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Dos de las víctimas mortales fueron vistas primero por el curandero

De enero al 18 de mayo, en el hospital Bloom han atendido a 774 pacientes con gastroenteritis aguda, el año pasado iban 1,801.

Una medida para prevenir la diarrea es el lavado frecuente de las manos. foto edh /

Una medida para prevenir la diarrea es el lavado frecuente de las manos. foto edh / archivo

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Jun 03, 2013- 20:00

El número de consultas por diarrea en el Hospital de Niños Benjamín Bloom registra una disminución de un 43 por ciento entre enero y el 18 de mayo de este año con relación al mismo periodo de 2012, sin embargo la cifra de muertos se mantiene. “Eso indica la gravedad con la que vienen (los infantes)”, comentó, Carlos Mena, epidemiólogo del centro infantil.

Mena informó que en el año han atendido a 774 niños con gastroenteritis aguda, el 19 por ciento de ellos ha requerido un tratamiento hospitalario. Este año el Bloom reporta 12 fallecidos, el año pasado iban 11. “Hay mucho menos (casos), pero la gravedad persiste”, agregó el médico.

Un poco más de la mitad de los pacientes han sido evaluados en otros hospitales de la red, pero por la gravedad que presentan se los han referido. El Bloom es el único hospital especializado en la atención pediátrica.

Mena expresó que el 80 por ciento de todas las víctimas mortales son menores de un año.

Agregó que dos de ellos recibieron etnopráctica, es decir que fueron tratados inicialmente por curanderos, pero en estos casos la defunción no está relacionada con esa práctica, como ha sucedido en años anteriores.

“Son las sobadas que les dan en la mollera, los pies y todo eso, pero no les succionaron la mollera”, añadió el epidemiólogo del Bloom.

La etnopráctica es una situación que persiste en el país aunque en menor medida, con el paso de los años.

Jorge Panameño, infectólogo particular, manifestó que una de las causas del porqué se mantiene esta práctica es porque el acceso a la atención médica sigue siendo limitada, los establecimientos están distantes y disponen de horarios y recursos limitados.

Mena dijo que entre más pequeño es un niño está más propenso a perder líquidos porque su sistema inmunológico está inmaduro y si tiene una enfermedad agregada como daño en el corazón eso lo hace más susceptible a la enfermedad. De acuerdo con el Ministerio de Salud, a partir de mayo inicia una elevación de la enfermedad que dura hasta agosto, en esta época contribuye la circulación del rotavirus y las lluvias que propician la proliferación de las moscas.

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