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El
lado no tan siniestro
Zurdos:
Magos del deporte
Nuestro
mundo está hecho por y para derechos. Sin embargo, cuando
un zurdo entra en los deportes, el éxito parece ir de la
mano con su talento nato.
Carlos Vides
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Una de cada diez personas es zurda. No es que sean raras:
son difíciles de encontrar. Pero cuando una de ellas entra
al competitivo mundo de los deportes, la frase no hay zurdo
malo surge sin atraso.
A los zurdos se les atribuye capacidad de improvisación,
creatividad y espontaneidad natas, virtudes bien cotizadas a la
hora de disputar un balón hombre contra hombre en fútbol,
de lanzar una curva en béisbol o rematar en voleibol. Ellos
ya vienen con la imaginación al tope.
Pero el desarrollo pleno de un zurdo, sea en una carrera académica
o en una disciplina deportiva, depende directamente del entorno
que haya arropado su tendencia predominante en sus primeros años
de edad.
La veta zurda
Alrededor de los cuatro años se establece la preferencia
de una mano sobre la otra, pero es entre los siete u ocho años,
cuando el niño aprende a escribir, opta por la mano de escritura
y se produce la lateralización definitiva.
Entonces juegan un papel importante los padres: si se obliga al
niño a escribir con la derecha aún cuando su tendencia
natural es ocupar la izquierda, esto puede provocar un daño
psicológico serio y se crea el cuadro de un zurdo contrariado.
Varios estudios indican que del 90 por ciento de la población
mundial que escribe con la mano derecha, sólo el 65 por ciento
son verdaderos diestros, pues el resto son ambidiestros que habrían
escogido la mano derecha para escribir o zurdos contrariados.
Lo mismo ocurre con el deporte: los padres de familia no deben alarmarse
si su hijo atrapa una bola con la izquierda, o si conduce una pelota
con su zurda, sobre todo si el pequeño está en sus
primeros años de edad.
Una guía
Es un error creer que los niños zurdos quieren ser
difíciles y que van de un modo consciente a contracorriente
de los demás. Con frecuencia, ellos ni siquiera saben lo
que es ser zurdo (o diestro); simplemente, quieren ser como los
otros niños y poder usar su mano hábil o fuerte,
cita el Dr. C. Cabré Martínez en su obra El
Niño Zurdo.
Así explica la actitud que deben tener los padres de familia
para no caer en medidas tan brutales como amarrar el brazo izquierdo
de los pequeños para evitar que se haga zurdo.
Los padres deben ser una guía a la hora de elegir un deporte
y cómo practicarlo, en procura de no hacerlo sentir extraño
o raro por el hecho de ser zurdo. Así, el niño
encontrará que el factor sorpresa de un zurdo en un mundo
para derechos puede darle ventaja, y su creatividad nata puede hacerlo
destacar en varias disciplinas.
También los entrenadores deben ver esta lateralidad como
rasgo de gran valor en un atleta. Pero siempre con la paciencia
del caso, pues en deportes de combate como el boxeo y el karate,
así como en disciplinas de una sola mano como el tenis y
la esgrima, la enseñanza de los movimientos básicos
a un zurdo implican un esfuerzo extra para los entrenadores.
Pero vale la pena. Varios atletas zurdos han pasado a la historia
por sus hazañas deportivas, como el basquetbolista Larry
Bird, la leyenda del béisbol Babe Ruth o el piloto brasileño
Ayrton Senna. Todos ellos escribieron páginas gloriosas del
deporte mundial... con su mano izquierda.
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