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UN MILITAR EN LA LUCHA
Eulalio Gámez el ingeniero del músculo

El subsargento Eulalio Gámez representará a El Salvador en la lucha grecorromana de los XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe. Un ejemplo de calidad militar y sacrificio deportivo.

CARLOS VIDES
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

La proyección, uno de los movimientos más vistosos de la lucha, ejecutada por Eulalio Gámez -de rojo- con su compañero Emerson ‘El Chino’ Montes. Una muestra de técnica y fortaleza física. Foto EDH

Son dos uniformes distintos: La butarga de luchador y el traje camuflajeado verde-olivo de subsargento. El mismo personaje, tan tímido y callado como fuerte y agresivo en el combate, se encarga de dar vida a las dos indumentarias, en un ejemplo de nobleza, coraje y amor a la carrera militar y al deporte: Su nombre, Eulalio Gámez.

A sus 25 años, este atleta divide sus días entre dos roles. Sus jornadas empiezan a las seis de la mañana, cuando trota y levanta pesas por cuatro horas para mejorar su condición física, y luego se incorpora a su función como militar. Como subsargento del Comando de Ingenieros de la Fuerza Armada (CIFA), está destacado en el Hospital Militar, donde se dedica sobre todo a la albañilería durante la mañana.

Luego, en la tarde, ya armado con el traje elástico y sus zapatillas especiales, entra a los colchones de la Federación de Luchas y se sumerge de lleno en la preparación técnica especial del estilo grecorromano, bajo la tutela del entrenador cubano Antonio Zúñiga, por dos horas más.

Comenzó a golpes

El mismo Gámez explica que su pasión por el deporte no inició con la lucha, sino por el ‘deporte de los guantes’. “Yo comencé practicando boxeo, incluso llegué a ser seleccionado y campeón nacional tres veces. También me gustaba el fútbol y corría en maratones”, recuerda, pero luego aclara que “me decidí por la lucha porque ¿de qué me servía manejar bien el balón si mis compañeros lo perdían? Era mejor en el deporte individual. Y en el boxeo, pues... Había muchos golpes, podía quedar con algún trauma”, bromea.

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Un héroe anónimo
Cuando dos terremotos sacudieron nuestro país en el 2001, el subsargento Gámez fue uno de los cientos de militares que prestaron auxilio a la población civil.

Pero su relación con el deporte estuvo, desde el inicio, conectado con su carrera militar, la cual inició hace una década con apenas quince años. El ‘mecenas deportivo’ que lo ha apoyado es el coronel Carlos Eduardo Cáceres, quien ha impulsado la práctica de varias disciplinas en el CIFA desde hace varios años. Esto le permitió a Eulalio interesarse por el deporte en diversas ramas.

En 1996, precisamente cuando participaba en una maratón, ocurrió el primer contacto de Gámez con la lucha: Se disputaba un campeonato nacional en la duela principal del Gimnasio “José Adolfo Pineda”, y fue entonces cuando esta disciplina de combate capturó la atención del entonces soldado.

“Me pareció un deporte sano y me sometí a los entrenos, aunque al principio siempre perdía porque luchaba con atletas de mejor nivel, porque tenían más experiencia que yo y mejor técnica. Pero poco a poco fui quedando como hombre número uno en mi categoría (63 kilos)”, recuerda, a la vez que agradece el apoyo que tuvo -ha tenido y tendrá- por parte de German Rodríguez Padilla, atleta y entrenador de lucha, quien ha seguido de cerca la carrera deportiva del militar.

Así, llave tras llave, entre caídas y triunfos, Eulalio ha avanzado en sus dos mundos, y seguirá creciendo incansablamente hasta lograr sus objetivos: Ser sub-oficial militar y ganar una medalla de cualquier color en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Metas dignas para un ingeniero del músculo.


Militares y ‘scouts’

El coronel Carlos Eduardo Cáceres ha sido uno de los principales impulsores de la práctica del deporte en las guarniciones militares. Gracias a su apoyo, Gámez ha tenido la oportunidad de crecer en la lucha.

“Nosotros aquí en el Comando de Ingenieros practicamos baloncesto, fútbol, voleibol, lucha, boxeo y natación”, detalla el jefe militar, “y creo que si las federaciones enviaran ‘scouts’ (exploradores) para ver el nivel de nuestros atletas, encontrarían que tenemos figuras que podrían destacar y ganar medallas para el país”, agrega.

Eulalio es un buen ejemplo de trabajo conjunto entre una federación deportiva y la institución castrense. El coronel Cáceres se encarga de gestionar apoyo y permisos de parte del Ministerio de la Defensa, mientras las autoridades de la lucha se encargan de su entrenamiento como atleta. Una combinación que podría repetirse con éxito en otros deportes.

 

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