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El Reino de Guatemala en un curioso atlas chino del siglo XVII

A inicios del siglo XVII, Portugal y Holanda fijaron sus metas en China, adonde enviaron misioneros con la intención de atraer al gigantesco territorio de los shogunes hacia un comercio intensivo con Europa.

Litografía principal del mapamundi trazado por Giulio Aleni y publicado en China, en 1623. Uno de los escasos originales de ese mapa y su atlas completo se conserva en la actualidad en la biblioteca del Real Monasterio del Escorial, en la capital española.

Por Carlos Cañas Dinarte / Colaborador EDH / efemeridesSV@gmail.com

Oct 21, 2017- 19:27

Uno de esos misioneros enviados por Portugal fue el sacerdote jesuita Giulio Aleni (1582-1649), nacido en la veneciana Brescia y educado en varias de las más importantes universidades europeas, donde estudió geografía, astronomía, filosofía y teología. Una vez establecido en territorio chino, se educó en su lengua y cultura, la cual adoptó como suyas en cuanto a vestimenta, habla y escritura, gracias a lo que él ha llamado “Confucio del Oeste” pudo escribir y publicar varios libros y el primer atlas chino elaborado por un occidental: el “Zhifang waiji”, donde figura el “Wangou Quantu” (“mapa de los 10 mil pueblos del mundo”).

Encargado por el emperador Wanli (que gobernó a fines del siglo XVI e inicios del siglo XVII), ese atlas fue compilado a partir de cuatro mapas comprados a marineros europeos por los jesuitas Diego de Pantoja (1571-1618) y Sabbathin de Ursis (1575-1620). Traducidos esos mapas a la lengua china por Aleni, ese conjunto cartográfico fue impreso en seis láminas, en xilografía sobre papel de bambú, a nueve columnas por página y a 19 caracteres por columna. Su impresor fue el jesuita converso Yang Tingyun (1557-1627), que fue un elemento decisivo en la ampliación y actualización cartográfica de ese atlas.

Dicha obra fue publicada en 1623, con dos prólogos del propio editor Tingyun y del intelectual Li Zhizao (¿?-1630). Seis años más tarde, se hizo una reimpresión de ese trabajo cartográfico, dentro de un conjunto enciclopédico redactado por Zhizao.

Entre las principales características de ese atlas y mapamundi de Aleni está que sus trazados abandonaron la tradicional perspectiva cartográfica eurocéntrica, para dar paso al sinocentrismo, donde China y el océano Pacífico asumían la centralidad del mundo y de un eje tubular imaginario, que dividía al globo terráqueo en dos hemisferios (oriental-occidental), al igual que los generados por la línea ecuatorial (norte-sur), también evidencia ese mapa global. Esa visión de Aleni no resultaba del todo original, pues se basaba en la que empleara otro sacerdote jesuita, Matteo “Hsi-ju” Ricci (1552-1610) para elaborar su “Kunyu Wangou Quantu”, un mapamundi de tamaño mural, compuesto por diversas láminas xilografiadas de escala monumental, trazado e impreso en China, en agosto de 1602.

En ambas planchas litografiadas pueden verse el topónimo chino asignado al Reino de Guatemala, así como las evidentes diferencias en los trazados de ese mismo territorio centroamericano, producidas por las diversas fuentes empleadas para consulta cartográfica.

 

Aparte de un descomunal continente antártico y otros detalles muy particulares, en los mapamundis de Ricci y Aleni figuran las tierras del Reino de Guatemala y sus vecinas Panamá y Yucatán. En el caso guatemalense, el topónimo asignado es Watemálá. Resulta curioso que ambos mapamundis sólo hacen un registro aproximado y bastante deformado de las costas caribe y pacífica de la región centroamericana, con posible influencia de los trabajos europeos de cartógrafos prominentes como Mercator, Ortelius, Bleau y De Jode.

Sin embargo, la información evidente en ese trabajo es más cercana a la tradición flamenca, como la manifiesta en los mapas surgidos del taller del grabador Theodor de Bry que a los trazados desde décadas antes por los maestros cosmógrafos de la Casa de Contratación de Sevilla para uso de los pilotos de las distintas flotas de la corona imperial española. Caso contrario, las costas asiáticas aparecen bastante mejor trazadas en ambos trabajos, por lo que es más que posible que Aleni y su editor hayan contado con acceso a trabajos cartográficos chinos del mundo conocido hasta entonces, seguidores de los elaborados en 1330 y 1402 por los cartógrafos coreanos Li Tse-min y Chüan Chin, grandes influencias en la cartografía china coincidente con la época europea del Renacimiento.

¿Por qué fue incluido el Reino de Guatemala en ese atlas y en ese mapamundi? No fue una casualidad, desde luego, sino parte del interÈs ideológico de Aleni para convencer a China, sus dirigentes imperiales y sus habitantes de la conveniencia urgente de que iniciara contactos con el resto del mundo dominado por la religión cristiana. En especial, a Aleni y a sus colegas jesuitas les interesaba que China buscara intercambios comerciales y políticos con territorios lejanos, con los que nunca hubiera habido ningún contacto previo, incluidos aquellos que estuvieran bajo el dominio imperial español. Pero la administración y la diplomacia chinas no tomaron interés en desarrollar esos acercamientos, en especial si eso implicaba entrar en disputas de cualquier naturaleza con otra fuerza imperial como la representada por la corona española en esos siglos de la mal llamada “era de los descubrimientos”, fabricada desde los altos mandos políticos, militares, económicos, sociales y culturales de los Reyes Católicos hasta el monarca Carlos I de España y V de Alemania.


PARA SABER MÁS

-ELMAN, Benjamin A. “On Their Own Terms: Science in China, 1550-1900”
(Cambridge, Harvard University Press, 2005).
-WORCESTER S. J., Thomas (ed.). “Cartography in China” (The Enciclopaedya
of Jesuits, Cambridge University Press, 2017).
-ZHANG, Qiong. “Making the New World Their Own. Chinese Encounters with
Jesuit Science in the Age of Discovery” (Leiden, Brill, 2015).

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