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Fotos: ¿Conoces las siete cascadas de Juayúa?

Aventura, exploración, baños refrescantes con barro y un acercamiento a la naturaleza es lo que ofrece este atractivo turístico.

Por Karen Salguero

Ene 13, 2018- 19:00

“Nunca voy a olvidar esta experiencia”, dijo Juana María Pérez, entre admiración, entusiasmo y bañada por la vertiente, mientras escalaba la cascada “La Escalata” de aproximadamente 85 metros de altura; una de las siete cascadas que esconde el municipio de Juayúa, en Sonsonate.

Pérez no fue la única, detrás de ella iban sus compañeros subiendo las rocas, ellos también habían llegado como turistas.

Baños refrescantes con barro, un acercamiento al arcoíris y una aventura explorando senderos, es lo que ofrecen jóvenes guías turísticos a través de la caminata de las siete cascadas, donde cada una guarda un secreto.

“Es uno de los lugares más fascinantes de El Salvador, volvería a venir una, dos, tres, muchas veces, es un lugar muy bonito”, aseguró Manuel Vicente Hernández.

El pintoresco recorrido en camión inicia en el cantón la Unión, de Juayúa, donde las personas en el transcurso de llegar hasta el punto de la caminata, pueden apreciar distintos murales que recogen la cultura del cantón.

De acuerdo con Eduardo Cruz, guía turístico, o “Nicho” como prefieren que lo llamen, las pinturas cuentan historias del lugar.

Una de las que ha sido plasmada es la de Las Tres Cruces, ya que para el 3 de mayo, además de realizar una peregrinación con frutas, los habitantes se viste del tigre y el venado; el abuelo, el diablo y el diablito, en representación a la tradición.

Veinte excursionistas fueron parte “de una experiencia única y maravillosa”, así lo describió Roxana Hernández, turista que venía en compañía de jóvenes de la iglesia San Cristóbal de Cojutepeque, en Cuscatlán.

Uno de los primeros paisajes que dejó asombrado a los turistas es la del mirador de las siete cascadas.

Según Nicho, desde ahí se observa parte de la cordillera volcánica de El Salvador como el volcán de Izalco, el Lamatepec, el Cerro Verde, cerro El Águila y la cordillera de Apaneca.

En la vegetación se pueden apreciar los cafetales, ya que en esa zona es donde se produce mayor cantidad de café en el país.

Nicho explicó que el mirador era una de las nuevas actividades, “vamos agregando elementos para distraer al turista, este mirador era un basurero que ha sido rescatado”, aseguró.

Caminata de las siete cascadas

La trayectoria a pie comenzó con un ambiente de alegría y con altas expectativas.

“Dicen que el recorrido es bonito, esperamos que así sea”, dijo Alicia Aragón, joven excursionista.

En el trayecto, Nicho narra diversas historias del lugar, las cuales provocan las risas de los visitantes. Una de ellas fue la del “Túnel del amor” que está compuesta por largos bejucos que se entrelazan en una vereda, que de acuerdo con Nicho, era el punto de encuentro de las parejas.

La trayectoria para visitar las siete cascadas es de aproximadamente cuatro horas, en donde los senderos están impregnados de flora y fauna.

Los excursionistas ponen a prueba su destreza con la naturaleza porque los caminos son cuesta abajo y estrechos, algunos optan por llevan una rama como bastón.

La fascinación se adueñó de los visitantes al encontrarse con la primera cascada El Bebedero, el cual fue el escenario perfecto de fotografías.

La cascada mide 90 metros de altura y cuenta con estaques de roca, por lo que se les hizo imposible no sumergirse en ellos, rápidamente intercambiaron los pantalones por shorts de baño.

Su nombre se origina porque durante la tarde osos hormigueros, venados, culebras y demás animales bajan a beber a la cascada. Lo curioso es que a pesar de ser siete, es a la única que llegan.

A unos diez metros se localiza la segunda cascada El Bejuco, ahí se aprecian largas lianas que guindan sobre los ramales. Esta es una área protegida por lo que sus agua es cristalina.

La tercera es la del Arcoíris, una de las que más impresionó a los turistas, en ella relucen pequeños arcoíris entre las rocas y el agua. Esta mide alrededor de 80 metros de altura.

“En la mañana el arcoíris se forma en toda la cascada”, afirmó Nicho.

“Increíble, uno nunca se imagina las maravillas que tiene nuestro país”, manifestó Juan José Montoya, otro turista.

La Escalata es la cuarta cascada, en ella se da uno de los momentos más extremos del recorrido, donde los visitante tuvieron que poner a prueba sus habilidades para trepar entre los chorros de agua.

Algunos avanzaban con la adrenalina del instante, otros lo hicieron más lentos, sin embargo ninguno se quedó sin vivir la experiencia. La Escalata mide 85 metros de altura.

“Es inolvidable, una experiencia única”, afirmó Juana María Pérez.

La quinta es conocida como La Tragedia, los apelativos son dados por los jóvenes guía turísticos, en honor a las vivencias y peculiaridades de los torrentes.

La sexta y séptima son Las Cascaditas, de las cuales nacen tres tipos de barro y en la que los jóvenes no perdieron la oportunidad de darse un baño con barro, desde sus rostros hasta los pies se vieron cubiertos, incluso algunos agarraron para llevar.

“La creencia es que el barro ayuda a liberar la energía negativa que andamos”, comentó Nicho.
Este nace entre las vertientes de agua y las rocas.

“Me siento bien rejuvenecido”, bromeó Juan José.

Para finalizar con la caminata llegaron hasta el reconocido parque Los Chorros de la Calera.

“Es increíble las riquezas que tiene el país y no nos damos la oportunidad de conocerlas”, expresó con entusiasmo Juan Gómez, un colombiano perteneciente a la organización de Misioneros Laicos que acompañó a los jóvenes.

Reservas

José Antonio Marroquín encargado de la unidad de Turismo dijo que el precio por persona era de $15 y por grupos mayores de 15 integrantes se hace un descuento de $5 por persona. Los recorridos se hacen de lunes a domingo desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde. El número de la oficina de turismo de Juayúa es el 2429-8114.

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