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Cinco artistas intentan reconquistar el corazón de la ciudad

Estos creadores han decidido instalar sus estudios de trabajo en el Centro Histórico de San Salvador por considerarlo un mundo inspirador, con carácter, lleno de contrastares y color, además como un aporte para su rescate. Buscan "desatanizar" la zona. Sueñan con que pronto se convierta en un lugar agradable, que la gente quiera visitar y no evitarlo

Cinco artistas intentan reconquistar el corazón de la ciudad
Cinco artistas intentan reconquistar el corazón de la ciudad

Por Texto: Alfredo García Fotografía: Lissette Lemus

Jul 20, 2013- 20:00

E n medio del ruido, los gritos, los buses, los vendedores ambulantes, la contaminación, la policía, edificios antiguos y las mafias varios artistas nacionales de distintas ramas se han hecho de un espacio cada uno para trabajar y darle rienda suelta a su creatividad.

Ni tiempo ni el caos que existe en el Centro Histórico de San Salvador le han robado su atractivo, al menos para estos artistas que han decidido instalarse en él y así lograr, entre otras cosas, que otros artistas, la ciudadanía, los políticos y los empresarios redescubran el valor del Centro, y comenzar una apuesta por recuperar el corazón de la ciudad.

Antonio Romero (pintor y diseñador gráfico), Rossemberg Rivas (diseñador), Luis Cornejo (pintor), Nelson Ramos (músico y pintor) y Renacho Melgar (pintor) son solo una muestra de los artistas que llevan varios años trabajando en sus respectivos estudios en edificios históricos de la capital.

“Lo interesante del Centro es que te invita a vivir la vida de otra manera. Es un espacio lleno de drama y de color que te mantiene con los pies en la tierra, aunque eso signifique que tal vez no sea rentable, que la gente no te quiera visitar mucho debido a que es un poco incómodo”, dijo Romero, que trabaja en el Centro desde hace 10 años.

Renacho Melgar ha tenido la experiencia de vivir en los centros de las capitales de Perú, Cuba y Nicaragua. Lleva cerca de dos años de trabajar en el Centro de San Salvador.

“Al estar ahí me di cuenta de que retroalimentaba mi propuesta por esa necesidad de ver la estética del pueblo”, afirmó.

Por su parte Rivas vio en el Centro lo que pocos miran; un espacio con carácter y personalidad. “El Centro ha sido estigmatizado, y yo que me dedico con mi trabajo a transformar con estética y belleza las cosas necesito el reto de meterme aquí y hacer de mi espacio algo que parezca que no estás en el Centro. Además, mi personalidad es tan parafernálica que cuando estoy en medio de tanta bulla y desorden aquí encuentro equilibrio”, describió Rivas.

Lo bonito y lo feo

El punto cero de la capital hoy se aleja mucho de la época en que fue el hogar de familias acaudaladas, del comercio ordenado, de los grandes centros financieros, de una vida pacífica y bohemia en el que vivieron, trabajaron o dejaron plasmadas sus obras artistas como Salarrué, Valero Lecha y Carlos Cañas. O en el que solían juntarse poetas, actores y amigos en cafés legendarios como el Bella Nápoles o El Scandia para hablar de letras, política, el amor y la vida.

Hoy quedan vestigios de la ciudad que fue y que se ha convertido en un punto únicamente de tránsito incómodo para miles de trabajadores. El crimen, las “caras sospechosas”, el desorden y la contaminación espantan a muchos.

Pero en medio de esa caótica diversidad permanecen espectaculares construcciones dignas de recibir los mejores cuidos.

“Definitivamente lo más difícil es la poca accesibilidad y lo bueno es el drama que se vive en el día a día porque eso lo alimenta a uno creativamente”, dijo Romero.

“Lo que me da tristeza es que en la mañana hay una ebullición de vida. Pero por las noches el Centro ‘llora’ por no tener vida nocturna, obviamente por el tema de la violencia y demás. El alma de San Salvador ya no está aquí, la gente se la ha castrado… Yo sé que algún día la gente va a retornar”, añadió Rivas.

“Al final de cuentas con el problema de la violencia uno aprende por donde andar y a tener cuidado. En lo personal he sufrido más violencia de parte de los mismos policías que a veces por verlo a uno con el pelo largo o tatuajes te comienzan a revisar las cosas, a interrogar…”, manifestó Cornejo.

“Nosotros no podemos decir que somos los pioneros en este país por tener nuestros estudios en el Centro porque ya antes que nosotros muchos otros lo hicieron. Ellos trabajaron aquí y también lo sufrieron”, relató Melgar.

“Si en algún momento un artista concibe que el centro no es el corazón de una ciudad no es artista”, aseguró Rivas.

Todos los gobiernos municipales que han transitado en los últimos 15 años han prometido un reordenamiento y rescate del Centro Histórico. Nadie lo ha logrado. Por el contrario, con el paso del tiempo el problema parece agudizarse. El caos parece expandirse.

Aires de “cambio”

Bajo la actual gestión (desde 2009) se han intentado reordenar algunos espacios como la Calle Arce y sus alrededores. Sin embargo, los esfuerzos aún son insuficientes debido a la magnitud del problema.

“Creo que para recuperar el Centro deben intervenir varios actores; el gobierno, la empresa privada, la ciudadanía, todos podemos colaborar”, opinó Ramos.

“Aquí falta una verdadera apuesta del Estado, que haga su papel y ordene el Centro para que la gente se lo tome como un espacio para compartir, disfrutar, crear y aprender. Los artistas pueden poner su grano, pero seamos sinceros, la mayor incidencia debe venir del Estado y de las empresas privadas”, puntualizó Romero.

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