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Bibi:
prodigio y promesa
Sólo tiene nueve años, pero el nivel atlético
de la gimnasta Emilia Bibi Meléndez podría
impulsarla, incluso, a Juegos Olímpicos.
Carlos Vides
La
carrera deportiva de Emilia Bibi Meléndez, la
segunda mejor centroamericana en viga de equilibrio y la número
cuatro a nivel regional de la disciplina con sólo nueve años
de edad, no puede contarse sin mencionar la presencia de su hermana
mayor de quince años, Camila, quien con su atracción
por el patinaje ató el destino de ambas hacia un deporte
de belleza, gracia y coordinación como la gimnasia.
Hace unos diez años, la pequeña Camila se enamoró
del patinaje artístico en su natal Colombia. Pero cuando
su familia vino a El Salvador, allá por 1992, no encontró
dónde seguir practicando ese deporte. Nos recomendaron
buscar un deporte similar, y pensamos en gimnasia, explica
ahora su madre, Beatriz, quien enlaza la historia con la pequeña
Emilia.
Bibi iba creciendo, tenía un poquito más de
dos años. Yo iba a recoger a Camila al Palacio de los Deportes
en la tarde, y Emilia veía que su hermana hacía los
ejercicios con las otras niñas, y así fue que empezó,
porque ella siempre ha admirado a su hermana mayor y siempre quiso
hacer lo que ella hacía, dice la orgullosa madre, feliz
de poder relatar el génesis deportivo de sus dos hijas.
El talento de Bibi superó las expectativas de los instructores
del Palacio. Según lo explica doña Beatriz, Emilia
se aburrió rápidamente de lo que la ponían
a hacer. Tenía una rutina, la terminaba, y no iba con el
ritmo de las otras niñas. En gimnasia hay que hacer lo mismo
mucho tiempo para ejecutar un elemento y perfeccionarlo, pero ella
no, lo hacía en poco tiempo.
En alza
Su facilidad en cada aparato dejó atrás el Palacio
de los Deportes y la llevó al semillero de las selecciones
nacionales de gimnasia, el Polideportivo de Ciudad Merliot, con
apenas cuatro años. Allí continuó perfeccionando
sus movimientos, hasta que en 1996 quedó a cargo de Enrique
Trabanino, leyenda de la gimnasia regional, quien desde entonces
ha vigilado el avance atlético de Emilia.
Junto
a Trabanino y tres gimnastas más, Bibi viajó
a Estados Unidos en marzo del 2001, donde entrenó hasta octubre
en el Gimnasio Twistar, uno de los mejores de aquel
país. Según lo narró el mismo Trabanino en
una entrevista el año pasado, el nivel de Bibi sorprendió
a muchos entrenadores de distintos países que veían
su preparación Y la consideraron un diamante en bruto...
Incluso puede llegar a nivel olímpico si sigue trabajando
como hasta ahora.
En octubre formó parte de una competición interna
entre las mejores ocho gimnastas del país, durante la Copa
Flor de Izote organizada por la Federación Salvadoreña
de Gimnasia, en la que para sorpresa de muchos -y confirmación
de otros- se alzó con el primer lugar.
De las mejores
Este logro le valió su convocatoria a la selección
de seis gimnastas que participó en diciembre pasado en los
VII Juegos Deportivos Centroamericanos, en Guatemala. Su corta edad
e inexperiencia en torneos de corte internacional no le permitieron
controlar el nerviosismo ante la agresiva barra chapina,
que detectó con rapidez las virtudes de Emilia y la presionó
hasta el cansancio en cada aparato.
Sin embargo, pasada la primera ronda de competencias -en la que
se ubicó como la número cuatro de América Central
en el todo evento-, entró con mayor decisión
a las rondas finales por aparato, y fue ahí donde logró
medalla de plata en la viga de equilibrio, gracias a una serie espectacular
que sólo fue superada por la también nacional Karla
Meléndez.
Por su corta edad, no podrá participar en los próximos
Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe que se disputarán
en nuestro país en noviembre próximo, pero continúa
entrenando con la misma intensidad de siempre. Ella está
conciente de lo que puede lograr. Sigo practicando gimnasia
porque me gusta. Quiero seguir hasta que ya sea grande, cuando tenga
unos veinte años. Quiero ir a las Olimpiadas, dice,
muy segura. Y reafirma sin temor: Ir y ganar.
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