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El mundo de las anécdotas
Roberto Aguila
1. El Viejo Lara era un arquero tan especial que cuando
le metían menos de seis goles, se sentía enfermo.
Eso sí, tenía una moral de hierro. La vez que perdíamos
8-0 y le marcaron el noveno gol con un tiro de masita que era más
difícil dejarlo pasar que detenerlo, alguien le pidió
a gritos que no fuera tan inútil, que metiera las manos siquiera,
y él se volvió a mirarnos con una súplica:
Por favor, díganle a éste que no me regañe,
que me va a matar la moral. ¿Alguien conoce a un tipo
que pierde 9 a 0 y todavía mantiene la moral en alto? Por
eso digo que el Viejo Lara era un arquero especial.
2. Lo más memorable del Viejo Lara fue cuando empatábamos
a cero con el Independiente y él cometió una burrada.
Faltando dos minutos para el final realizó la grandeza de
parar un tiro de penal -el primero en su vida-, y se emocionó
tanto que dio una pirueta en el aire y cayó dentro del arco
con todo y pelota. Lógicamente, perdimos 1 a 0. Demás
está referirles que todo el equipo hacía cola para
pegarle.
3. Cuando se pusieron de moda las charlas tácticas
en el fútbol, algunos entrenadores andaban con su canchita
dibujada en una tabla y unas corcholatas de gaseosas en una bolsa.
Sirviéndose de ellas explicaban sobre la canchita los movimientos
que los jugadores debían hacer. Don Marcelo Estrada era uno
de ellos. Y cierta vez que estaba sumido en la estrategia de sus
corcholatas, alguien le puso otras sobre la canchita. Confundido
por el número de corcholatas, tomó las sobrantes y,
arrojándolas al piso, dijo: ¡Si ustedes no están
jugando!. Con todo, don Marcelo era un sabio.
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