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De la automarginación hacia Guatemala

La Cachada Teatro se presentará en la capital del vecino país y en Antigua Guatemala con "Algún día"

La Cachada Teatro da testimonio de que el arte es capaz de cambiar vidas y formas de ver el mundo
La Cachada Teatro da testimonio de que el arte es capaz de cambiar vidas y formas de ver el mundo

Por Tomás Andréu Twitter: @tomazs_andreu

Ago 28, 2013- 19:00

El aguijón del miedo las tuvo de rodillas. Un día salieron en busca de autoestima, pero terminaron encontrando la libertad. La luz de la emancipación les llegó —literalmente— a través de la luz del teatro.

La Cachada Teatro se va este día hacia Guatemala. El grupo está conformado por mujeres que venden en la calle de forma ambulante. Otras trabajan en las casas “lavando ajeno”. También están dos jóvenes universitarias. Ellas se van al vecino país a presentar la pieza autobiográfica “Algún día”. Parafraseando al poeta español, Gabriel Celaya, ellas se van cantando y cantando y cantando más allá de sus penas personales, ensanchándose.

“Esto inició como un taller de autoestima, porque la mayoría de nosotras ha vivido violencia”, le comentó a El Diario de Hoy Ruth Noemy Henríquez. Ella se gana la vida vendiendo pupusas.

La violencia en todas sus manifestaciones se instaló en el ser de estas mujeres. No podían verse a los ojos a la hora de ensayar, no podían hablar en público. “Nosotras mismas nos marginábamos”, ilustró Henríquez. También confiesa que si les hubiesen dicho que todo se trataba de hacer teatro, ahí mismo decían que no.

La Cachada Teatro está conformada por las vendedoras Mirna Évelyn Chileno, Magaly Lemus, Wendy Hernández, Ruth Noemy Henríquez, Magdalena Enríquez (todas ellas vendedoras que andan en la rebusca por sobrevivir). También están las estudiantes universitarias Lissania Zelaya y Katherine Zelaya. Y por supuesto, son vendedoras.

La mayoría de ellas nunca han salido del país, por eso no es extraño verlas felices y nerviosas al mismo tiempo. Jamás pensaron que aquellas conversaciones de autoestima las convertirían en actrices. Tampoco pensaron que el teatro “es una arma cargada de futuro”, parafraseando otra vez a Gabriel Celaya.

“Hacemos teatro porque en gran parte queremos dejar la calle. Ese es nuestro sueño”, revela Ruth Enríquez.

La directora de La Cachada Teatro es Egly Larreynaga. Ella es la culpable de que estas vidas suban a las tablas para que nos cuenten la dureza de la calle, la discriminación por cuestiones raciales, sexuales y económicas. También nos cuentan cómo el progreso tecnológico desecha el trabajo humano por el de las máquinas como la lavadora o la aspiradora.

La obra ha mejorado muchísimo. Lo saben ellas y el público que ha visto más de tres veces “Algún día”.

“De tanto contarla, nos duele menos la vida que hemos tenido”, expresa La Cachada Teatro.

¿Qué les ha dado el teatro a ustedes?

—Vida (Lissania Zelaya). Sensibilidad ( Katherine Zelaya). Sueños (Magaly Lemus). Menos amargura (Magdalena Enríquez). Libertad (Ruth Enríquez). Seguridad (Wendy Hernández). A mí también me dio libertad (Mirna Évelyn Chileno).

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