muy tranquila. La experiencia de Miss El Salvador
me hizo más segura. Este es un mundo totalmente diferente,
cuando estás aquí hay que trabajar duro. Es
muy difícil no haber dormido casi nada y que los
días sean tan largos. Acá siempre estás
aparentando que estás bien, aunque estés cansada
por tanto trabajo. Igualmente no me quejo, es lo que elegí.
¿Qué te sorprendió de la competencia?
La organización y la seguridad. Nunca estamos solas,
siempre hay alguien vigilándonos.
¿Qué lugares conocieron?
No salimos mucho del hotel. La primera salida fue al sexto
día de haber llegado. Fuimos a conocer el Canal de
Panamá, anduvimos en yate y la pasamos muy bien.
El miércoles a la noche fuimos a cenar a la casa
de la Presidenta de Panamá, una mansión que
queda a la orilla de un río.
¿Qué sirvieron en esa cena de gala?
Había muchas cosas, yo comí pavo y mariscos.
Pero no mucho, ya que estoy ciudando la línea.
¿Hablas con tu mamá?
Ella llegó el martes desde El Salvador y está
parando en la casa de una tía, aquí en Ciudad
de Panamá. Pero sólo la vi unos minutos en
la recepción del hotel. Ella no puede subir a la
habitación porque hay mucha seguridad. Ahora nos
estamos dejando paquetes en la recepción, ella viene
a traerlos y lo que me deja lo suben a mi cuarto. Me tuvo
que traer ropa y accesorios. Y me consiguió un celular
para que la pueda llamar en caso de que necesite algo. Mi
mamá es única, ella es el mayor apoyo, es
mi consejera, es todo.
¿Cómo te comunicás con el
resto de tu familia?
Por e-mail. El problema es que hay cinco computadoras para
72 niñas, entonces cuando podemos usarlas hay que
hacer fila para conseguir una. También me llaman
por teléfono. Mi papá va a venir el 31 de
mayo. Me da pena estar lejos para su cumpleaños,
que es el 28 de mayo.
¿Y tu novio?
Con él también estoy en contacto vía
Internet, pero lamentablemente no vendrá a Panamá
porque está estudiando en la universidad.
¿Te cruzaste con gente salvadoreña
ahí?
Sí, con varios. La gente se acerca y me dice: “Mi
mamá es salvadoreña” y se toman una
foto conmigo y me piden autógrafos.
¿Qué trajiste de equipaje?
Dos maletas, yo pensaba que era mucho pero cuando llegué
y vi que algunas niñas traían 6 ó 7
maletas. Entonces pensé: “Uhh me van a hacer
falta algunas cosas...”
¿Quién te dio la ropa?
La conseguí yo. Tuve que traer como 60 vestidos
porque son tres cambios por día para los veinte días.
Me ayudaron Carlos Herrera y Mimi de García Prieto,
quienes están considerados entre los mejores diseñadores
salvadoreños. Entre ellos me dieron doce vestidos.
El traje típico lo diseñó Carlos Jiménez.
El problema es que el resto de la ropa la tuve que comprar
yo. A mis papás les tocó muy duro con todo
esto.
¿Y recibiste regalos?
Sí, los patrocinadores me regalaron zapatos, ropa,
accesorios, maquillaje y algunos productos de belleza, eso
me sirve mucho para el concurso. Cuando cenamos con la Presidenta
de Panamá, ella se tomó la molestia de regalarnos
a cada una de las participantes una cajita de plata con
un collar dentro de ella con una flor colgante, está
muy lindo.
¿Vas a retomar la Universidad? ¿Piensas
seguir con el doctorado en cirujía dental?
Sí, el próximo año lo voy a dedicar
de lleno a la universidad. Dejé este año porque
tengo notas muy buenas y no quería arruinar mi promedio.
¿Sentís que vale la pena haber pospuesto
la universidad un año?
Creo que sí, esta es una experiencia única
en la vida. Dios me escogió entre 6 millones de salvadoreños
y no los quiero defraudar.
Se
tiene fe
Diana reza todas las noches antes de irse a dormir. “Soy
católica y hago una oración para que todo
me salga bien. La competencia será dura, pero yo
confío en que Dios me ayudará. Creo que algo
va a pasar, pero sólo él lo sabe”, reconoció
la salvadoreña.
Chayanne
animará la fiesta
El cantante puertorriqueño Chayanne cantará
la noche final del certamen Miss Universo 2003 el 3 de junio
en la capital panameña. Esa precisamente fue una
de las sorpresas que recibió Diana Valdivieso Dubón,
quien es fanática de Chayanne y espera ansiosa escucharlo.
El cantante interpretará todos su éxitos y
algunas de sus más recientes canciones, entre ellas
“Atado a tu amor“, la favorita de “Miss
El Salvador”
El certamen, que será conducido por la modelo de
origen cubano Daisy Fuentes y el actor estadounidense Billy
Bush, se realizará en el Panamá Canal Village,
un centro de convenciones levantado sobre un antiguo fuerte
militar estadounidense frente a la entrada del canal marítimo,
en el Pacífico.