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¿Una
decisión salomónica?
El COI tendrá un dolor de cabeza con la decisión de
otorgar dos medallas de oro en el patinaje artístico.
Agencia EFE
deportes@elsalvador.com
Los
Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002 nacieron
en medio de la controversia y la polémica debido al escandalo
de sobornos y regalos otorgados para conseguir la sede
de los Juegos. Sin embargo, la decisión salomónica
del Comité Olímpico Internacional (COI) de otorgar
un doble oro en el patinaje artístico ha hecho que la décima
novena edición de estos Juegos se convierta en un antes y
un después en la historia olímpica moderna.
El COI, en un hecho sin precedentes y como una forma de callar la
polémica surgida en el patinaje artísticos, premió
con oro a la pareja de patinadores canadienses formada por Jamie
Sale y David Pelletier.
Los comentaristas de la prensa estadounidense manifiestan sentimientos
encontrados sobre la inédita -por su inmediatez- resolución
del COI, que decidió que la pareja canadiense, plata en un
inicio, merecía compartir el oro con los rusos Elena Bereznaya
y Anton Sijarulidze.
Hay quienes consideran que el ideal Olímpico ha sido formalmente
vendido y los compradores fueron la opinión pública,
la televisión y el rechazo a lo extranjero, como reza
un articulo de Los Ángeles Times.
El precio que se pagó fue la justicia y el coste
fue la integridad, ya que el COI otorgó el oro
a pesar de que ninguna prueba concluyente demuestra
que se actuó injustamente.
Hay quienes, por otra parte, destacan que con la rápida decisión,
el nuevo presidente del COI, Jacques Rogge, ofreció una imagen
de la organización más sensible a la opinión
pública y a cuestiones que amenazan la legitimidad de la
competición, como el juicio subjetivo de algunos deportes.
Presión mediática
Es cierto que fue la cadena estadounidense NBC, poseedora de los
derechos de transmisión de los Juegos, la que azuzó
la polémica, con buenos dividendos de audiencia, pero también
es cierto que Rogge forzó al presidente de la Unión
Internacional de Patinaje (UIP), el italiano Ottavio Cinquanta,
a acelerar la investigación abierta para aclarar si alguno
de los nueve jueces había actuado incorrectamente.
Rogge vio que la polémica podía perjudicar la ejemplar
organización de sus primeros Juegos como presidente del COI,
por lo que instó a Cinquanta a actuar con la máxima
urgencia.
El italiano pretendía dejar el examen del caso en la ejecutiva
de la UIP para el próximo lunes. Seguramente no calculó
el impacto de los boletines y del masivo bombardeo informativo sobre
el caso de la NBC, a la que se unió rápidamente la
CNN.
Pelletier y Sale, que de las lágrimas pasaron a una explosión
de alegría, acaparaban las entrevistas de los divos televisivos,
entre ellos el popular entrevistador Larry King, de CNN, y para
los estadounidenses eran las víctimas, y los héroes,
de una decisión injusta.
Sin embargo el problema es que Cinquanta no ha ofrecido las pruebas
de que la jueza francesa Marie-Reine Le Gougne, convertida en la
mala de la película, había sido presionada
y de que actuó incorrectamente en la puntuación, se
dice que como parte de un trueque de apoyos con Rusia.
¿Quién presionó a Le Gougne, una jueza con
experiencia anterior en Nagano 98 y Mundiales? ¿Qué
tipo de presión recibió? ¿Qué clase
de trueque, si lo hubo, se negoció? ¿Con quién?
Son algunas preguntas que todavía no tienen respuestas.
Rogge dijo que el caso no ha dañado la credibilidad del movimiento
Olímpico porque se resolvió rápidamente,
en la mejor manera posible tomando en cuenta el interés de
los atletas y el interés del deporte.
Pero, subraya The New York Times, muchas cuestiones
siguen sin respuesta en una disputa que ha amenazado la credibilidad
del patinaje artístico, poniendo en evidencia a los líderes
Olímpicos e irritando a los rusos.
Este tipo de decisiones son las que arruinan al deporte,
dijo una fuente del Comité Olímpico Ruso, cuyo malestar
es muy grande.
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