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Montaña
y T.V.
Una aventura salvadoreña
Este
relato resume la expedición de dos montañistas y dos
camarógrafos nacionales a los nevados mexicanos en enero
pasado.
Por Pedro Vigil
Especial para El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Como
parte de la preparación para la ascensión al Everest
y para filmar por primera vez un ascenso de una montaña nevada
para la televisión salvadoreña, se partió rumbo
a México para ascender el nevado Malinche o Malintzi (4,600
msnsm, que significa mujer de las faldas azules) y al volcán
Iztaccihuatl (5,286 msnm, mujer blanca o mujer
dormida).
Para realizar esta expedición se contó con el apoyo
de Baterías de El Salvador (Record), TACA, INDES, Telefónica
y Texaco. El grupo estuvo compuesto por Pedro Vigil (responsable
y líder del equipo), Humberto Castellón (montañista),
Fredy Herrera (director y conductor del programa Aventura Explorer,
de TV 12) y Oscar Aguilar (director de la empresa turística
Alligatour).
Arribamos a la ciudad de Puebla el 15 de enero, y ahí nos
esperaban los miembros de los clubes de montañismo Cóndor
y Panamericano, cinco en total.
La climatología no estaba en las mejores condiciones, pues
las montañas permanecían cubiertas de nubes. El 17
partimos hacia la Malintzi, que sirvió como etapa de aclimatación
para los camarógrafos, que no estaban acostumbrados a caminar
a estas alturas.
Ataque al Izta
El 23 nos trasladamos desde Puebla al enclave que divide los volcanes
Popocatepetl e Iztaccihuatl, llamado pozo de Cortes, y se ingresó
a la montaña por la ruta de la Joya, situada a 3,000 msnm.
El recorrido de La Joya a la zona de refugios es de cuatro a cinco
horas, pero tardamos siete en realizarlo por el cuidado de los compañeros
que por primera vez sintieron el rigor de la montaña, ya
que el cansancio y la falta de oxígeno los hizo padecer dolores
de cabeza intensos, náuseas y fatiga.
Vimos muchas cruces de compañeros montañistas que
murieron en el ascenso, y que nos sirvieron para recordar que estábamos
en un lugar donde debíamos extremar las precauciones necesarias
aparte del clima frío y el hielo cristalizado.
A la 1 a.m. llegamos al refugio (4,700 msnm). Uno de los compañeros
llegó con principio de hipotermia, y los demás llegaron
extenuados. Lo único que querían era descargar.
Al siguiente día salimos sin el compañero que no se
sentía bien. Más arriba iban dos canadienses que habían
salido de madrugada; les di alcance y llegué rápidamente
al siguiente refugio, llamado La Esperanza, donde esperé
a mis compañeros.
Ahí tuvimos que recomendar que el otro compañero no
siguiera porque no estaba en buenas condiciones, y Humberto tuvo
que bajar con él. Sólo quedamos tres personas, pero
las condiciones se ponían duras: había mucho hielo
negro cristalizado, y un resbalón sería fatal. En
algunos lugares costaba mucho que entraran los camprones y el avance
era lento, pero logramos ganar altura.
La advertencia
Me encontré con los canadienses que venían de regreso
de la cumbre, y me indicaron que la última fase estaba muy
peligrosa. Yo iba adelante de mis compañeros, y llevaba conmigo
la cámara de filmación porque los dos camarógrafos
ya no habían podido seguir. Era difícil caminar así,
sin las manos libres, pero alguien tenía que filmar.
Logré hacer cumbre y luego con mis compañeros filmamos
un poco, pero debido a la helada algunas cámaras no funcionaban
porque se descargaban rápidamente. Después de permanecer
en la cumbre treinta minutos descendimos rápidamente, pues
si una tormenta nos hubiera sorprendido no hubiéramos podido
sobrevivir a tales temperaturas. A las siete de la noche llegamos
a la base de La Joya.
Se había cumplido el objetivo: aunque con mucho peligro,
habíamos logrado colocar la bandera de nuestro país
-y de nuestros patrocinadores- en lo alto del nevado Iztaccihuatl.
(*): Las imágenes captadas por la expedición están
siendo presentadas en el progama Aventura Explorer de
TV 12 cada fin de semana.
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