Jon Stewart sorprende con su primera película, “Rosewater”

Para el también actor, el filme es una declaración sutil de la forma de ver el mundo

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elsalvador.com

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2014-11-13 12:00:00

NUEVA YORK. Un soñoliento Jon Stewart se sienta afuera de su oficina para reflexionar sobre su ópera prima, “Rosewater”, un drama acerca del encarcelamiento injusto del periodista Maziar Bahari en Irán, protagonizado por el actor mexicano Gael García Bernal. En la víspera de su programa, “The Daily Show”, transmitió en vivo sobre las elecciones de legisladores, incluyendo un sketch que reportó desde la sede de campaña del gran ganador de la noche: el dinero, interpretado por un fiestero Rob Riggle. Y también sobre la desolada base de perdedores de la noche: las ideas.

El humor, dice Stewart, es una “sustancia parecida a una ameba”, que puede crecer aún en las condiciones más duras, como la vida en el fondo del mar.

“Podría ser una vida grotesca y absurda. Podría ser como un pez con un cangrejo creciéndole de la cabeza, que se prende como el juego de luces Lite-Brite”, expresó.

A lo largo de 16 años en “The Daily Show”, Stewart ha encontrado amplio material para su comedia en los noticieros, políticos y algunos acontecimientos horribles. “Rosewater” podría parecer una historia lejana a la sátira de “The Daily Show”, pero Stewart se sintió atraído a esa verdadera historia, por la ligereza con la que Bahari contaba los 118 días en los que estuvo preso y fue torturado, tras trabajar como reportero en las elecciones de Irán de 2009.

En su libro de memorias, “Then They Came for Me”, Bahari (García Bernal) dice sentir una simpatía poco común por su interrogador, reconociendo el absurdo de un régimen autoritario que teme tan desesperadamente a sus opiniones. En una película sobre preservar la integridad en un sistema enfermo, el momento triunfal es una risa alegre.

“Es un proceso que necesito para mí”, argumentó Stewart. “Es la forma en la que proceso los acontecimientos”.

“Rosewater” es una declaración sutil de la forma de ver el mundo de Stewart, una en la que el humor es una herramienta esencial para desarmar a los poderosos, para recuperar la humanidad.

“La certeza es la enemiga del humor”, afirmó Stewart. “Los regímenes autoritarios son definitivamente certeros y dogmáticos. Una de las cosas sobre (“The Daily Show’) es la falta de certeza”.

Stewart se conectó con Bahari porque este apareció en un segmento del corresponsal de “Daily Show”, Jason Jones, filmado en Irán. (Las imágenes fueron usadas después como evidencia de que Bahari era un espía). Cuando Bahari fue liberado, surgió una amistad entre él y Stewart, quien ofreció ayudar a Bahari para que su libro fuera adaptado al cine, pero cuando pasaron cuatro meses sin que nadie se ofreciera a hacer el guión, Stewart pensó hacerlo él mismo. Se reunía con Bahari a las 7:30 de la mañana para desayunar y revisar sus apuntes, y escribir por la noche después de grabar “The Daily Show”, y darles las buenas noches a sus dos hijos.

“Básicamente hice lo que hicimos aquí, puse un montón de tarjetas sobre la mesa y las estructuré”, dijo, sobre su debut como guionista.

Stewart filmó la película a mediados del año pasado, en Jordania, durante un receso de “The Daily Show”. Ante el calor extremo y un elenco principalmente internacional, además de un presupuesto apretado, el director novato buscó actuaciones naturales.

“Si ya sobreviviste haciendo monólogos de comedia en un (restaurante) Fuddruckers afuera de Rochester, Jordania es mucho más lujoso”, comentó. De regreso en “The Daily Show”, puso al editor en una habitación aislada en las oficinas del programa. Entre su trabajo en el programa subía y bajaba dos pisos para meterse en las sesiones de edición.

“Hubo momentos importantes en los que pensé: ‘OK, siempre te preguntaste qué tan lejos podías llevar esto, ahora ya lo sabes”‘, mencionó.

Pero los resultados son impresionantes, especialmente para un novato. De acuerdo con el New York Times, Stewart “resultó ser un verdadero cineasta”.

“¿Quién lo sabía?”, dijo el comediante Steve Carell, excorresponsal de “Daily Show”. “No tenía idea de que era un cineasta, pero lo es. Recién iniciado, tiene voz y estilo”.

Parte de lo que hace que “Rosewater” sobresalga es su negación a narrar la historia de Bahari al estilo de Hollywood.

“Hay una infraestructura para la tortura que es apabullante, como empresarial, absurda, kafkiana”, indicó Stewart. “La violencia está ahí pero radica en un contexto mucho mayor”. —AP