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El
turno de las gladiadoras
La lucha femenina no pudo participar en los Juegos de Guatemala
2001, pero ahora es carta fuerte para los Centroamericanos y del
Caribe San Salvador 2002.
Carlos Vides
Cuando
aún calentaba el ánimo hacia los Juegos Centroamericanos
del año pasado, los guatemaltecos, como locales, hicieron
lo imposible para evitar que se realizara el evento de lucha femenina.
¿Por qué? Porque sabían de la calidad de las
atletas salvadoreñas, quienes habrían llegado a arrasar
a tierras chapinas.
Con sólo tres años de práctica en nuestro país,
nuestra lucha femenina ha alcanzado una buena posición a
nivel regional. Un ejemplo claro: tres nacionales lograron bronce
en el Campeonato Panamericano de Lucha, realizado en República
Dominicana el año pasado. Por eso habría sido fácil
-al menos en el papel- lograr una barrida en Guatemala, pasando
por las locales.
Pero no pudo ser. A la competencia del istmo sólo asistió
el equipo masculino, y las mujeres se quedaron picadas...
Aunque no olvidadas.
Según explica el entrenador cubano Alonso Sinal, sí
se le dio prioridad a los hombres, pero sin descuidar a las mujeres.
Ellas participaron en campeonatos en Estados Unidos, en Venezuela
-Torneo Copa las Américas-, en el Campeonato Panamericano,
y tuvimos un fogueo con un equipo de Venezuela.
Ahora sí
Esta preparación mantuvo en forma al equipo femenino, pero
este año el trabajo ya se pone serio. De entrada, las seleccionadas
-junto a algunos atletas masculinos- viajarán en marzo a
Maracaibo, Venezuela, donde se realizará otra edición
del Campeonato Panamericano, que ahora funcionará como un
clasificatorio hacia los XVIII Juegos Panamericanos de República
Dominicana, en el 2003. Un compromiso fuerte.
Sinal consideró que tenemos buenas posibilidades,
porque pasan seis por división, pero nuestro objetivo fundamental
es observar a las atletas de los países que después
vendrán a El Salvador para los Centroamericanos y del Caribe
de noviembre.
El estudio profundo de las rivales nace de los cambios hechos por
la Federación Internacional de Lucha Amateur (FILA) en los
pesos y categorías de ambas ramas, lo que podría generar
cambios en los equipos de cada país. En femenino, se pasó
de seis categorías a siete.
Veremos el caso de Venezuela, México, Colombia y República
Dominicana, los rivales más fuertes. Así podremos
valorar si hay necesidad de hacer algunas estrategias o cambio de
peso -de alguna atleta nacional-, para sacar ventaja cuando sean
los Juegos aquí, comentó el entrenador.
El toque de maple
Después de luchar en Sudamérica, tres ó cuatro
seleccionadas viajarán a finales de junio a Edmonton, Canadá,
donde se realizará el Campeonato Mundial Universitario de
Lucha. Canadá tiene un nivel inmenso. En el mundial
del año antepasado, cuando nosotros participamos, ganaron
el tercer lugar por países, comentó Sinal.
Para empaparse de la calidad de las canadienses, se
planea que el equipo se mantenga en una base de entrenamiento de
dos meses en ese país en la recta final hacia los Juegos
Centroamericanos y del Caribe, para regresar a principios de noviembre
con las armas bien afiladas para el compromiso regional.
Estos serán los puntos clave en la preparación
de las luchadoras nacionales, que pasan al primer plano este año.
Pero, ¿cómo queda el equipo masculino? Sinal lo aclaró:
Estamos tratando de incorporar la mayor cantidad de elementos
jóvenes, por el nivel que tendrá la competencia en
San Salvador 2002. Pensamos que si en masculino se ve muy difícil
alcanzar una medalla, entonces es mejor gastar las balas que tenemos
invirtiendo en los jóvenes, a quienes ya les va a servir
de base para los Juegos Centroamericanos del 2005, argumentó
Sinal.
Jóvenes o veteranos, ahora serán los hombres los que
mantendrán un perfil bajo, pues los rivales del
área los dejan con remotas posibilidades de alcanzar medallas.
Las seleccionadas, en cambio, surgen como punta de lanza de la lucha
nacional en estos juegos en casa. Llegó su momento, gladiadoras.
Contra las llaneras
El entrenador del equipo femenino de lucha, Alonso Sinal, dejó
claro quiénes son las rivales a vencer en los Juegos de San
Salvador 2002: las venezolanas. Venezuela tiene una gran tradición,
casi desde que se inició la lucha femenina, tiene de 18 a
20 años de adelanto, dijo el preparador físico.
En cambio, nosotros tenemos apenas tres años. A Maracaibo
se fue en cero en agosto de 1998 (para la pasada edición
de los Centroamericanos y del Caribe). Pero hemos dado pasos no
largos, tal vez, pero sí bastante sólidos, agregó.
Después de las llaneras, el resto de medallas
quedaría para las salvadoreñas, según su historial
reciente, pero siempre entre codazos con las atletas
mexicanas -con ellas están parejas- y en alguna medida con
las colombianas.
Nosotros vamos a dar la pelea, y pensamos que podemos coger,
saliendo mal, tres medallas -de cualquier color-, analizó
Sinal, quien incluso se mostró optimista al afirmar que así
está la situación al momento, pero si nos dan un par
de meses de preparación bien trabajada, podemos mejorar este
pronóstico.
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