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“Iwami Kagura”, un arte sagrado del Japón

Por primera vez en El Salvador, un teatro tradicional japonés traerá mañana una sinergia artística y religiosa al Polideportivo de la Universidad Centroame-ricana José Simeón Cañas (UCA) y al Teatro Presidente.

El grupo teatral Masuda trae al país dos grandes leyendas milenarias donde se presenta el tema heroico como un elemento importante de la cultura japonesa. Foto EDH/Cortesía
El grupo teatral Masuda trae al país dos grandes leyendas milenarias donde se presenta el tema heroico como un elemento importante de la cultura japonesa. Foto EDH/Cortesía

Por Kevin Eduardo Salazar Twitter: @KevinESalazar

May 28, 2015- 19:00

La cultura milenaria nipona invadirá El Salvador. Su primer objetivo será el Polideportivo de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), justo a las 11:00 de la mañana del 30 de mayo.

Luego se trasladarán al Teatro Presidente a las 6:30 de la tarde. Su misión es simple: enamorar a los salvadoreños con la pieza artística y sagrada llamada “Iwami Kagura”, a cargo del grupo Masuda. La entrada es gratuita.

La actividad se realizará bajo el marco del 80o. aniversario de las relaciones entre Japón y El Salvador, como una muestra de amistad.

“En Japón, existen muchas artes tradicionales relacionadas con el espectáculo y nos gustaría introducir el kagura (una danza teatral sintoísta y musical), cuya finalidad es agradecerle a Dios por la nueva cosecha de cada año”, explicó Tadamitsu Mihara, jefe de delegación y presidente del grupo.

Sintoísmo o Shintoísmo es el nombre de una religión nativa en Japón. La danza teatral sintoísta tiene su origen en la región occidental de Shimane y se caracteriza por ser dinámica, gracias a sus ritmos acelerados y trajes exuberantes (bordados con hilo de plata y oro).

Actualmente, esta ceremonia se realiza en los templos de sintoísmo y en festivales especiales.

En las representaciones de “Iwami Kagura” aparecen divinidades majestuosas, serpientes gigantes, ogros malvados, espíritus-zorros, ágiles y jóvenes guerreros, un matrimonio de ancianos y su hija consumidos por el dolor.

La puesta en escena dispone de un elenco de nueve personas en danza y cuatro para música tocando tambores grandes y pequeños, el Tebyoshi (un címbalo de mano) y una flauta japonesa.

Esta pieza sagrada se ha presentado en EE. UU., Alemania, Turquía, Taiwán, Italia, Arabia Saudita y otros países.

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