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Consejos
del éxito
Ingrid González, figura saliente del tenis salvadoreño,
platicó sobre sus experiencias con Emilia Meléndez,
una gimnasta con futuro prometedor.
Carlos Vides
D espués
de 21 años de carrera deportiva, la tenista Ingrid González
colgó la raqueta en los Juegos Centroamericanos
de Guatemala 2001, en los que se despidió con medalla de
oro por equipos y plata en individuales.
Quisimos reconocer su gran trayectoria en la cancha, y qué
mejor forma que darle la oportunidad de trasladar sus experiencias
a una joven figura del deporte nacional, la pequeña gimnasta
Emilia Bibi Meléndez, una promesa de gloria inminente.
Las dos tuvieron una charla informal, y aunque fue Ingrid quien
pobló más la plática, la pequeña Bibi,
ya una atleta de élite con sólo nueve años,
siguió con interés las anécdotas y recuerdos
de la tenista. Información valiosa para sus primeros pasos.
Deporte vs. niñez
Preguntamos a Ingrid cómo logró sobrellevar el duro
entrenamiento en la cancha con su infancia. La tenista sonrió,
miró con ternura a Bibi, y dijo: Yo entrenaba
todas las tardes, y sí... quizás uno deja de lado
las muñecas. Yo las cambié por mi raqueta de tenis,
pero la clave es no dejar de ser niño. Los fines de semana,
que no había raqueta, me iba a jugar con mis muñecas,
recordó.
Emilia sonrió, y abrazó a un monito de peluche que
llevó a la entrevista. La tenista continuó: Tenés
que ver televisión, jugar con tus muñecas, con tus
amigos... Ahorita estás chiquita, pero cuando vayás
creciendo, irás dejando las muñecas, las fiestas...
Pero si te organizás, hay tiempo para todo. Aprovechá
los fines de semana, cuando no hay competencias, para estar con
tu familia. Aunque seas atleta de alto rendimiento, eso no significa
que en Navidad no podás pedir juguetes. De eso no hay que
olvidarse ni sentir pena, explicó.
Las caídas
Perder una competencia es parte del aprendizaje de un atleta. Según
Ingrid, ella superó sus baches gracias al apoyo
de sus padres. Al escuchar esto, Bibi miró a
su madre, Beatriz, presente en la entrevista. Ambas sonrieron.
Aparte -continúo Ingrid-, yo tengo un carácter
muy fuerte. Si tenía una derrota, entrenaba más, hasta
el doble, recordó. Entonces preguntamos a Emilia, ¿qué
haces cuando perdés? Ella respondió, todavía
tímida, nada... me pongo triste, pero al día
siguiente ya se me olvidó. Sigo entrenando igual. Y
acá entramos a otro tema: El sobreentrenamiento. La trampa
en la que caen muchos atletas.
La tenista aportó su experiencia. En eso tiene que
ver mucho el entrenador, él dice hasta qué porcentaje
uno puede dar. Porque a veces una como atleta se obsesiona, le dicen
pare ya y una sigue y sigue... ¿Te pasa
algo así?, preguntamos a Bibi La respuesta vino
más suelta. Sí. Cuando Quique -Enrique Trabanino,
su entrenador- me dice que pare, me detengo, pero luego vuelvo a
seguir. Pero ahí el entrenador es quien sabe,
dijo Ingrid. Si te ha dicho que parés, ahí debés
parar, porque después vienen las lesiones. A tu edad una
no lo siente, pero ya con los años, empieza una que
me duele aquí, me duele allá. Cuando te digan
pará, pará, aconsejó. Y Emilia volvió
a asentir.
Los mejores amigos
Luego hablaron de los entrenadores. Para mí, el entrenador
tiene que ser como tu segundo papá. Tiene que conocerte a
la perfección, como un super amigo, dijo Ingrid. Emilia
comentó que no me gustaría no poder seguir entrenando
con Quique. Ingrid aprovechó para lanzar otro consejo.
No hay que aferrarse. Yo he tenido un montón de entrenadores,
y cada quien te va enseñando lo mejor. No es que topés
con uno, sino que a veces los cambios son buenos, dijo.
Le preguntamos a Bibi qué haría si ya
no estuviera con Trabanino. Yo tuve un cambio en Guatemala,
entrené con Elio (Montes). Fue raro, las correcciones son
distintas. Pero sí, seguiría, aceptó,
feliz de poder charlar con una colega.
Al final, luego de hablar sobre estos sinsabores, le preguntamos
a Ingrid si todo este esfuerzo valió la pena. Bibi
la miró con interés. Claro que sí -respondió
la tenista-. Mis mayores satisfacciones han sido en el deporte.
Esos momentitos de gloria sólo son décimas de segundo,
pero se disfrutan al máximo, dijo. Y la gimnasta suspiró
tranquila.
La
ficha
Edad: 30 años
Lugar de nacimiento: Santa Ana
Fecha de nacimiento: 13 de abril de 1971
Graduada en Administración de Empresas
Tiempo de jugar al tenis: 21 años
Principales triunfos:
1982: Jitic de México (11 años)
1983: Coqui Bowl, San Juan, Puerto Rico
1984: 2o. lugar en individual y dobles. Jitic de Guatemala
1985-1995: Campeona nacional de tenis
1986: Medalla de plata en singles, III Juegos C.A.,
Guatemala
1990: Medalla de oro en singles, IV Juegos C.A., Tegucigalpa
1994: Medalla de oro en singles, V Juegos C.A., San
Salvador
1997: Medalla de oro en singles, VI Juegos C.A., San
Pedro Sula
2001: Medalla de plata en singles, VII Juegos C.A.,
Guatemala
Medalla de oro por equipos, Copa de Naciones, Guatemala
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